Cuando Dios hace que todo obre para bien

Sabemos que Dios dispone Todas las cosas para el bien de quienes lo aman, Romanos 8:28

Los verdaderos creyentes aman a Dios, están dispuestos a obedecerlo y andar en sus mandamientos. Dios es su todo; sin Él no tienen nada, pero al poseerlo, por poco que tengan de bien exterior lo tienen todo en Él, sienten que son ricos en Él. Aman a Dios como su futura herencia; su mayor gozo es la plena convicción de que un día morarán para siempre cerca de Su trono, se refugiarán en el resplandor de su gloria y disfrutarán de su favor eterno.

¿Amas al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente? Recuerda: Este es el primer y más grande mandamiento. Mateo 22:37-38 Si es así, entonces, este consuelo es para ti: «TODAS LAS COSAS que Dios ha dispuesto que te sucedan cooperan para tu bien». Sé, que cuesta mucho creerlo. Alguno dice: «¡Qué!. He estado enfermo muchos días, y mi esposa e hijos, que dependen de mi trabajo diario, lloran por comida: ¿será esto para mi bien?». Sí, así lo dice la Palabra y pronto lo verás.

Sabemos muy bien que hay muchas cosas que nos suceden en la vida que serían nuestra ruina si continuáramos siempre en la misma condición. Demasiada alegría nos nos puede embriagar, demasiada miseria nos llevaría a la desesperación; pero la alegría y la miseria, la batalla y la victoria, la tormenta y la calma, todo esto combinado forma ese remedio sagrado, mediante el cual Dios perfecciona a todo su pueblo a través del sufrimiento y lo conduce a la felicidad suprema. «Todas las cosas ayudan a bien.»

Todas las cosas obran para el bien espiritual y eterno del cristiano, para llevarlo a los pies del Salvador y al cielo, mediante tormentas y huracanes. El SEÑOR me despojó de bienes terrenales; no es para mi bien «acumular tesoros en la tierra sino en el cielo» .Mat.6:19. Me privó de honores y reputación entre los hombres; es para mi bien andar humildemente, «como desconocido para el mundo pero bien conocido por mi SEÑOR». 2 Cor.6:9. Dios dispuso que mis hijos no estén alrrededor de mi mesa como plantas de olivo, Sal. 128:3, es para mi bien florecer en los atrios del SEÑOR y ser el medio para alcanzar almas de la ruina para Cristo.

También todo obra para el bien temporal del cristiano. Dijo Jacob: «He sido privado de mis hijos; José y Simeón ya no existen, y ahora se quieren llevar a Benjamín. Todas estas cosas están contra mí». Génesis 42:36. Pero si hubiera podido leer los secretos de Dios, habría descubierto que Simeón había sido retenido como rehén; que José no estaba perdido, era gobernador de Egipto y que Dios lo usaría para allanar el camino de sus canas a la tumba. De modo que lo que parecía estar en su contra, incluso en asuntos temporales, estaba a su favor.

Por muy deprimido y desesperado que esté el cristiano, «todo obra ahora para su bien». Si como Jonás has sido echado a las profundidades del mar, y como él sientes que ¡todas Sus ondas y Sus olas pasan sobre ti! Pero cuando desfallecía su alma, no murmuró sino que oró y fue librado. Jonás 2:1-9 Entonces, cree en Jesucristo, si dio su vida para salvar a los pecadores, hecho esto, entonces todo obrará a tu favor: la avalancha, el terremoto; aunque todo se tambalee, nada te dañará; todo obrará para tu bien. Que el SEÑOR te bendiga. Amén. -Charles Spurgeon

Oración final

SEÑOR, ayúdanos a amarte con todo el corazón y a confiar plenamente en tu providencia. Aun cuando no entendemos tus caminos, afirmamos por fe que todas las cosas obran para nuestro bien. Sostén nuestra esperanza y fortalece nuestra confianza en ti. Amén.

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