
«Gracias a sus heridas fuimos sanados». Isaías 53:5
¡Oh! Piensa en el Salvador descendiendo de las alturas estrelladas de la gloria, bajando al vientre de la Virgen; y luego descendiendo de aquel humilde pesebre de Belén, ¡hasta la cruz y la tumba por ti! Sí, por tí, Él toma sobre sí la forma de siervo y se hace obediente hasta la muerte, ¡hasta la muerte del árbol sangriento!
Muchos de los antiguos santos acostumbraban pasar horas meditando sobre las sagradas llagas de Jesús en la Cruz del Calvario , y muchos mártires han estado durante días dedicados a la meditación solemne sobre aquellas manos y pies heridos, y aquel costado traspasado. ¡Oh! Siéntate al pie de la Cruz y estudia las llagas de Jesús. De todos los volúmenes que se han escrito, este impreso en carmesí ¡es el mejor para leer!
Si alguno de ustedes duda de que existe el perdón de Dios, les pido que se paren en el Calvario, en su imaginación, y miren las llagas de Jesús. Contempla Sus manos y pies traspasados por los clavos, Su frente coronada de espinas, y mira directamente a Su corazón donde la lanza del soldado fue clavada. El perdón de los pecados solo se encuentra en las heridas de Jesús! Tus pecados fueron expiados en la Cruz.
Permanece cerca de la cruz y busca el misterio de Sus heridas. Solo odiaremos el pecado viviendo más donde los gemidos del Calvario puedan llegar a nuestros oídos, ¡y la visión de las heridas del Salvador pueda conmover nuestros corazones! Mantén vivo en tu alma un profundo sentido de tu deuda con Dios, ¡y sentirás que nunca podrás hacer lo suficiente por Aquel que te ha perdonado tanto!- C.Spurgeon
Las heridas de tu frente dan luz a mi mente. La herida de tu costado me brinda un nuevo corazón. Que las llagas de tus pies guíen los míos. Que las llagas de tus manos extiendan las mías para hacer el bien, Padre, yo te suplico, escúchame. ¡Amen!