Entrada triunfal de Jesús a Jerusalén

Tomaron ramas de palmera y salieron a recibir a Jesús. Y clamaban: «¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del SEÑOR!» Juan 12:13 

La multitud salió al encuentro de Jesús, agitando ramas de palma, como anticipando la salvación obrada por el Rey de reyes.  En efecto, las ramas de las palmas anticipan el triunfo sobre la muerte; las ramas gritan en voz alta que ha llegado la unción espiritual. Porque ya entonces aquella bendita multitud comprendió que estaba prefigurado que el Redentor, afligido por la miseria del género humano, iba a pelear con el príncipe de la muerte por la vida de todo el mundo, para triunfar muriendo en la Cruz.

La multitud gritó “¡Hosanna!”, que significa “¡Da salvación ahora!”. “SEÑOR, te ruego, ¡danos la salvación!, te ruego, ¡concédenos la victoria! Bendito el que viene en el nombre del SEÑOR. Desde la casa del SEÑOR lo bendecimos.Salmo 118.25-26 Jesús hace entrada triunfal a Jerusalén, cinco días antes de su muerte, en cumplimiento de lo dicho por el profeta: «¡Grita de alegría, hija de Jerusalén! Mira, tu rey viene hacia ti, justo, victorioso y humilde, montado en un burrito, cría de asna». Zacarías 9:9 Representa al Rey de Sión humilde, incluso en la hora de su entrada triunfal en su metrópoli, cabalgando, no sobre un caballo de guerra, sino sobre un asno, en el que nadie se había sentado.

Dijo Jesús: «Soy manso y humilde de corazón». No trajo caballos de Egipto como Salomón para satisfacer su orgullo; siendo mayor que el rey Salomón se contentó con una cría de asna, que incluso era prestada. ¡Mira! cuán distinguido de cualquier otro rey, es el Rey de Sion. Sin pompa, ni ropa de diseñador reconocido, sin séquito, fue llevado sobre un asno, para mostrar que Su reino es de otro tipo, espiritual y celestial, eterno. Él dijo: «Mi reino no es de este mundo» Juan 18:36, y por lo tanto manso y humilde, despojándose de toda clase lujos vanos, no esenciales. Dijo:»Mi reino NO es de este mundo» Juan 18:36

«Bendito el que viene en el nombre del SEÑOR». Significa, que Dios bendiga, amplíe, prospere y haga glorioso el Reino del Mesías, nuestro Rey. Porque Él viene a nosotros en el nombre del SEÑOR, es decir, Él es autorizado, enviado y dotado por el mandamiento, la autoridad y en lugar de Dios. Juan 8:42 «Bendito el que viene en el nombre del SEÑOR», para que oremos por nosotros, por medio de Cristo, para la salvación, pidiendo que Él también sea por todos adorado, alabado y, a su vez, derrame copiosamente sus bendiciones y gracias sobre nosotros.

Que este día sea para nuestros espíritus un día de palmas y salmos, de oraciones y alabanzas, de aleluyas y hosannas: HOSANNA al Rey de Reyes, Cristo, que reina en un trono superior; bendecimos al Príncipe de nacimiento celestial, que trae la salvación a la tierra. ¡Hosana al Príncipe de la gracia! ¡Sión, he aquí a tu Rey! ¡Alabanzas a ti oh rey bueno y misericordioso!

 ORACIÓN: Bendito Jesús, reina en nuestros corazones; Derriba todo argumento y toda altivez que se enaltece contra el conocimiento tuyo, y lleva cautivo todo pensamiento a tu santa voluntad. 2 Cor.10:5.  Reina dentro de nosotros, hasta que hayas puesto a cada enemigo, cada movimiento de nuestra naturaleza corrupta o los restos de ella, bajo Tus pies. ¡Reina dentro de nosotros por Tu gracia aquí, y transformanos para que podamos llegar a ser como Tú en Tu gloria en el cielo! – WH Hutchings,

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