
Cuán bienaventurado es el hombre que teme al SEÑOR, que mucho se deleita en sus mandamientos. Salmo 112:1
Bienaventurado, doblemente felíz, el que encuentra su constante deleite en las riquezas de la Biblia! Comulga con la mente de Dios. Escucha una voz celestial. Se deleita con rayos de luz purísima. Se alimenta en prados saludables de refrigerio. No teme el veneno de las malas hierbas del error. Ningún camino tortuoso puede desviar sus pasos.
La sabiduría de lo alto lo guía dulcemente. El Espíritu, como gran Maestro de la Iglesia, instruye a los estudiantes. Avanza seguro, felíz, de gracia en gracia. Las lecciones son tan vastas como la mina de la que brotan. Son tan puras como los reinos a los que llaman. Advierten sobre el pecado, su miseria y su fin. Revelan a Jesús en toda la gloria del amor redentor. Exhiben la santidad como el único camino al Cielo santo.
¡Creyente! Presta atención a una valiosa exhortación: Estudia la Biblia como un tesoro para tu alma. Estúdiala con la sinceridad de la oración. Estúdiala con la eternidad desplegada ante ti. Estúdiala con la humildad de un pobre pecador ante un Dios que habla. Estúdiala con fe, aferrándote devotamente a cada palabra. No la cierres sin preguntarte: «¿Es el pecado más odioso, es el mundo más despreciable, es la carne más traicionera a mis ojos? ¿Se ha ganado mi corazón a una devoción más completa? ¿Estoy más resuelto a vivir para el SEÑOR, que murió por mí? – «Henry Law
La Biblia contiene la mente de Dios, revela el camino de salvación por Jesucristo, enseña las evidencias genuinas del verdadero cristianismo, es una regla de vida completa, es la carta de privilegios del cristiano, es el cofre que contiene las joyas de las promesas de Dios, es la luz que ilumina nuestro camino en este mundo oscuro, y señala, como un rayo de sol, el bienaventurado final del justo y la condena del pecador no arrepentido. ¡Cuidado con menospreciar, despreciar o descuidar la Biblia! ¡Léela diariamente,ora sobre lo que lees sin cesar y medita continuamente en lo que revela!- James Smith
ORACIÓN: Padre Celestial, gracias por darnos tu Palabra perfecta y suficiente. Ayúdanos a atesorarla por encima de todo; buscando su sabiduría, hallando consuelo en sus promesas y manteniéndonos firmes en su verdad. Danos la gracia de meditar en ella día y noche, y de aplicarla a cada aspecto de nuestra vida para que podamos glorificarte en todo lo que hacemos.-C.Spurgeon