
«Cosas mayores que estas verás» Juan 1:50
Es la promesa que te invita a avanzar. Cultiva la contemplación frecuente y devota de la gloria de Cristo. Inmenso será el beneficio para tu alma. Una mente así ocupada, plena y expandida, podrá resistir con mayor firmeza las insidiosas y constantes incursiones del mundo. No habrá lugar para pensamientos vanos, ni deseo ni tiempo para placeres carnales. Jesús está dispuesto a revelarte todas las maravillas de su persona y a admitirte en el corazón mismo de su amor. No hay rincón de su corazón que no te abra; no hay bendición que no te conceda; no hay gloria que no te muestre.
Oh, entonces, llena tu mente con visiones ampliadas y cada vez más extensas de la gloria del Redentor. Que esta sea con todos los descubrimientos que ofrece sobre la mente y la majestad divinas, el único tema de tus pensamientos, el único tema de tu conversación. No pongas límites a tu conocimiento de Cristo; piensa que apenas has rozado la superficie del mar. Mucho más allá de ti se extienden bellezas inexploradas, vistas preciosas y glorias resplandecientes, cada una de ellas te alienta a seguir adelante, te invita a investigar y pide el homenaje de tu fe, el tributo de tu amor y la dedicación de tu vida.
¡Adelante, entonces! Las glorias que aún deben ser reveladas a ti en un conocimiento creciente de Jesús, ¡que ninguna imaginación puede concebir, ni pluma puede describir! Verás cosas más grandes de las que has visto hasta ahora: se revelará la profundidad del pecado en tu naturaleza caída; sentirás con mayor intensidad la eficacia purificadora de la sangre redentora; comprenderás con mayor claridad tu aceptación en el Amado; descubrirás el amor de Dios con mayor profundidad; y disfrutarás de la gracia y la gloria de Jesús.
Tu comunión con Dios será más íntima y el fruto de cultivar el amor en tu corazón se manifestará plenamente; tus pies serán como de cierva, y estarás firme sobre las alturas. Tu paz fluirá como un río y tu justicia como las olas del mar. El dolor te herirá con menos intensidad; la aflicción te oprimirá con menos fuerza; la tribulación te afectará con menos virulencia; todo esto, e infinitamente más, resultará de tu conocimiento más profundo de Jesús.- Octavius Winslow