Ver la mano de Dios en medio de la ofensa

Déjenlo que maldiga, porque el SEÑOR se lo ha dicho”. 2 Samuel 16:11

“Porque el SEÑOR se lo ha dicho”, en otras palabras: “Porque el SEÑOR se lo ha permitido”. Cuando los hombres nos maldicen, lo merezcamos o no, miremos más allá de ellos hacia la voluntad permisiva de Dios. David dejó que Simei hablara porque sabía que la mano de Dios estaba en su presente tanto como en su futuro. Sabía que el SEÑOR podía ver su aflicción y pagarle con bendiciones por las maldiciones que estaba recibiendo, 2 Samuel 16:12.

Los creyentes estamos expuestos a sufrir injustamente. David, un hombre conforme al corazón de Dios, fue atacado por Simei, con calumnias, insultos y maldiciones. Pero David, miró hacia su SEÑOR, Aquel cuyos milagros ponen su divinidad por encima de toda duda,  fue acusado de engañador, condenado como impostor y ejecutado como malhechor; sin embargo, escucha su oración: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Lucas 23:34

¡Cuán dulce es el testimonio de una buena conciencia! Es un escudo impenetrable contra todas las flechas envenenadas de la crítica. Pero ¡qué difícil es ser manso y perdonador cuando eres calumniado con desprecio! Amar al enemigo y perdonar a quien nos maldice es un logro más elevado de lo que comúnmente se cree. Es muy fácil hablar del perdón cristiano, pero  vivirlo y practicarlo nos demuestra que somos cristianos de verdad. Nunca somos más parecidos a Cristo que cuando perdonamos a nuestros enemigos.

Cada vez que un militar entra en el campo de batalla, debe mantenerse firme o salir deshonrado; así, en cada prueba, mis virtudes deben obtener ventajas o sufrir pérdidas. Por lo tanto, mi deber  no es odiar a mis enemigos, ni meditar en la venganza ni regocijarme cuando el mal los alcanza. Sino, primero ver la mano del SEÑOR en todo; luego, amar, perdonar, orar por mis enemigos;  y por último, estudiar las razones por las que estoy siendo corregido y enseñado, y que cada virtud; fe en Dios, paciencia bajo la aflicción y humildad hacia todos, mejoren bajo las providencias y situación actuales. -James Meikle

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