
“¡No temas, cree solamente!” — Marcos 5:36
La más breve de las “palabras de Jesús”, pero una de las más reconfortantes . Contienen la esencia y el epítome de toda verdad salvadora. ¡No temas! Una suave voz te susurra al oído : “Cree. Tus pecados son grandes, ¡pero mi gracia y mis méritos son mayores! Solo cree que morí por ti, que vivo por ti y suplico por ti, y que la palabra fiel es tan fiel como siempre, y tan digna de ser aceptada como siempre”.
Has caído nuevamente en pecado y tu reincidencia te ha alejado de ese rostro que una vez fue todo amor y de ese servicio que una vez fue todo deleite. Añoras tener el primer amor y dices: “¡Ojalá fuera conmigo como antes, cuando la lámpara del SEÑOR me iluminaba!”. Toma estas añoranzas y conviértelas en oración. “Cree solamente” en Aquel cuyos caminos no son como los del hombre: “Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás” Jeremías 15:19
Te sientes abrumado por una dura prueba.Tus planes más preciados se han visto frustrados! ¡Te han azotado oleadas de problemas! Escucha la “palabra de Jesús” resonando en la más densa oscuridad: “Cree solamente”. Hay una razón infinita para la prueba: alguna espina latente que requería ser arrancada, o alguna lección de gracia que requería ser enseñada. Dios será glorificado en ella, y tu propia alma será redimida por ella.
Temes ante la perspectiva de la muerte: “Cree solamente”. “Como sea tu día, así será tu fuerza”. ¡Se te concederá la gracia al morir, cuando llegue la hora! En el río oscuro, un brazo te sostendrá. Antes de que te des cuenta, la oscuridad habrá pasado, y la verdadera Luz brillará: el susurro de la fe en el valle inferior, “¡cree, cree!” será reemplazado por voces angelicales que exclamarán, al entrar en los portales de la gloria: “¡Ya no velado ni a través de un espejo, sino cara a cara!” 1 Corintios 13:12
La palabra de Jesús para ti ahora es: “Cree solamente”. La palabra de Jesús en la eternidad con su significado y propósito revelados: “¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?”. ¡Sí! Jesús mismo no tenía remedio más grande para el pecado, la tristeza y el sufrimiento que el que transmiten esas dos palabras. En el extremo de su propia angustia y de la necesidad de sus discípulos, solo pudo decir:“No se turbe su corazón. Ustedes creen en Dios; crean también en mí.” “Solamente cree”. “¡SEÑOR, creo!; ¡ayúdame en mi incredulidad!” Marcos 9:24. J.Macduff