Orar sin cesar: la vida que respira en Dios

OREN SIN CESAR” 1 Tesalonicenses 5:17

No significa que estemos de rodillas todo el día. Quiere decir que, debemos permanecer conectados a Jesús, ya que la oración es la expresión de nuestra dependencia en Cristo; unidos a Él, la VID verdadera, como las ramas, Juan 15:5. De tal modo que, la oración fluye sin dificultad, en cualquier postura, lugar, momento, incluso mientras dormimos: «Yo dormía, pero mi corazón velaba», Cantares 5:2. Él escucha los deseos de nuestro corazón por medio de Su Espíritu, que habita en nosotros. Por eso, nos promete: “Si ustedes permanecen unidos a mí, y si permanecen fieles a mis enseñanzas, pidan lo que quieran y se les dará” Juan 15:7.

Esta unión de fuerte deseo de orar y firme confianza no es otra cosa que la vida del Espíritu Santo que mora en nosotros, en lo más profundo de nuestro ser, que despierta el deseo de lo Invisible y de Dios mismo. El creyente que realmente vive y camina en el Espíritu, no vive en la carne, su corazón es apto para que la incesante vida de oración del Bendito Hijo pueda revelarse y repetirse en nuestra experiencia. Porque es el Espíritu de Cristo quien ora a través de nosotros, nuestra oración debe ser escuchada. -Andrew Murray

La oración sin cesar es como el aliento en nuestros pulmones y la sangre de nuestro corazón. La sangre fluye incesantemente y la respiración también; No somos conscientes de ello, pero siempre continúa. De la misma manera no siempre somos conscientes de que Jesús nos mantiene en perfecta unión con Dios, pero si le obedecemos. La oración no es un hábito, ni un ejercicio, es la vida del creyente. -O.Chambers

“Ora sin cesar”. Si los cielos parecen estar cerrados, ¡sigue orando! Si mes tras mes tu oración parece fracasar, si no has tenido respuesta, ¡sigue orando! Si estás seguro de que es conforme a la voluntad divina, espera, ora, llora, suplica, lucha, hasta que obtengas lo que estás pidiendo. Ora con la ayuda del siempre Bendito Espíritu Santo, “que nos ayuda en nuestra debilidad, e intercede por nosotros…”, Rom. 8:26. Nunca, por ningún motivo renuncies a la oración ni a la confianza en su poder.- C.Spurgeon

ORACIÓN: Padre amado, enséñame a orar sin cesar, a permanecer unido a Cristo como rama a la Vid y a depender de Ti en todo momento. Que tu Espíritu Santo despierte en mí un deseo profundo de comunión constante, que mi fe no desmaye cuando la respuesta tarde y que mi corazón persevere confiado en tu perfecta voluntad. Haz de mi vida una oración continua para tu gloria. Amén.

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