La multiplicación y abundancia verdadera en Cristo

¡Tendrán tal abundancia de cosechas que será necesario deshacerse del grano viejo para que haya lugar para la nueva cosecha! Levítico 26:10

El grano representa el pan, alimento básico, el sustento constante. Dios le ordenó a José guardar grano durante siete años de abundancia, para tener alimento durante los siete años de hambruna, y con ese grano salvó a naciones enteras. El grano, este alimento sencillo, mantiene vivo cuando todo lo demás falla. Y es necesario dejar todo lo viejo atrás para dar lugar a las cosechas nuevas y abundantes.

Los cristianos somos como el grano, pequeños e insignificantes, pero con la vida del Espíritu Santo en nuestro interior. Para multiplicarse el grano tiene que morir primero, Juan 12:24, aquí El SEÑOR habla de su muerte que traería vida a muchos, pero también habla de que antes que haya fecundidad debe haber muerte, al pecado y al  “yo”, habla de crucificar nuestros deseos juntamente con Cristo. Gál.2:20.

Solo cuando el cristiano muere a sí mismo, sepulta sus ambiciones y objetivos personales, cumple la condición para recibir la vida en abundancia a la que ha sido llamado, puede buscar primero el reino de Dios y su justicia y entonces todas las demás cosas materiales que necesita para esta vida le serán añadidas. Mateo. 6:32-33. Y el SEÑOR puede usarlo para su gloria. Dios usó a hombres como Pablo y Juan el Bautista de una manera extraordinaria porque murieron así mismos, dejaron que el Espíritu Santo controlara sus deseos pecaminosos.

La multiplicación en Cristo comienza cuando morimos a nosotros mismos; lo que implica pasar por la vara de la corrección, de la aflicción, pruebas y pérdidas antes de dar muchos frutos. Así que si salvas tu vida, la cuidas con egoísmo, temiendo y evitando todo lo que sea negarte a ti mismo y a llevar la cruz, serás estéril y te quedarás totalmente triste y solo. Una semilla enterrada da fruto; una vida desinteresada recoge una cosecha eterna. ¡Tendrán tal abundancia de cosechas que será necesario deshacerse del grano viejo para dar lugar a la nueva cosecha!

ORACIÓN: Señor, enséñame a morir a mi orgullo, a mis ambiciones y a todo aquello que estorba tu propósito en mí. Que no tema la corrección ni las pruebas, sino que las abrace como parte del proceso para dar fruto. Entrego mi voluntad a Ti; sepulta en mí lo que deba morir y haz brotar una cosecha abundante para tu gloria. Amén.

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