Hacia abajo en uno mismo, hacia arriba en Jesús

¿Buscas para ti grandes cosas? No las busques;” Jeremías 45:5

Los incrédulos buscan sus propios intereses, su propia voluntad, su propia satisfacción personal en detrimento del alma. En resumen, todo pecado y desorden proviene del amor propio, del ego equivocado: En la lista que Pablo hace de los hombres de los últimos días están “los amadores de sí mismos” y la lista de pecados sigue; pues si los hombres se aman a sí mismos, serán codiciosos, soberbios, blasfemos, ingratos, traidores, amadores de los deleites más que de Dios. 2 Timoteo 3:2-4

Las cosas grandes en realidad son Dios y Cristo, su gracia, las promesas de perdón de pecados y la vida eterna. “¿Buscas para ti grandes cosas? No las busques”. “Busca primero el reino de Dios y su justicia”, y todas estas cosas menores que el mundo y los engañados buscan te serán añadidas. Buscan cosas grandes para sí mismos que tienden a atarlos a la tierra y a llenar sus corazones con ese amor al mundo que es la muerte espiritual.

El verdadero crecimiento espiritual no se alcanza mediante la confianza en uno mismo, sino aumentando la humildad. Cuanto más se acerca un creyente a Jesús, más claramente ve la infinita santidad del SEÑOR y su propia pecaminosidad. El cristiano cuando se convierte, se humilla con razón. Ve que ya no es lo que era y se regocija en la misericordia que lo salvó. Se considera pequeño comparado con la grandeza del don recibido.

El cristiano tras años de disciplina y comunión con Dios, como Pablo, confiesa ser “el más pequeño de todos los creyentes” Efesios 3:8. Se da cuenta que incluso sus mejores obras están manchadas por el pecado, que toda su justicia es como trapos de inmundicia, y que separado de Jesús es nada. Y cuanto más pequeño se vuelve a sí mismo, más grande se vuelve Jesús para su alma.  Este es el camino de la gracia: hacia abajo en uno mismo y hacia arriba en Jesús. Cuanto más nos vaciamos del “yo”, más nos llenamos de Jesús.

El cristiano verdadero no se jacta de sí mismo, sino en la cruz; no en sus virtudes personales, sino en la gracia salvadora del SEÑOR, dicen: “Por la gracia de Dios soy lo que soy” 1 Corintios 15:10. La más alta estatura espiritual se ve en el cristiano que se inclina ante el SEÑOR, comprende que es indigno y se maravilla de que Jesús aún lo ame. Prosigamos, pues, no para exaltarnos, sino para ser reducidos a nada, para que Jesús sea el todo en todos. “Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido” Lucas 18:14.- John Newton

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