
“Jacob dijo: Todas estas cosas son en mi contra.” Génesis 42:36
¡La queja de Jacob, Príncipe de Israel es muy amarga! No hay nadie que le consuele. Expulsado del hogar paterno; forastero en tierra extraña durante treinta años; con constante temor de su hermano; obligado a huir del país por las fechorías de sus hijos; privado de su amada Raquel; lisiado por resistencia al Ángel de Dios; ya había sufrido al máximo; pero ahora le aflige el hambre y la necesidad; su amado hijo José no está, Simeón retenido en prisión como rehén, y exigen también a Benjamín, el hijo de su vejez y su mano derecha.
Cuidémonos de juzgar precipitadamente el trato de Dios con nosotros. Él no puede llevar a cabo su justo designio sin algunos puntos de cruz en este lado del lienzo. Las nubes negras son solo sus cisternas, y al otro lado están bañadas por la luz del sol. No mires tus penas desde las tierras bajas de tu peregrinación, sino desde las tierras altas del propósito de Dios. “Ningún disciplina al presente parece ser causa de gozo cuando se recibe, sino dolorosa; pero después da fruto… ¡medita en ese después! Hebreos 12:11 Si Jacob no hubiera sido guiado por este camino especial, nunca habría llegado a la meseta resplandeciente, donde Dios mismo es el Sol.
“¡En todo esto somos más que vencedores!” ¡Qué palabras tan valientes, alma esforzada! ¡Ay! ¡Ciertamente Pablo estuvo allí! Experimentó tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro y espada; tres veces azotado con varas, una vez apedreado. En viajes y peligros, con hambre y sed, con frío y dolor. Pero nada ha logrado separarme del amor de Cristo; y estoy convencido de que ni la vida ni la muerte, ni lo presente ni lo por venir… nos separarán jamás del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, nuestro SEÑOR nuestro. Romanos 8:35-39
Ayúdame, oh SEÑOR, a creer que lo que parecen ser mis pérdidas son en realidad ganancias, y que cada gramo de aflicción se suma al peso de la gloria, no solo en el más allá, sino ahora. Amén- FB Meyer