No solo saber, sino obedecer

«Enséñame a hacer tu voluntad» Salmo 143:10

Esta es una oración práctica y excelente. Notemos que no dice: «Enséñame a conocer tu voluntad», sino, «Enséñame a hacer tu voluntad». Dios nos enseña en tres formas: primera, por medio de Su Palabra; segunda, ilumina nuestra mente con el EspÌritu; tercera, imprime Su voluntad en nuestros corazones y nos hace obedientes a la misma; porque el siervo que conoce la voluntad de su amo y no la hace, recibirá muchos azotes, Lucas 12:47.

¡Muchos solo se quedan en conocer la voluntad de Dios y no la hacen! Son oyentes olvidadizos que se engañan a sí mismos. Una pizca de práctica vale más que una tonelada de conocimiento. La fe más ortodoxa del mundo, si va acompañada de una vida malvada, sólo aumentará la condenación del hombre. Si conocemos la voluntad de Dios y no la vivimos, ¡cuanto más sepamos, mayor será nuestra condenación!

Muchos anhelan conocer todos los aspectos misteriosos de las Escrituras. Otros se esfuerzan incansablemente por comprender las profundidades de la profecía, y al llegar a ellas, crean un buen lío. Hemos tenido no sé cuántas teorías sobre la profecía, cada una más absurda que la otra; y me temo que así será hasta el fin del mundo. En verdad, sería bueno comprender las profecías, sondear todos los misterios y todo el conocimiento. Pero «te mostraré un camino más excelente»: Ese camino más excelente es vivir una vida de humildad, sinceridad piadosa y fe; y manifestar el amor de Jesús en tu vida.

SEÑOR, anhelo principalmente complacerte y hacer tu voluntad. Enséñame a hacer tu voluntad en serio. Enséñame a hacer tu voluntad inmediatamente. Enséñame a hacer tu voluntad con alegría. Enséñame a hacer tu voluntad constantemente. Enséñame a hacer tu voluntad universalmente. Enséñame a hacer tu voluntad espiritualmente. Enséñame a hacer tu voluntad intensamente y así puedo glorificarte. -C.H. Spurgeon

Deja un comentario