
«¡El orgullo sólo genera contiendas!» Proverbios 13:10
El orgullo es la raíz de la discordia. «¿De dónde vienen las guerras y las luchas entre ustedes? ¿No es de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos?» Santiago 4:1. El orgullo y la envidia, que es su hermana adoptiva, es la gran causa de todas las disputas familiares, sociales y nacionales. Es la causa de todas las guerras injustas desde los días de la antigüedad hasta el presente siglo.
El orgullo lleva a los hombres a contender con Dios. El orgulloso, lo sepa o no, entra en conflicto directo con Dios; se está enfrentando al Omnipotente. Si Dios ha de morar en el corazón, debe ser en uno que se haya despojado de todo orgullo, uno que, por así decirlo, haya derribado todas las barreras de la importancia personal y se abra a las influencias del Espíritu Santo de Dios.
Esfuérzate cada día por ser más humilde, más bajo y más pequeño a tus propios ojos. «¿Quién soy yo?», dice el alma humilde, y reconoce como Pablo que: «Por la misericordia de Dios soy lo que soy» 1 Corintios 15:10. Un alma humilde yacerá tranquila a los pies del SEÑOR; se contenta con lo básico. Una cena sencilla se adapta bien al paladar del humilde; mientras que un buey no es más que un plato inadecuado para el hombre orgulloso. Un corazón humilde piensa que nadie es menos que él mismo, ni peor que él mismo.
Un corazón humilde considera: las pequeñas misericordias, como grandes misericordias; las grandes aflicciones, como pequeñas aflicciones; y las pequeñas aflicciones, como ninguna aflicción. Por lo tanto, permanece mudo y tranquilo ante todo. Mantente humilde, y guardarás silencio ante el SEÑOR. El orgullo se rebela, se agita y se irrita; pero el humilde mantiene la calma. Para un alma humilde ¡Todo en esta tierra es mucha y rica misericordia! Por lo tanto, «guarda silencio ante el SEÑOR y espera en Él». Salmo 37:7. «Enmudecí, no abrí mi boca, Porque tú lo hiciste.» Salmo 39:9 – Thomas Brooks
🙏 Oración final
Señor, arranca de mi corazón todo orgullo y revísteme de verdadera humildad. Enséñame a descansar en Ti con un espíritu manso y confiado. Amén.