La verdadera bebida que sacia el alma

«¡Mi sangre es verdadera bebida! « Juan 6:55

Algunos beben hasta quedar empapados del placer terrenal. El adversario tiene sus copas, sabe como hacerlas relucientes y fascinantes temporalmente. Pero aunque las almas de los hombres den sorbos de esas bebidas hasta tocar fondo, nunca quedarán satisfechos. Pero, si tu alma puede ir a la Sangre preciosa de Cristo y descansar allí, y regocijarse porque Jesús murió por ti. Puedes beber, pero nunca quedarás ebrio; puedes beber y tendrás una satisfacción que nada puede destruir, que ni el tiempo ni el hábito pueden volver insípida a tu paladar, y de la que la eternidad no será más que una bendita prolongación.

La obra de Cristo en la cruz no es simplemente la puerta de entrada a la vida cristiana; es el banquete diario del creyente. Jesús no murió para hacer posible la salvación, sino para salvar a su pueblo de sus pecados. Su muerte expiatoria satisfizo plenamente la justicia divina, silenció toda acusación y aseguró nuestra redención eterna. Cuando la conciencia se turba, cuando Satanás acusa, cuando el corazón se siente frío o condenado, el creyente debe volver a Jesús, verdadera bebida, y contemplar su obra en la Cruz por él.

¡Oh! ¡Qué dulce vida de fe, mirar así a Cristo y saber que Su Sangre derramada es la vida! Sentir sed y un anhelo diario por Él. Así los santos de la antigüedad anhelaron a Cristo. Sintieron necesidad de Él. Encontraron su alma satisfecha en Él, y como uno de ellos lo expresó: «Como el ciervo anhela las corrientes de agua, así suspira por Ti, oh SEÑOR, el alma mía», Salmo 42:1. Bebe, alma sedienta, bebe de la fuente de la Sangre del Salvador, nunca más tendrás sed, y dirás: “¡tengo suficiente; he encontrado en la Sangre expiatoria de Jesús todo lo que mi alma necesita!” -C.Spurgeon

La sangre del Cordero es verdadera bebida para saciar la sed del alma de la sequía producida por una mala conciencia, y la mantiene aliviada día tras día, a medida que la bebemos por fe. La Sangre de Cristo: ¡Calma! ¡Revitaliza! ¡Refresca! ¡Alivia! Es como agua fría para los labios sedientos bajo un sol abrasador. Nada más que la Sangre de Cristo puede calmar esta sed; ¡nada más puede ser bebida para el alma, bebida para el intelecto, bebida para la conciencia, bebida para el corazón!- Horacio Bonar .


🙏 Oración final
Señor Jesús, sacia la sed de mi alma con Tu preciosa Sangre. Que cada día encuentre en Tu obra perfecta la paz, la vida y el gozo que solo Tú puedes dar. Amén.

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