
Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación, 2 Corintios 4:17
La aflicción puede ser duradera, pero no eterna. Sin embargo, la realidad es que, cuando sufrimos, ¡parece eterno! No pretendo minimizar los desafíos que uno enfrenta con una enfermedad crónica, una relación rota, un luto y otros. Mi objetivo no es minimizar el sufrimiento; es magnificar la gloria futura. La aflicción es el proceso que concibe la gloria, es también el destino del cristiano en esta vida, porque “es necesario que a través de Muchas(no pocas) tribulaciones entremos en el reino de Dios”. Hechos 14: 22.
¡Oh, cristiano! ¡Bajo tus mayores tribulaciones se encuentran tus mayores tesoros! Por medio de la mayor aflicción, Dios nos enseña la mayor instrucción. Cuando un creyente se encuentra bajo la mano de Dios que lo aflige, se encuentra en el corazón de Dios que lo ama. Las aflicciones son buenas, pero no placenteras. El pecado es placentero, pero no bueno. ¡Hay más maldad en una gota de pecado que en un mar de aflicciones! Dios, mediante la aflicción, separa el pecado que odia mortalmente del alma que ama profundamente.
Dime, oh creyente, ¿no es Cristo con su cruz mejor que el mundo con su corona? Cristiano, supón que el horno está siete veces más caliente, ¡solo para hacerte siete veces más santo! ¡Las pruebas de fuego hacen cristianos de oro! El pecado ha llevado a muchos creyentes al sufrimiento, y el sufrimiento ha impedido que muchos creyentes pequen. ¡Es mejor conservarse en vinagre que arruinarse en miel! Dios nos disciplina para nuestro bien, para que participemos de su santidad. Hebreos 12:10. -William Dyer
Las aflicciones son guías seguras hacia la gloria. ¡Bendita tormenta, que impulsa el alma hacia el puerto celestial !Es mejor —pasar por la aflicción momentánea hacia la gloria eterna— que pasar por el placer momentáneo hacia la miseria eterna! El SEÑOR usa severas aflicciones para purificarnos y prepararnos para el cielo, y esto nos produce un peso de gloria mucho más excelso y eterno. ¡Oh, cristiano! Tú, que ahora te sientes humillado por alguna aflicción aguda, pronto lucirás una guirnalda hecha con las flores del paraíso. Tu alma estará más llena de las joyas del cielo que el cielo de estrellas. – Thomas Watson
Oración final:
SEÑOR, ayúdanos a mirar más allá de la aflicción presente y a descansar en la certeza de la gloria eterna que Tú estás obrando en nosotros. Amén.