
Nuestra alma espera al SEÑOR; Él es nuestra ayuda y nuestro escudo; Salmo 33:20
¡Cuán indescriptible es la bendición, cuán inmenso el privilegio y cuán feliz el resultado de esperar en Aquel que nos acompaña como Padre y Redentor, nuestro Hermano y Amigo, Cristo; esperando su guía y protección; esperando la provisión de su inagotable providencia; esperando el consuelo de su amor inmutable; esperando el cumplimiento de la promesa de Su Palabra en la que ha hecho que nuestra alma espere!
«Nuestra alma espera en el SEÑOR.» No existe condición más privilegiada y santa para el alma que la de estar completamente entregado a Dios. Cuando el brazo humano deja de sostener y el corazón de amar, el afecto y la compasión huyen; cuando los apoyos terrenales ceden; cuando la tinaja de harina está casi agotada y la vasija de aceite destila su última gota; y entonces, poder exclamar: «Mi alma espera al SEÑOR; Él es mi ayuda y mi escudo» ¡Este es un verdadero privilegio, que eclipsa a todos los demás!
Considera esto la experiencia más rica de la vida divina cuando, así divorciado de toda ayuda y apoyo de las criaturas, seas llevado a esperar solo en el SEÑOR, exclamando: «Ahora no tengo apoyo, ni provisión, ni consuelo, sino lo que encuentro en el SEÑOR. «Mi ayuda viene del SEÑOR que hizo el cielo y la tierra». Salmo 121:2
El alma bondadosa depende en su fe de Dios; de la veracidad de Dios para cumplir Su promesa; del poder de Dios para ayudarle en la dificultad; de la sabiduría de Dios para aconsejarle en la perplejidad; del amor de Dios para protegerle en el peligro; de la Omnisciencia de Dios para guiarle con Su mirada; y de la Omnipresencia de Dios para animarle con Su presencia, en todo tiempo, en todo lugar, «como su Sol y su Escudo». Salmo 84:11
¡Oh alma mía, ten fe en Dios! En el momento en que el alma puede confiar plenamente en Él, deja de ser presa de las circunstancias, el temor y la duda, y se ancla en la roca firme e inamovible de la DIVINIDAD.- Octavius Winslow,
Oración final
SEÑOR, enséñanos a esperar en ti con un corazón confiado y rendido. Cuando falten los apoyos humanos, sé tú nuestra ayuda y nuestro escudo, y afirma nuestra fe en la roca inconmovible de tu fidelidad. Amén.
Amén 🙏 gracias Señor