Sellados, Ungidos y Sostenidos por el Espíritu Santo

Ahora bien, el que nos confirma con ustedes en Cristo y el que nos ungió, es Dios, quien también nos selló y nos dio el Espíritu en nuestro corazón como garantía. 2 Corintios 1:21-22

Esta unción del Espíritu Divino de la que habla Pablo, es el verdadero fundamento de la firmeza cristiana. Este gran don pertenece a todo hombre y mujer que tiene una comprensión viva de Cristo, y lo recibe de Él. Juan dijo: «Ustedes tienen la unción del Santo», 1 Juan 2:20, dirigiéndose a todos los creyentes, y no a un pequeño grupo selecto de aristócratas, apoderados de este don se autodenominan «los ungidos, apóstoles y profetas».

Esta santa unción impartirá claridad a tu mente, para que tengas un juicio correcto en todo. Dará mansedumbre a tu espíritu, y te dará un corazón humilde, amoroso y capaz de reconocer sus errores y culpas. Hará que tu comportamiento hacia los demás sea más compasivo. Te llenará del amor de Dios que está por encima de la fe y la esperanza. 1 Corintios 13:13

Esta preciosa unción del Espíritu Santo que está en nuestro corazón como garantía, otorga y atrae la fe, produce arrepentimiento verdadero, causa separación del mundo, eleva los afectos, hace que se aborrezca el pecado y se ame a Jesús y su salvación. Esta unción del Espíritu es tan transformadora del alma, tan influyente, que es imposible participar de ella en cualquier grado y no ser como Jesús.

Cuando ves a alguien que dice ser cristiano, sabe la Biblia de memoria, hace oraciones, predica, pero es orgulloso y altivo de corazón codicioso en sus objetivos, amante de los placeres más que de Dios, condena a otros, se justifica a sí mismo, insensible, severo y sin afecto; 2 Timoteo 3:3-5, ves a alguien que carece de esta unción. Pues ustedes no viven según la carne, sino según el Espíritu, si en verdad el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Él. Romanos 8:9-10

Nadie estará firmemente ligado a la verdad y a la persona de Cristo con lazos inquebrantables, excepto aquel que en su corazón posee el conocimiento de Él, y por el don del Espíritu Divino está unido a Jesucristo. Deseemos ardientemente la fresca unción del Espíritu. Él es tan necesario para nuestras almas como el aire que respiramos. Debemos orar fervientemente para ser «llenos del Espíritu», para que podamos «vivir en el Espíritu y andar en el Espíritu» Gálatas 5:25.

Oración 

Señor, anhelo la unción fresca de tu Espíritu Santo. Llena mi corazón, renueva mi mente y transforma mi vida para vivir conforme a Cristo. Hazme caminar en el Espíritu cada día, permanecer firme en la verdad y reflejar Tu carácter en todo. Amén.

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