Refugio Inquebrantable en la Roca Eterna

Este vivirá en las alturas, tendrá como refugio una fortaleza de rocas, se le proveerá de pan y no le faltará el agua. Isaías 33:16

El creyente que vive en comunión con el SEÑOR. Habita en lo alto, por encima del mundo, fuera del alcance del enemigo y cerca del cielo. Vive por encima de este mundo malvado. Las preocupaciones de este mundo y el engaño de las riquezas tienden a sofocar todo lo bueno que hay en nosotros, nos vuelven inquietos, orgullosos y carnales. Y la mejor herramienta para cortar estas espinas es la comunión con Dios, regocijándose en las montañas del amor eterno.

Así, el creyente que vive en las alturas, tiene entre él y todo mal, la Roca de la Eternidad, Cristo, y reposa en ella, tranquilo y seguro, sin importar qué enemigo arremeta al otro lado. Permanezcamos dentro de la fortaleza, Cristo, y ningún ataque nos derribará. Podemos tener las mayores precauciones, pero si salimos de Su sombra, todos los dardos de fuego del maligno no alcanzarán y herirán. La seguridad del creyente depende de la comunión continua con Dios mediante la fe, el amor, y la obediencia.

La promesa aquí nos asegura que tendremos todo lo necesario si el SEÑOR es nuestra morada. Dondequiera que vaya quien mora en Él, lleva consigo sus provisiones, y no necesita elaborados sistemas de almacenamiento, porque hay una fuente a la que el enemigo no puede acceder. Pueden secar los manantiales de toda la tierra, pueden cortar todo suministro de agua, pero no pueden tocar la fuente. «No le faltará el agua», y puede decir: «En los días de hambre estaré satisfecho».

Dios nos da todo lo que necesitamos para sustentarnos, crecer, refrescarnos y satisfacer nuestros deseos. Permanezcan cerca de Él, y encontrarán refugio en medio del fuego devorador, y tendrán todo lo que necesitan para vivir aquí. Si habitamos así viviendo en las alturas, con la fortaleza de las rocas como refugio, «el SEÑOR es nuestro pastor y nada nos faltará». Nadie puede dañar al ciudadano de la verdadera Sión. Por feroz que sea el enemigo, el SEÑOR protegerá a sus hijos que lo aman. – A. Maclaren

Oración final:
Que el SEÑOR nos mantenga siempre en Su refugio seguro, viviendo en comunión constante con Él y confiando plenamente en la provisión de Su amor eterno.

Deja un comentario