
SEPTIEMBRE 24
“Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así sus manos estuvieron firmes hasta la puesta del sol.” Éxodo 17:12
Tan poderosa fue la oración de Moisés que todo dependía de ella. Las peticiones de Moisés desconcertaron al enemigo más que la lucha de Josué. Sin embargo, ambas eran necesarias. No, en el conflicto del alma, la fuerza y el fervor, la decisión y la devoción, el valor y la vehemencia deben unir sus fuerzas, y todo saldrá bien. Debes luchar con tu pecado, pero la mayor parte de la lucha debe hacerse a solas, en privado con Dios.
La oración, como la de Moisés, levanta la señal del pacto ante el SEÑOR. La vara era el emblema de la obra de Dios con Moisés, el símbolo del gobierno de Dios en Israel. Aprende, oh santo suplicante, a levantar la promesa y el juramento de Dios ante él. El SEÑOR no puede negar sus propias declaraciones. Levanta la vara de la promesa y tendrás lo que quieras.
Cuando Moisés se cansó, sus amigos Hur y Aaron lo ayudaron. Y si en algún momento tu oración flaquee, que la fe te sostenga por una mano y la santa esperanza te levante por la otra, y la oración, asentada sobre la piedra de Israel, la roca de nuestra salvación, perseverará y prevalecerá. Cuídate de la debilidad en la devoción; si Moisés la sintió, ¿quién podrá escapar? Es mucho más fácil luchar contra el pecado en público que orar contra él en privado.
Se observa que Josué nunca se cansó de luchar, pero Moisés sí se cansó de orar; cuanto más espiritual es un ejercicio, más difícil es para la carne y la sangre mantenerlo. Clamemos, pues, por una fortaleza especial, y que el Espíritu de Dios, que ayuda en nuestras debilidades, como le permitió ayudar a Moisés, nos permita, como él, continuar con las manos firmes «hasta la puesta del sol»; hasta que el ocaso de la vida termine; hasta que lleguemos a la salida de un sol mejor en la tierra donde la oración se absorbe en alabanza. – C. Spurgeon
En sentido espiritual este pasaje nos enseña cuán débil y frágil es nuestra naturaleza en todos sus mejores ejercicios del alma. Josué no desmayó en la batalla, pero Moisés se cansó al levantar las manos en oración. ¡Qué pensamiento alentador es el de Dios nuestro Padre! El Señor no desfallece, ni se fatiga con cansancio… El SEÑOR da fuerzas al cansado, y aumenta el vigor del que desfallece. Isaías 40:28-29. ¡Y qué pensamiento tan precioso es ese respecto al SEÑOR Jesucristo! Hebreos 7:24-25. Nos sugieren Aarón y Hur cómo Jesús, con su apoyo, y el del Espíritu Santo, que con sus influencias vivificantes, mantienen en alto las mentes abatidas del creyente!
ORACIÓN: SEÑOR, cuando mis fuerzas flaqueen en la oración, levántame con tu Espíritu Santo y rodéame de hermanos en la fe que me sostengan, para que nunca deje de clamar y confiar en Ti hasta la puesta de mi sol en esta vida. ¡Amén!
Accede a todos los Devocionales en: www.evangeliodelcielo.org
Visita nuestro canal de Youtube: https://www.youtube.com/channel/UCKXVp565fuoMpW3ddNm36dA
Síguenos en TikTok:https://www.tiktok.com/@evangeliodelcielo?_t=ZS-8xvTFnv165H&_r=1