El reposo eterno del creyente

SEPTIEMBRE 14

«Para que recibamos una herencia incorruptible, incontaminada e imperecedera, reservada en los cielos para ustedes». 1 Pedro 1:4

Esta vida está llena de pruebas. De problemas y de cambios. En el interior tenemos el pecado. En el exterior, a Satanás y al mundo. Todo esto evita que el cristiano tenga descanso hasta que llegue al seno de Cristo. La vida del cristiano es una carrera y, ¿qué descanso tienen los que aún están corriendo? También es una guerra y, ¿qué descanso tienen los que están aún implicados en una batalla continua? La vida del cristiano es la de un peregrino. ¿Qué descanso tiene un peregrino que aún sigue viajando de un lugar a otro?

Un peregrino es como la paloma de Noé, que no podía posarse porque las aguas cubrían la tierra. Los temores, las trampas, las preocupaciones, los cambios que acompañan a los creyentes en este mundo son tales que impiden que tengan descanso aquí en la tierra. Un cristiano tiene siempre en sus oídos las palabras de Miqueas 2:10 «¡Levántense! ¡Pónganse en marcha, que este no es un lugar de reposo! ¡Está contaminado, destruido sin remedio!». Esperar el descanso en este mundo sería como esperar encontrar el cielo en el infierno.

Todo el descanso que tenemos en este mundo no es sino una corta siesta comparado con el glorioso reposo que está reservado en el cielo para nosotros.»Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios» Hebreos 4:9. Queda un descanso para el pueblo de Dios, un descanso celestial, un reposo eterno, shabat que no tendrá fin. El descanso es una joya muy deseable sobre la tierra, pero no la luciremos en nuestro corazón hasta que lleguemos al cielo. El reposo está más allá de este mundo y es más allá de él que tendremos el fruto del descanso. – Thomas Brooks

🙏 Oración: SEÑOR, ayúdame a caminar en fe en medio de las pruebas de esta vida, confiando en el descanso eterno que me espera en Tu presencia. Amén.

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