
JULIO 27
📖 «Israel, pueblo de Jacob, ¿por qué te quejas? ¿Por qué dices: ‘El SEÑOR no se da cuenta de mi situación; Dios no se interesa por mí’?»
Isaías 40:27
Este lamento refleja lo que muchos de nosotros pensamos en momentos de angustia. Es la voz del alma abatida que, como el pueblo de Dios en tiempos antiguos, se siente ignorada, olvidada o desamparada por el SEÑOR.
¿Te has sentido así? Entonces no estás solo. También lo sintieron Gedeón, David, Asaf, Marta y María. Todos pasaron por noches oscuras del alma donde parecía que Dios estaba en silencio. Pero sus historias nos enseñan algo esencial: el silencio de Dios no es su ausencia, y su aparente tardanza es parte de su sabiduría perfecta.
🔹 Gedeón, oprimido por los madianitas, dudó: “¿Por qué nos ha sucedido todo esto?” (Jueces 6:13).
🔹 David, en sus noches de lágrimas, repetía: “¿Dónde está tu Dios?” (Salmo 42:3).
🔹 Asaf casi perdió la fe al ver prosperar a los impíos: “¿Se ha olvidado Dios de ser misericordioso?” (Salmo 77:9).
🔹 Marta y María, devastadas por la muerte de Lázaro, pensaron: “Si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto” (Juan 11:21).
Pero en todos estos casos, Dios no se había olvidado. Estaba obrando, incluso en la espera. Y así te dice hoy:
👉 «¡Mis pensamientos no son tus pensamientos!» (Isaías 55:8)
👉 «Ten fe en Dios.» (Marcos 11:22)
👉 «Yo estaré con ustedes hasta el fin del mundo.» (Mateo 28:20)
La fidelidad de Dios no depende de cómo nos sentimos, sino de quién es Él:
“El SEÑOR es el Dios eterno… No se cansa ni se fatiga, ¡y su entendimiento es insondable!” (Isaías 40:28)
🌿 John MacDuff nos recuerda que incluso en el dolor, podemos tener esta seguridad:
«¡El SEÑOR no te ha abandonado, tu SEÑOR no te ha olvidado!»
🙏 Padre eterno, cuando mis pensamientos me traicionen y dude de tu cuidado, recuérdame que no estás lejos, sino obrando en amor. Enséñame a confiar en tu sabiduría perfecta, a esperar con paciencia y a recordar que tú nunca me dejarás. Amén.