Devocional Cristiano: Frutos guardados para el Amado

LUNES 7

📖 “Las mandrágoras han exhalado su fragancia, y a nuestras puertas hay toda clase de frutas escogidas, tanto nuevas como añejas, que he guardado para ti, amado mío.”
— Cantares 7:13

Este hermoso pasaje de Cantares, lleno de simbolismo espiritual, expresa el profundo anhelo de un alma enamorada de su Señor. La novia espiritual prepara para su Amado no solo una atmósfera perfumada con mandrágoras, sino también frutos escogidos, guardados con amor: tanto los nuevos como los añejos.

Estos frutos espirituales son las evidencias vivas del obrar de Dios en nosotros. Lo que agrada al Señor Jesús, más que cualquier otra cosa en nuestra relación con Él, son los frutos de Su propio Espíritu:

✨ “El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio.”
— Gálatas 5:22-23


🌿 Frutos nuevos y añejos para Cristo

🫐 Frutos nuevos:
Deseamos experimentar una vida renovada, una gratitud fresca, nuevas oraciones, decisiones santas, esfuerzos consagrados y una devoción auténtica que brota del encuentro con Jesús. Esos frutos nacen del presente: de estar hoy en comunión con Él.

🍇 Frutos añejos:
También tenemos recuerdos espirituales que han madurado con el tiempo:

  • Nuestro primer amor por Cristo.
  • La fe sencilla del comienzo.
  • La alegría del primer encuentro con el Salvador.
  • Las promesas cumplidas en momentos de dolor, enfermedad, prueba o necesidad.

Estos frutos, aunque antiguos, son dulces a los ojos del Señor. Son memoria viva de Su fidelidad y reflejo de Su gracia.


🛡️ Todo fruto es para el Amado

El corazón del creyente debe declarar: “Todos mis frutos, Señor, son para ti.”
Nada de lo que cultivamos —ni nuestros dones, esfuerzos, lágrimas, gozos o experiencias— debe exhibirse para los hombres. Todo debe estar guardado solo para Jesús, quien lo ha sembrado y regado con su sangre en la cruz.

🖋️ “Jesús, abriremos la puerta de nuestro jardín, y nadie entrará a robarte ni un solo fruto de la tierra que has regado con tu sudor sangriento. Todo nuestro fruto será tuyo, solo tuyo, ¡oh Jesús, nuestro Amado!”
— C. H. Spurgeon


🙏 Oración final — Anónimo

Ven entonces, SEÑOR, quédate con nosotros y haz morada en nuestro corazón. “Todo, SEÑOR, es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos” (1 Crónicas 29:14).

Ven conmigo a los campos de tu Palabra. Que florezca en mí tu iglesia, compuesta de nuevos convertidos y antiguos creyentes, todos vivos por tu influencia renovadora.

SEÑOR, mi alma desea decirte cuánto te amo y cuán ardientemente te anhelo. ¡Oh, que las mandrágoras espirituales exhalen el perfume de tu presencia! Que los frutos de tu Espíritu se activen con poder en mí, para alabarte y reflejar tu gloria ante todos los que me rodean.

Amado Jesús, que todo en mí sea para ti y solo para ti. Amén.

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