Sana doctrina y fidelidad a la Palabra: un llamado a permanecer en la verdad

JUNIO 29

“Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, conforme a sus propios deseos, acumularán para sí maestros.”
— 2 Timoteo 4:3

Este versículo bíblico, tan actual como urgente, describe el abandono progresivo de la sana doctrina y la proliferación de enseñanzas adulteradas que complacen más al ego humano que al corazón de Dios. Muchos hoy se resisten a la predicación bíblica auténtica, la que llama al arrepentimiento, a la santidad y a una vida crucificada con Cristo. Desean escuchar un evangelio fácil, de palabras suaves y una vida sin cruz. «El que no toma su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo». Luc. 14:27. Anhelan mensajes motivacionales que les den paz superficial sin confrontar su pecado. Prefieren oír lo que les agrada, en lugar de lo que los transforma.

“Quieren enseñanza que cause placer a sus oídos… que tolere sus pecados.”

Hoy, muchos corazones “con comezón de oídos” buscan para sí maestros que suavicen la Palabra, que minimicen el arrepentimiento y eliminen el llamado al quebrantamiento. Pero el verdadero Evangelio exige renuncia al yo, obediencia a la voluntad divina y conformidad con la imagen de Cristo.

“Conforme a sus propios deseos, acumulan para sí maestros.”

Esta distorsión del Evangelio no es nueva. Desde tiempos antiguos, el pueblo de Dios ha querido oír solo lo que les conviene. Por eso el profeta Oseas denunció: “Como el pueblo, así es el sacerdote” (Oseas 4:9). Si no hay un retorno a la verdad de las Escrituras, nuestras iglesias corren el riesgo de «tener apariencia de piedad, pero negando su poder» 2 Timoteo 3:5.

El evangelio de Cristo no es para entretener, ni para enriquecerse, es para transformar el corazón y santificar la vida. La Palabra de Dios no fue dada para amoldarse a nuestros deseos, sino para confrontar, corregir, edificar y conducirnos a la obediencia total. Si no nos transforma a la imagen de Cristo, no la estamos escuchando con fe.

“La enseñanza de la Palabra de Dios debe hacernos tanto interior como exteriormente, a la imagen de Cristo.”

Como advirtió Oswald Chambers:

“Si un maestro fascina con su doctrina, su enseñanza nunca provino de Dios… el único resultado perdurable es que las almas vean a Jesús.”
Cuando las personas se sientan atraídas a Jesucristo a través de ti, asegúrate siempre de permanecer en Él todo el tiempo, entonces, sus corazones y afectos nunca se detendrán en ti, sino en Jesús».

El verdadero maestro espiritual no se auto glorifica, ni busca atraer multitudes, para satisfacer sus propios intereses, sino que abre el camino hacia Cristo. Al respecto C. Spurgeon, dijo: «Creo que ofendemos a Cristo cuando pensamos que podemos atraer al pueblo con algo más que la predicación de «Cristo crucificado».El Espíritu de Dios no da testimonio de sermones sin Cristo. Sí, el tema es Cristo, y nada más que Él, esa es la enseñanza que el Espíritu de Dios reconocerá. «Él me glorificará , porque tomará de lo mío y se lo hará saber a ustedes» Juan 16:14. Que nunca nos desviemos de este punto central: «que decidamos no saber nada entre los hombres excepto a Cristo y su cruz». 1 Corintios 2:2

El Espíritu Santo es el mejor intérprete y el verdadero maestro de la Biblia. Él inspiró cada palabra, y solo por Su luz podemos entender su sentido, recibir su poder y vivir su mensaje. “Mira que el poder de Dios es sublime; no hay Maestro que se le pueda comparar.” — Job 36:22

Sin el Espíritu Santo, la Palabra permanece cerrada, envuelta en oscuridad. Pero cuando Él abre los ojos del corazón, la Biblia se convierte en manantial vivo, guía segura y alimento del alma.


🙏 ORACIÓN:

Oh, siempre bendito Espíritu de Dios,
que nos has dado Tu santa Palabra para instruir nuestro entendimiento,
santificar nuestro corazón y dirigir nuestras acciones,
te suplicamos que ilumines nuestras mentes para comprenderla,
abras nuestro corazón para recibirla, nos des fe para creerla
y poder para practicarla día a día.

¡Oh, danos tu gracia para comprender las sublimes doctrinas,
creer en las preciosas promesas y obedecer los santos mandamientos de Tu Palabra!
Guárdanos, SEÑOR, en la verdadera enseñanza cristiana,

 y líbranos de las voces engañosas que no provienen de Ti. Amén.

“Entonces les abrió el entendimiento para que pudieran comprender las Escrituras.” — Lucas 24:45

Devocional inspirado en los textos de James Smith.

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