
Devocional: “¡Consuelen, consuelen a mi pueblo!” – Isaías 40:1
«¡Consuelen, consuelen a mi pueblo!»
– Isaías 40:1
Dios se interesa por consolarte
Nuestro Dios no es indiferente al sufrimiento de su pueblo.
En medio de un mundo quebrado por el dolor, la culpa y la muerte, Dios habla de consuelo.
Y le encarga a sus siervos que lo transmitan: “Consuelen a mi pueblo”.
En su Palabra, encontramos tres verdades profundas y poderosas que traen consuelo real y duradero a todo creyente.
1. Dios ha perdonado todos nuestros pecados
«En saco sellado guardarás mis transgresiones y perdonarás del todo mi pecado.»
– Job 14:17
«Echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.»
– Miqueas 7:19
Cuando Cristo murió en la cruz, cargó con todos nuestros pecados.
Los quitó, los enterró, los borró. Ya no hay condenación para quienes están en Él.
Dios no volverá a recordarlos, ni nos los imputará jamás.
«Bienaventurado el hombre cuyo pecado el SEÑOR no tomará en cuenta.»
– Romanos 4:8
Este perdón no es parcial ni condicionado. Es total, eterno e inmerecido.
¡Esa es nuestra mayor paz!
2. Nuestros nombres están escritos en el Libro de la Vida
«Alégrense de que sus nombres están escritos en el cielo.»
– Lucas 10:20
¡Ánimo, hijo de Dios!
Tu nombre está registrado en el Libro del Cordero, el libro del propósito eterno de Dios (Apocalipsis 20:12).
Esto significa que:
- Tu salvación está asegurada
- Todo coopera para tu bien
- Tu destino final es ser como Cristo
No hay circunstancia que pueda borrar tu nombre del cielo.
Estás en manos de Aquel que nunca falla.
3. Dios guarda cada una de tus lágrimas
«Tú llevas la cuenta de todas mis angustias. Has juntado todas mis lágrimas en tu frasco. Has registrado cada una en tu libro.»
– Salmo 56:8
Dios no solo conoce tu dolor.
Lo colecciona. Lo honra. Lo guarda.
Cada lágrima tuya tiene valor ante Él. No se derrama ni una sin que Él lo sepa.
El Padre, el Salvador y el Consolador están atentos a tu quebranto, y pedirán cuentas por cada sufrimiento que has vivido en fidelidad.
¿Por qué esto consuela tanto?
- Porque tus pecados están olvidados
- Tu nombre está presente ante Dios
- Tus lágrimas están guardadas en Su memoria
¡No hay mayor consuelo en este mundo herido!
Dios te conoce, te perdona, te guarda… y te ama con ternura eterna.
Ora así hoy:
“Señor, gracias porque has perdonado mis pecados, has escrito mi nombre en tu libro, y recoges cada una de mis lágrimas. Consuélame hoy con estas verdades. Que nunca olvide tu fidelidad, aun en medio de la aflicción. Amén.”
Devocional basado en los textos de Don Fortner