La fidelidad de Dios en el cumplimiento de su Palabra

MAYO 4

«Yo estoy listo ya para entrar por el camino de la muerte. Ustedes deben reconocer de todo corazón y con toda el alma, que ninguna de las promesas que el SEÑOR nuestro Dios les hizo ha quedado sin cumplirse. Todas ellas se han cumplido». Josué 23:14

Estas palabras fueron pronunciadas por Josué antes de morir. De pie sobre la ladera soleada, antes de que las plantas de sus pies toquen las frías aguas, echa una mirada atrás de todo el camino que el SEÑOR su Dios le hizo recorrer; y con palabras enfáticas e impresionantes, testifica de la divina fidelidad y el amor inmutable de su Dios del pacto al cumplir todas sus grandes y preciosas promesas que tan generosamente les había dado:»ninguna de las promesas que el SEÑOR nuestro Dios les hizo ha quedado sin cumplirse. Todas ellas se han cumplido».

Tal es la seguridad divina con la que concluimos nuestros pensamientos diarios. ¡No existe una verdad más preciosa, con una melodía más dulce, que pueda perdurar en el oído al cerrar la Biblia que esta: ¡La fidelidad de Dios en el cumplimiento de su Palabra! Consideremos esta verdad confirmada por la experiencia, primero, del creyente vivo y luego, del moribundo, pues ambos son testigos de Dios.

La vida del hijo de Dios no es más que una experiencia continua de la verdad de su Palabra y la veracidad de sus promesas. Quizás te hayas encontrado en circunstancias difíciles; los recursos han disminuido y las exigencias han aumentado; tu fe ha sido duramente puesta a prueba; tu ánimo se ha deprimido; el cielo se ha hundido y las aguas han subido; pero ¡mira!, el Espíritu, el Consolador, te ha guiado hacia una preciosa promesa que acaba de responder a tu caso. Ha tocado tu corazón, ha aliviado la presión, y toda tu alma ha quedado, por así decirlo, absorta en Dios. Y ahora tu corazón vibra con un nuevo cántico de alabanza y agradecimiento a la fidelidad de Dios en el cumplimiento de su Palabra.

Sí, alma mía, puedes dar testimonio de la verdad: cada dulce invitación, preciosa promesa y amorosa palabra de Jesús, en la que Él hace descansar tu alma en su dolor y desolación, se ha cumplido; ninguna palabra ha fallado. Esta es una prueba clara de la veracidad de Dios al cumplir cada una de sus promesas. ¡Él ha prometido proveer para ti! Entonces confía en Él. ¡Él se ha comprometido a guiarte! Entonces encomienda tu camino a Él. ¡Él se ha comprometido a salvarte! Entonces cree en su Palabra y ora: Di a mi alma: Yo soy tu salvación. Sal.35:3

Pronto cuando tu corazón y  tu carne desfallezcan, cuando la tierra se aleje, la eternidad se acerque y el cielo se abra, oh, entonces, como Josué, testificarás del amor inmutable, la palabra fiel, el precioso consuelo y el apoyo seguro de tu Dios del pacto, Salvador y redentor, mientras Él te guía suavemente, radiante con Su presencia, resonando con tu cántico, hacia las montañas deleitosas, a casa, a la Casa de tu Padre: «ninguna de las promesas que el SEÑOR nuestro Dios hizo ha quedado sin cumplirse. Todas ellas se han cumplido». – O.Winslow Confiemos en la verdad de que cada una de las promesas que Dios nos ha hecho se cumplirán.


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