MAYO 18

«Se han olvidado de su lugar de descanso.» Jeremías 50:6

Para el alma cansada y desgastada, ¡qué dulce y expresiva es la palabra «Descanso»!  Aunque estés cansado y triste, que melodía más dulce llega a tus oídos con estas palabras de Jesús: «Vengan a mí todos los que están trabajados y agobiados, y yo os haré descansar» Mat.11:28 Pero  estas palabras son no son comprendidas plena y claramente por todos los cansados del SEÑOR,  existe entre ellos una inquietud tan dolorosa. Y es así porque no vemos claramente que un Salvador personal es el verdadero descanso del alma creyente. Podemos descansar en el evangelio de Cristo, en sus promesas, en su obra, y, sin embargo, estar lejos de ese verdadero descanso que trae consigo la reconfortante seguridad de un perdón perfecto y la liberación de la condenación, que es nuestro privilegio alcanzar.

Hasta que nuestra humilde fe comprenda a un Salvador personal, no habremos alcanzado plenamente nuestro punto máximo de descanso: el descanso en Jesús mismo. Cansados, agotados y tristes, somos invitados a un Salvador Personal, con un lenguaje imposible de malinterpretar. El no dice: Ve al hombre, ve al amigo, ve al consejero, ve al ministro, ve al templo. Él dice: «Ven a Mi»; deja de lado todo objeto, ser y obra, y entrégate,  confía en MÍ, un Salvador vivo, amoroso y personal, y encontrarás el descanso que anhela tu espíritu cansado. ¡Así, oh alma mía, ven! ¡Así, oh SEÑOR, voy a ti!

¡Y qué descanso es Jesús! Al abrazarlo, abrazamos todo descanso: la sangre que perdona, la justicia que justifica, la gracia que santifica, la compasión que alivia, el poder que guarda; todo se realiza en la aceptación personal de un Redentor personal. ¡Ve a Él, y recupérate, oh, afligido por el pecado y la tristeza! Descansa en el amor que su corazón alberga, en la sangre que su corazón derramó, en la compasión que su corazón siente; sí, en todo lo que Él es; todo es tuyo, porque eres de Cristo y Cristo es de Dios.

Cuídate de olvidar tu lugar de descanso. Fue el pecado del pueblo de Israel: «Han olvidado su lugar de descanso». Que la memoria olvide todo lo demás: el ser más querido, el nombre más querido, el objeto más amado; pero en el cansancio y la aflicción del pecado, en la tristeza y el sufrimiento de la aflicción, en las noches sin estrellas y los días nublados, cuando todos los demás lugares de descanso están destruidos, oh, nunca olvides que tu presente, tu verdadero y único lugar de descanso es: JESÚS.-O. Winslow

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