MAYO 13

«Y el ángel del SEÑOR se le apareció en una llama de fuego, en medio de una zarza. Al fijarse Moisés, vio que la zarza ardía en fuego, pero la zarza no se consumía». Éxodo 3:2

Esta zarza, que en Hebreo significa espinosa, es un símbolo apropiado de la iglesia de Dios. Considerada débil e inútil; una zarza, la más baja de todas. «Hermanos, vean su llamado», escribe el apóstol a la iglesia de Corinto, «Dios ha escogido lo necio del mundo para avergonzar a los sabios; y Dios ha escogido lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos; 1 Cor.1.26

«La zarza ardía en fuego», lo cual representa con justicia el estado de la iglesia en este mundo malvado. La malicia de Satanás, las persecuciones de los crueles, la corrupción del corazón, las pruebas y aflicciones que vienen de Dios para la purificación de su pueblo, bien pueden compararse con el fuego. La zarza, aunque ardía, «no se consumía». Este es un espectáculo maravilloso. Aquí se manifiestan eminentemente la gracia y el poder de Jesús. La iglesia siempre ha estado en un horno, y sin embargo nunca se ha consumido; sí, más bien se ha purificado y avivado en proporción a la intensidad de la llama.

Esta visión nos enseña a esperar pruebas mientras transitamos por este mundo. A veces la llama arde con terrible intensidad; sin embargo, nada de la iglesia será consumido, excepto su escoria. Así, la malicia de Satanás y del mundo es derrotada para siempre. La persecución sólo tiende a refinar a los hijos de Dios. Aviva sus gracias y reaviva sus oraciones. Corren a la fortaleza y están seguros bajo el cuidado protector de un Salvador Todopoderoso. En tiempos tan difíciles, la paja y las ramas marchitas se consumen. Los falsos creyentes no pueden soportar esas persecuciones, diseñadas por la providencia de Dios para separar lo precioso de lo vil.

«La zarza ardiendo que no se consume», también hace referencia a la perpetuidad de la iglesia de Cristo. Nada podrá destruir este tesoro: «Dios está en medio de ella, por tanto, no será conmovida». «Las puertas del Hades no prevalecerán contra ella». Desde Abel hasta ahora, siempre ha habido «un remanente según la elección de la gracia» Rom.11:5. Cuando toda la tierra se llenó de violencia, y los hombres corrompieron su camino ante Dios, «Noé halló gracia ante los ojos del SEÑOR…. Y Noé caminó con Dios» Gén.6:8-9. El diluvio finalmente descendió, y todo lo que albergaba aliento de vida pereció, excepto la pequeña iglesia de Dios, que se conservó en el arca, en el seno de las aguas tempestuosas.

ORACIÓN: Oh, alma mía, regocíjate en esta gran salvación. SEÑOR, hazme desde ahora un miembro vivo de tu cuerpo místico, pobre de espíritu y puro de corazón, soportando pacientemente cada prueba, y perseverando sin desfallecer. Que mi corazón sea como esa zarza ardiente que no consume por el poder de tu Espíritu, ejercitando diariamente la fe en tu verdad y misericordia; adorando tu soberanía; admirando tu poder; que me regocije en la eterna gracia que vive en el corazón de cada creyente fiel y me preserves para tu reino y gloria eterna. Que todo mi corazón te alabe, Dios de mi salvación. Que toda mi vida esté consagrada a ti.  Amén  -Thomas Reade

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