FEBRERO 13

Como un padre se compadece de sus hijos, Así se compadece el SEÑOR de los que le temen.Porque él conoce nuestra condición; se acuerda de que somos polvo.Salmos 103:13-14

Dios es comparado con los padres terrenales, no porque él sea en todos los aspectos como ellos, sino porque no existe una imagen terrenal por la cual su amor incomparable hacia nosotros pueda expresarse mejor. Para que nuestro corazón pueda, en todo momento tener confianza en Él, como portador del afecto tierno de un Padre, siempre dispuesto a defendernos, alimentarnos, proveernos, soportarnos, perdonarnos y recibirnos en los brazos paternos del amor eterno. -Horne.

Nada puede poner la ternura y la preocupación de Dios por sus hijos en una luz más fuerte que esto. El amor de Dios es un amor paternal, lleno de piedad y lleno de compasión. Qué anhelos entrañables siente un padre hacia el hijo descarriado, que, consciente de su ingratitud y desobediencia, como el hijo pródigo cae a los pies de su padre, arrepentido con lágrimas, diciendo: «¡Padre, he pecado contra el cielo y ante ti, no soy digno de ser llamado tu hijo!» Luc.15:21 Lo mismo, pero infinitamente más exquisito, siente Dios cuando uno de sus hijos cae a sus pies e implora su misericordia por medio de Cristo crucificado, y nuestros pecados son quitados y puestos lejos de su vista.- A.Clarke

¿Dónde y cuándo comienza este compasivo amor de Dios? Como dice la parábola del hijo pródigo: “Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre”. Cuando no teníamos ni un pensamiento de compasión por nosotros mismos, los pensamientos de compasión de Dios ya estaban sobre nosotros. Y también lo están en este momento: en nuestras debilidades, en nuestras tristezas, en nuestras tentaciones. Muchos padres terrenales sólo tendrán un poco de tolerancia por las debilidades de sus hijos. Pero no es así con nuestro Padre celestial. Él se acuerda de que somos polvo. -John MacDuff  

Es nuestra unión y nuestra confianza en Cristo Jesús lo que trae consigo estas misericordias indecibles. «A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios» Juan 1:12; Dios Padre, nos adoptó libre y soberanamente como sus hijos, por eso continuamente perdona nuestros pecados, y en consecuencia debemos sacar de esa fuente la certeza del perdón. Es la relación de pacto en la que los creyentes permanecen con Dios Padre en Cristo lo que asegura la paz de esta vida y la felicidad eterna de lo que está por venir.

«Se compadece el SEÑOR de los que temen», es decir, de los que respetan y reconocen su soberanía y poder. Se compadece de sus hijos que son débiles en conocimiento y les enseña; se compadece de ellos cuando son malvados, y tiene paciencia con ellos; se compadece de ellos cuando están enfermos y los consuela; los compadece cuando están caídos, y los ayuda a levantarse; se compadece de ellos cuando han ofendido y, tras su sumisión, los perdona y los endereza; se compadece de ellos cuando se les hace daño. Mira por qué se compadece: Considera la fragilidad de nuestros cuerpos y la locura de nuestras almas, lo poco que podemos hacer, lo poco que podemos soportar; en todo lo cual aparece su compasión.- Mathew Henry

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