
«El guarda los pies de Sus fieles» 1 Samuel 2:9
El camino es resbaloso, y nuestros pies son débiles, pero el SEÑOR guarda nuestros pies. Si nos entregamos por medio de la fe obediente para ser sus fieles, Él mismo será nuestro guardián. No solamente encargará a Sus ángeles que nos guarden, sino que Él mismo preservará nuestras actividades. Él impedirá que nuestros pies resbalen, para que no manchemos nuestras almas, y no provoquemos que el enemigo blasfeme. Él impedirá que nuestros pies se descarríen, para que no andemos en caminos de error, o en senderos de insensatez, o en vías de costumbres mundanas.
La manera en que el SEÑOR guarda nuestros pies contra el error y el pecado es por medio de la morada de Su Espíritu Santo en nosotros. Si el espíritu malo sale del corazón del hombre queda limpio y ordenado, pero si el buen Espíritu no viene y mora allí, otros siete espíritus, aún más malvados que el primero, regresarán para tomar posesión. Luc.11:24-26 No hay manera de mantener a raya el fuego del pecado, excepto si el fuego de la gracia arde dentro del espíritu. Debemos combatir el fuego con fuego. Deja que tu alma se llene de toda la plenitud de Dios, y cuando el príncipe de este mundo venga a ti, no podrá vencerte.
Otros medios de gracia que usa el SEÑOR para guardar nuestros pies, es con Su Palabra, que es un instrumento de orientación, refrigerio y defensa. Con Su oración; «Él vive para interceder por nosotros» Heb.7:25. Con la ministración de Sus ángeles: «Pues Él mandará que Sus ángeles te cuiden por dondequiera que vayas» Sal. 91:11. Él nos Imparte gracia y fortaleza según nuestras necesidades. «Como tu día serán tus fuerzas», Deut. 33:25. En medio del temor, la incertidumbre y angustia, podemos confiar en que el SEÑOR nos dará la fortaleza y la gracia que necesitamos para enfrentar cada día. Somos guardados por el poder de Dios mediante la fe «1 Ped. 1:5.
«El guarda los pies de Sus fieles». El SEÑOR nos pastoreará siempre y «sostendrá nuestros pasos en Sus caminos para que nuestros pies no resbalen». Sal.17:5 ¡Que maravilloso es que Jesús vaya delante de nosotros para señalarnos el camino! ¡Es una bendición que alguien nos diga: «Este es el camino; síguelo»! Isa. 30:21. Con una promesa como esta, corramos sin cansancio, y caminemos sin temor. El que guarda nuestros pies lo hará eficazmente. -C. Spurgeon
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