
¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien? 1 Pedro 3:13
Esta es una promesa en forma de pregunta, que hace que la afirmación sea más fuerte, no más débil. Es la cuestión de la fe triunfante, una trompeta de desafío seguro de todos los enemigos, como la maravillosa serie de desafíos similares en la Epístola a los romanos Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? Rom. 8:31.
Satanás para arrastrar el alma y alejarla del camino recto, presenta riesgos, pérdidas y sufrimientos que acompañan a un servicio fiel. ¡Oh, cómo hemos de cuidarnos contra esta tentación! El remedio es, en primer lugar, considerar que Todos los problemas y aflicciones con los que nos encontramos en el camino de justicia nunca nos harán daño.
Nadie se ve dañado si no es por sus propias faltas. Incluso la conciencia natural honra la imagen de Dios que se encuentra en la naturaleza de un hombre que ama a Dios; ¡Así sucedió con Nabucodonosor hacia Daniel! Dan.2:46 Las aflicciones que acompañan a las personas en el camino de justicia nunca pueden robarles su tesoro. Pueden quitarles algunas cosas menores. Pero los tesoros de un creyente son la presencia y el favor de Dios. El perdón del pecado, el gozo del Espíritu, la paz de la conciencia; estas cosas nos son dadas por Cristo, y nadie nos las puede arrebatar. No hay aflicción que pueda despojar a una persona de sus joyas celestiales. Su vida está segura, su alma también. ¡Su gracia está segura, su consuelo y su corona están seguros en las manos de Cristo!
Recuerda que los creyentes que eran como joyas brillantes sobre la tierra, a pesar de todos los problemas que les rodearon, están ahora triunfando en el cielo. Nehemías, Esdras y Daniel estuvieron rodeados con peligros a izquierda y a derecha, y, aun así, a pesar de todo eso, se aferraron a Dios y sus caminos en medio de un mundo de muy grandes desalientos. Aunque estuvieron quebrantados y en sitios de dragones, y cubiertos por las sombras de la muerte, sus corazones no se volvieron de sus caminos. Aunque Pablo conoció cadenas y prisiones, perseveró en la obra y el servicio del SEÑOR. ¿Por qué pues has de desviarte tú de sus dignos ejemplos, si es tu gloria y obligación seguirlos? -Thomas Brooks