
Barac dijo a Debora: «Iré, si tú vas conmigo. Si no vas conmigo, no iré.» Ella dijo: «Voy a ir contigo. Pero la gloria de la victoria no será tuya, porque el SEÑOR va a poner a Sísara en manos de una mujer.» Jueces 4:8-9
Barac general de la nación y su negativa de no ir contra el enemigo a menos que Débora, lo acompañe. Su insistencia no debe entenderse como cobardía sino como un reconocimiento del llamado de Dios a ella, y como no sabía el momento que sería apropiado para hacer el ataque, desea que ella lo acompañe, porque el Divino Espíritu reposa sobre ella, y le haría saber el momento en que debía atacar, que sería decisivo para la victoria:»Levántate, que hoy el SEÑOR va a poner a Sísara en tus manos, pues en verdad Él está contigo» Jue.4:14
Por tanto, el primer requisito para el éxito es la guía y ayuda inspiradora del Espíritu Santo. Barac sabe que si Débora guiada por el SEÑOR va con él, tendría el consejo y el aliento de Dios para él y sus tropas; seguiría sus instrucciones como venidas directamente de Dios. Así la gran necesidad de los creyentes, en su batalla contra el mal del mundo, es la presencia del Espíritu de Dios en luz y poder, para guiar su oscuridad y esfuerzos débiles. Es una necedad ir a nuestra guerra espiritual sin buscar la presencia de Dios Éx 33:15. Si Dios y Su Santo Espíritu va con nosotros, no necesitaremos ninguna orden especial de hombres, que dicen ser los «ungidos» y profetas, ya que cada soldado de Cristo es un profeta Joel 2:28, 1 Jn 2:20 y 1 Cor.14:32
Dios para cumplir sus propósitos elige a los débiles, a los sencillos, desconocidos y anónimos, por medio de los cuales obtiene los mejores resultados. «Dios ha elegido lo débil del mundo, para avergonzar a lo fuerte» 1 Cor.1:27. Como la exigencia es grande, el instrumento de restauración debe ser muy insignificante y humilde. Aquí vemos al pueblo de Israel oprimido y en extrema angustia. Pero su tiempo de liberación llegó por ¡dos mujeres! Para Dios todos somos iguales, y en Él » no hay varón ni mujer» Gál. 3:28. Débora llena del Espíritu de Dios, levanta al capitán y a diez mil de sus compatriotas, y los insta a luchar y a la victoria; Jue.4:14 ¡Qué momento fue este, porque el SEÑOR ya había salido! ¡Y nosotros no debemos temer ni vacilar frente a las dificultades, si simplemente se nos pide que vayamos tras la huella de nuestro SEÑOR!- FB Meyer
La otra mujer, Yael, una extranjera, sola y sin ayuda, mata a Sísara jefe del ejército enemigo, Jue.4:17-21. No era una guerrera, ni una gran intercesora, ni esposa de un líder, sino una esposa que se quedó en su hogar, una mujer humilde que ordeñaba las vacas y hacía mantequilla. Y el SEÑOR puede usar a cualquiera de nosotros para cumplir Su propósito, en todo lo que Él nos llama a hacer, siempre promete Su presencia y ayuda para lograrlo. Aprendemos que «el poder de Dios se perfecciona en la debilidad humana».2 Cor.12:9, así como de la boca de los bebés y los lactantes ha establecido Su fortaleza, por causa de Sus adversarios, para hacer cesar al enemigo y al vengativo. Sal.8:2 – A.F. Muir