ENERO 21

Conozco tu tribulación y pobreza pero eres rico” Apocalipsis 2:9.

Este verso es parte de una carta que el apóstol Juan escribió a la iglesia perseguida y sufrida de Esmirna, que puede aplicarse a todos los creyentes. Nos enseña que así como el SEÑOR fue victorioso sobre la muerte, también los creyentes pueden afrontar el sufrimiento y las carencias de esta breve vida, y saber que serán recompensados abundantemente por su fidelidad con la corona de la vida eterna.

«Conozco tu pobreza». Jesús lo sabe porque lo experimentó, siendo rico quiso despojarse, quiso vivir pobre de todos los bienes temporales de éste mundo, en la sencillez mostró la gran riqueza que Dios esconde para los que le siguen con sinceridad y se dejan empoderar en Dios como el que verdaderamente todo lo puede, y para quien nada es imposible.
«Pero eres rico». Aunque pobres en términos materiales, Juan les dice que son ricos en su fe, en su relación con Cristo, con las bendiciones del pacto, con las gracias del Espíritu y en buenas obras; son reyes y sacerdotes para Dios, tienen un reino de gracia aquí y un derecho al reino de gloria más allá; y son herederos de Dios y coherederos con Cristo. Sin embargo, esta pobreza material no es un factor que pueda impedir o limitar una vida cristiana en plenitud, más bien sirve para fortalecerla.

Así mismo la iglesia compuesta por cada creyente, aunque el cumplimiento de su misión exige recursos humanos, no está constituida para buscar la gloria de éste mundo.  ¿cómo puedo utilizar con desprendimiento los medios para vivir y trabajar? «Lógicamente has de emplear medios terrenos. Pero coloca un empeño muy grande en estar desprendido de todo lo terreno, para manejarlo pensando siempre en el servicio a Dios y a los hombres». -Francisco de Asis

Cristo fue enviado por el Padre para evangelizar a los pobres, levantar a los oprimidos, buscar y salvar lo que estaba perdido por causa del pecado. Reflexionar sobre estas verdades nos lleva a darnos cuenta hasta qué punto la doctrina del Falso Evangelio de la prosperidad se ha apartado de estas verdades Bíblicas. En muchos de sus templos por todo el mundo se manifiesta la riqueza, la pompa y el lujo de la que hacen gala, quizá para intentar ocultar su verdadero estado de pobreza espiritual, como nos dice la carta a la iglesia de la Laodicea; Tu dices: “Soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad”. No sabes que eres un miserable y digno de lástima, y pobre, ciego y desnudo. Apoc. 3:17.

«Quisiera grabar con fuego en sus mentes, que tenemos todos los motivos para caminar con optimismo por esta tierra, con el alma bien deshecha de esas cosas que «parecen imprescindibles», ya que ¡bien sabe nuestro Padre qué cosas necesitamos! y Él proveerá. Creanme que sólo así nos conduciremos como señores de la Creación, y evitaremos la triste esclavitud en la que caen tantos, porque olvidan su condición de hijos de Dios, afanados por un mañana o por un después que quizá ni siquiera verán. -Francisco de Asis

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