DICIEMBRE 11

La mente del hombre planea su camino, pero el SEÑOR dirige sus pasos.”Proverbios 16:9


Abrigamos esperanzas, hacemos planes; pero hay un poder superior que dirige nuestros pasos. Los hombres de todas las edades del mundo han tenido en cuenta las ideas del destino y el azar para justificar estas experiencias. La Escritura no sabe nada del destino ni del azar. Es el SEÑOR quien dirige nuestros pasos. El hombre propone sus deseos; pero Dios responde como cree conveniente. Puedes tener tus propios planes, pero aunque supliques y ruegues a Dios que se cumplan, no se dan porque Dios es el que dirige tus pasos.

El hombre considera y se propone a sí mismo lo que hará; diseña un objetivo, y concibe los medios por los que puede alcanzarlo; pero el SEÑOR dirige sus pasos, gobierna y dispone todas sus intenciones y acciones como le place, determinando cuál será el evento y ordenando sus movimientos, incluso llevándolo a un asunto que nunca se le había ocurrido. No hay ilustración más sorprendente de ello que en la vida de José. Abandona la casa de su padre, como supone, durante unos días, sin saber que está atravesando un camino por el que no volverá jamás. Su único propósito es encontrar a sus hermanos y ver si les va bien, y traerle la noticia a su padre. Pero Dios está dirigiendo sus pasos hacia una tierra lejana, hacia la esclavitud, hacia una prisión y, a través de ambos, hacia un trono.

Cuando la providencia guarda a los hombres buenos de caer en el mal, o detiene a los malos de hacer el mal. Cuando las cosas malas que los hombres han hecho, se vuelven en su contra, entonces se manifiesta la verdad del Salmo 9:16: "Los malvados son presos de sus propias acciones”. Ciro, cabeza del imperio persa, dejó libre al pueblo de Dios porque la Escritura decía que debía hacerlo, aunque fue en contra de sus propios intereses Isa.45:13. Toda la gente en el mundo siempre cumple los propósitos de Dios, aún cuando no quieran hacerlo. -J. Flavel

Este verso nos recuerda la maravillosa interacción entre nuestros planes y la dirección divina. Al confiar en Dios y buscar su guía, podemos encontrar paz y propósito en nuestra vida diaria. Dejemos que sea el SEÑOR quien dirija nuestros pasos, sabiendo que sus caminos son siempre los mejores para nosotros, porque dice el SEÑOR: Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, Ni sus caminos son Mis caminos. Porque como los cielos son más altos que la tierra, así Mis caminos son más altos que sus caminos,
Y Mis pensamientos más que sus pensamientos" Isa.55:8-9. Por lo tanto, necesitamos siempre tener en cuenta la guía de Dios en cada asunto y decir: "Si el SEÑOR quiere, haremos esto o aquello" Sant. 4:15.

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