DICIEMBRE 2021

El justo florecerá como la palmera. Salmo 92:12

El justo», es aquel que se acerca a Dios por medio de Cristo, sus pecados son perdonados por Su Sangre y su comunión con Dios está restablecida. El salmista hace una hermosa analogía del justo cristiano con la Palmera: El verdor de las ramas de la palmera resulta de la raíz de la que viven, así el cristiano cimentado en Cristo, se alimenta de la savia de su Palabra, afianzado en la Fe, sus hojas estarán verdes; en el año de sequía no se angustiará. Jeremías 17:8 Permaneciendo en Cristo por encima de las circunstancias y de toda adversidad, aun en la vejez estaremos vigorosos y verdes. Salmo 92:14, floreciendo y dando el fruto que Dios establece. La Palmera crece erguida y se levanta majestuosa, así las virtudes del cristiano no son como la hiedra o las zarzas, que crecen hacia abajo, sino que se elevan y buscan las cosas de arriba, donde habita Cristo a la Diestra de Dios. Colosenses 3:1. La palmera crece en la arena, pero no se alimenta de ella; sus raíces son alimentadas por el agua que hay debajo, aunque los cielos sean inclementes como si fueran bronce. Así, los cristianos crecen como la palmera en el desierto; como José en la cárcel de Egipto y Daniel en el foso de los leones en Babilonia. La savia penetrante de la fe en Cristo, fluye en su interior como fuentes de agua viva. Entonces, cuando vemos la Palmera erguida, creciendo en medio de la escasez y sequía del desierto, tenemos un hermoso cuadro del justo, el cual tiene como objetivo en su rectitud sólo la gloria de Dios; y sin importar las circunstancias externas, vive y prospera, por la gracia divina, cuando todas las otras cosas perecen.

La palmera es un árbol muy útil de ella se obtiene fruto que refresca al viajero cansado y señala el lugar del agua. Así el cristiano siendo la morada del Espíritu Santo de quien recibe los frutos y riquezas espirituales, que sirven para enseñar y mostrar el camino al cielo a otros, como hizo Felipe con el etíope. Hechos 8:26-39.

La Palmera entre más años es más productiva. Los mejores dátiles de la Palmera son producidos cuando el árbol tiene de cincuenta a cien años; así, el cristiano cuanto más madurez espiritual alcanza en Cristo y permanece en ÉL, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. Juan 15:5. Alcanza más profundidad espiritual y conocimiento, es más humilde, puede dar el amor de Dios, consolar y servir mejor a otros, es como el oasis de Elim, en donde el pueblo de Israel agotado y sediento halló doce pozos y setenta palmeras. Éxodo 15:27. – C.Spurgeon



Miren las aves del cielo… Mateo 6:26

Prohíbe el SEÑOR, Jesús, la angustiosa preocupación tan característica de la vida que no ha aprendido a confiar en la Divina Providencia, diciendo: «Miren, observen, las aves del cielo,» no viven con ansiedad, temor, ni estrés por lo que comerán o vestirán, no amontonan recursos para el futuro incierto, ni tratan de encontrar su seguridad en las cosas que acumulan, sin embargo, se mantienen vivas. No dijo el SEÑOR: Miren cómo vuelan las aves del cielo, pues eso es imposible para el hombre. Él dijo: Miren cómo ellas sin preocupación alguna, el Padre Celestial las sustenta y ¿no valen ustedes más que ellas? Tan valiosos somos que Dios envió a su único Hijo a morir por nosotros. Juan 3:16 Y si Dios no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por Todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él Todas las cosas? Rom.8:32 Enseñó el SEÑOR a sus discípulos a tener confianza en el sustento de Dios, diciendo: Así que no Teman; más valen ustedes que muchos pajaritos. Mateo 10:31

El Padre Celestial tiene cuidado de cada detalle y se ocupa desde las cosas más pequeñas hasta de los más grandes acontecimientos del mundo y de la historia. Y si se ocupa de un simple pajarito, ¿No resulta maravilloso saber que se ocupará de nosotros que somos de mucho más valor que muchos pajaritos juntos? Multiplica por mucho el cuidado que el Creador prodiga al Universo, y tendrás una idea aproximada de su cuidado por ti. Ya que el Padre Celestial los alimenta y viste con tanta solicitud y cariño, ¿No hará muchos más por sustentarte a ti y a los tuyos?. Quiero hacerte una nueva invitación a la esperanza, a ponernos en manos de Dios, sabiendo que Él cuida amorosamente de nosotros, pero ésta ha de ser una esperanza activa y responsable, que lleve también al trabajo y al esfuerzo personal. Anónimo «Si Cristo es mi consuelo mi amigo siempre fiel, si Él cuida de las aves, cuidará también de mí. Nunca te desalientes oigo al SEÑOR decir y en su palabra confiado hago al dolor huir. A Cristo paso a paso sigo sin cesar. Si en mí la fe desmaya y caigo en la ansiedad: Si el cuida de las aves ¡Cuidará también de mí! » – Fanny Crosby


Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará…. los afinará como oro y como a plata, y traerán al SEÑOR ofrenda en justicia. Malaquías 3:3″

Dios es el Refinador, el Purificador. ÉL trata, prueba y afirma a los que se someten a su moldeo. Es un proceso lento, Él se sienta a trabajar y toma todo el tiempo que necesita. ¡Oh cuanto amor! Es conmovedor ver que ÉL dedica tanto trabajo a tantos detalles mínimos. No es de extrañar que Job exclamara: ¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas, Y para que pongas sobre él tu corazón, Y lo visites todas las mañanas, Y todos los momentos lo pruebes? Job 7:17-18.

Cada momento el Gran Refinador está esperando para añadir un nuevo toque a tu fortaleza y hermosura, para dejarte en condiciones de ocupar un lugar más alto en su Reino Eterno. El hombre es propenso a pensar que las tribulaciones y sufrimientos son solamente accidentes, malas circunstancias, contratiempos y daños personales recibidos de manos de personas. Pero después de un tiempo se da cuenta que Su Mano está por sobre toda otra mano y que Su Amor está por sobre todo…. Él está moldeando y haciendo una imagen perfecta. Si aquel que está siendo probado por fuego pudiera ver la vida desde el punto de vista del Refinador Celestial, no vería otra cosa que su Mano en cada circunstancia. Si el que sufre pudiera reconocer al Purificador en cada circunstancia, no vería otra cosa que Su Presencia permanente a su lado. Cada golpe hostil del martillo sería desviado si el que está recibiendo los golpes tuviera el escudo irrompible de la Fe. Después de cada prueba de fuego clamaría con el gran Apóstol: » Nada podrá apartarme del amor de Dios». Rom.8:39 Amados, las pruebas vendrán hasta que nada pueda apartarlos. «Porque a ustedes les es concedido a causa de Cristo, no sólo que crean en ÉL, sino que padezcan por ÉL». Filipenses 1:29. «A fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tenga mancha, ni arruga ni cosa semejante, sino que sea santa y sin mancha!» Efesios 5:27 «No que lo haya alcanzado todo ni que sea perfecto…olvidando lo que queda atrás, prosigo a la meta del supremo llamamiento.» Filipenses 3:12-14

Mi vida era como una piedra preciosa no labrada, llena de asperezas. Su brillo estaba opacado como por un velo; no daba destellos. Pero la mano del Maestro Divino obra milagros. Cada dolor, cada tribulación, cada prueba, cada ¡Ay! cortó con una nueva faceta en mi alma. Y aun cuando me parecía que ÉL ya no podía añadir una nueva faceta, por medio de aquel sufrimiento, hizo surgir un nuevo destello que lo llenó de felicidad. Aún faltan otros procesos: Pulir, asentar la gema, que ya se ha convertido en una joya de especial fulgor. Para todo esto debo estar lista, dispuesta a obedecerlo y amarle….» Mabel Brown


El reino de los cielos también se parece a un mercader que busca perlas finas, y al encontrar una perla muy valiosa, vendió todo lo que tenía y la compró. Mateo 13:45-46

» Las perlas son producto del dolor causado por una herida, de la cual surge una piedra preciosa, fina, admirable y de mucho valor. Y Cristo la perla de gran precio fue herido en la Cruz por nuestros pecados, pero este dolor y sufrimiento produjo «nuestra salvación».

Como el mercader ¡encontré lo que estaba buscando, a Cristo, mi tesoro, mi Perla! Al hallarlo ÉL te ofrece todo lo que ÉL es: Amor, gozo, paz, propósito, santidad, salvación. ÉL se vuelve tu todo: ÉL es la plenitud que lo llena Todo en todo. Efe. 1.23 En Cristo, se reúne el resplandor de la gloria del Padre, y la misma imagen de su persona. Cada página de las Santas Escrituras brilla con esta perla. Como las perlas están ocultas en una concha, así en Cristo «están escondidos Todos los tesoros de sabiduría y conocimiento». Col.2:3

El mercader vendió Todo a cambio de la Perla: Y para ganar la vida eterna y el cielo es necesario renunciar a la vida de pecado, despojarnos de nuestro ego, dejar todo lo que el mundo ofrece: los malos deseos de la naturaleza humana, la ambición de tener todo lo que agrada a los ojos, negarnos a toda forma de codicia, ambición y deseo de reconocimiento. Por eso, dijo Jesús: «Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará». Marc. 8:35. Todo lo que puede satisfacer las necesidades y los anhelos del alma humana, para este mundo y para el mundo venidero, se halla en Cristo. Nuestro Redentor es una perla tan preciosa que en comparación con ella todas las demás cosas del mundo pueden considerarse como pérdida, así lo dijo el apóstol Pablo: » Estimo Todas las cosas como pérdida…Lo he perdido Todo con tal de ganar a Cristo.» Filip.3:8 Lleva esta Perla, Cristo, en tu corazón y amale, es tu adorno de justicia y santidad, es tu resplandor y brillo de salvación; «puede salvar por completo a los que por medio de Él se acercan a Dios.»1Tim.2:5 Es el Espíritu Santo quien revela el carácter precioso de esta Perla y el privilegio de poseer este tesoro celestial, meditemos mucho en ello. Busquemos en Cristo, aquellas riquezas y abundancia que no perecen, a fin de que así alcancemos el reino de los cielos, por gracia y amor de nuestro SEÑOR Jesucristo, a quien sea la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. Amén….» Anónimo


He aquí que tú eres Hermoso, amado mío, y dulce. Cantares 1:16

Muchos creyentes aplican este verso al amor humano, que siempre será imperfecto. Pero, esta es la interpretación espiritual más sublime de este verso, dedicado a CRISTO, Nuestro Amado Salvador, Esposo de la Iglesia:»¡Qué Hermoso es el Renuevo que brota del tronco de Isaí! Isaias 11:1. ¡Qué luz tan agradable nos ha visitado en las tinieblas, nacida de lo alto! ¡Qué espectáculo tan sorprendente es tu concepción del Espíritu aún para los poderes celestiales, Luc.1:35, tu nacimiento de una virgen, la inocencia de tu vida, la profundidad de tu doctrina, la gloria de tus milagros, la revelación de tus misterios! ¡Cómo emerges fulgurante del corazón de la tierra después del ocaso, Sol de Justicia! ¡Tú eres el más Hermoso de los hombres! Pero, me he quedado corto: Eres reflejo de la vida eterna, esplendor y figura de la sustancia de Dios, finalmente Dios sobre Todo, bendito por siempre….

¡Qué Hermoso eres, Rey de gloria, cuando te retiras a los más sublimes cielos vestido de gala! Cómo no ha de exclamar Todo mi ser: SEÑOR, ¿quién como tú entre los dioses? ¿Quién como tú, majestuoso en santidad, temible en las alabanzas, haciendo maravillas? Éxodo 15:11″ ¡SEÑOR Jesús, qué Hermoso te veo! Y no sólo debido a los milagros por los que brillas, sino también por la verdad, la mansedumbre y la justicia. ¡Dichoso el que fijándose bien de qué manera viviste como hombre, se compromete a imitarte en todo lo posible! Tu bella esposa (la iglesia) ya recibió como primicias de su dote el don de esta dicha, porque no se resiste a imitar tu hermosura. Por eso dice: ¡Que Hermoso eres mi Amado, que hermoso eres! Eres el que abre la puerta y nadie cierra, Esposo de la Iglesia, Cristo nuestro SEÑOR, Bendito por siempre…. ¡Que Hermoso eres para tus ángeles, SEÑOR Jesús, en tu condición divina, desde el día de tu nacimiento, entre esplendores sagrados, antes de la aurora, reflejo de la gloria del Padre y marca de su ser, espejo sin mancilla de la majestad de Dios! ¡Qué Hermoso eres, SEÑOR mío, para mí en esta situación nueva de tu belleza! Desde que bajaste, despojado de la irradiación natural de tu luz inagotable, resplandeció más Tu bondad, brilló más Tu amor, resplandeció más intensamente La Gracia… ¡Con qué claridad avanza La Estrella de Jacob! Números 24:17

Jesucristo es hermoso en Su concepción, su natividad, en sus palabras más dulces que miel, en sus milagros, en su pasión, en su muerte, su resurrección y ascensión, en nuestros corazones todo brillante de pureza y nos purifica. Deseen pues a Jesús; en Él hallarán Todos los bienes; fuera de Él no hallarán más que males y miserias. Digamos con Francisco de Asís: Jesús mío, mi amor, mi todo: ¡Oh amadísimo mío, el muy querido de mis deseos! Concédeme que pueda hallarte, y después de haberte hallado, pueda poseerte para siempre. ¡Te deseo, suspiro por ti, oh eterna bienaventuranza! Úneme a Ti, a fin de que viva de Ti, en Ti y para Ti, muera en Ti, y viva eternamente en la mansión de tu gloria! Amen…,» Por: Bernardo de Claraval


He aquí que tú eres Hermoso, amado mío, y dulce. Cantares 1:16

Muchos creyentes aplican este verso al amor humano, que siempre será imperfecto. Pero, esta es la interpretación espiritual más sublime de este verso, dedicado a CRISTO, Nuestro Amado Salvador, Esposo de la Iglesia:»¡Qué Hermoso es el Renuevo que brota del tronco de Isaí! Isaias 11:1. ¡Qué luz tan agradable nos ha visitado en las tinieblas, nacida de lo alto! ¡Qué espectáculo tan sorprendente es tu concepción del Espíritu aún para los poderes celestiales, Luc.1:35, tu nacimiento de una virgen, la inocencia de tu vida, la profundidad de tu doctrina, la gloria de tus milagros, la revelación de tus misterios! ¡Cómo emerges fulgurante del corazón de la tierra después del ocaso, Sol de Justicia! ¡Tú eres el más Hermoso de los hombres! Pero, me he quedado corto: Eres reflejo de la vida eterna, esplendor y figura de la sustancia de Dios, finalmente Dios sobre Todo, bendito por siempre….

¡Qué Hermoso eres, Rey de gloria, cuando te retiras a los más sublimes cielos vestido de gala! Cómo no ha de exclamar Todo mi ser: SEÑOR, ¿quién como tú entre los dioses? ¿Quién como tú, majestuoso en santidad, temible en las alabanzas, haciendo maravillas? Éxodo 15:11″ ¡SEÑOR Jesús, qué Hermoso te veo! Y no sólo debido a los milagros por los que brillas, sino también por la verdad, la mansedumbre y la justicia. ¡Dichoso el que fijándose bien de qué manera viviste como hombre, se compromete a imitarte en todo lo posible! Tu bella esposa (la iglesia) ya recibió como primicias de su dote el don de esta dicha, porque no se resiste a imitar tu hermosura. Por eso dice: ¡Que Hermoso eres mi Amado, que hermoso eres! Eres el que abre la puerta y nadie cierra, Esposo de la Iglesia, Cristo nuestro SEÑOR, Bendito por siempre…. ¡Que Hermoso eres para tus ángeles, SEÑOR Jesús, en tu condición divina, desde el día de tu nacimiento, entre esplendores sagrados, antes de la aurora, reflejo de la gloria del Padre y marca de su ser, espejo sin mancilla de la majestad de Dios! ¡Qué Hermoso eres, SEÑOR mío, para mí en esta situación nueva de tu belleza! Desde que bajaste, despojado de la irradiación natural de tu luz inagotable, resplandeció más Tu bondad, brilló más Tu amor, resplandeció más intensamente La Gracia… ¡Con qué claridad avanza La Estrella de Jacob! Números 24:17

Jesucristo es hermoso en Su concepción, su natividad, en sus palabras más dulces que miel, en sus milagros, en su pasión, en su muerte, su resurrección y ascensión, en nuestros corazones todo brillante de pureza y nos purifica. Deseen pues a Jesús; en Él hallarán Todos los bienes; fuera de Él no hallarán más que males y miserias. Digamos con Francisco de Asís: Jesús mío, mi amor, mi todo: ¡Oh amadísimo mío, el muy querido de mis deseos! Concédeme que pueda hallarte, y después de haberte hallado, pueda poseerte para siempre. ¡Te deseo, suspiro por ti, oh eterna bienaventuranza! Úneme a Ti, a fin de que viva de Ti, en Ti y para Ti, muera en Ti, y viva eternamente en la mansión de tu gloria! Amen…,» Por: Bernardo de Claraval


«Y el Cordero es su lumbrera». Apocalipsis 21:23.»

Contempla con tranquilidad al Cordero (Cristo), como la lumbrera del cielo. La luz es en la Biblia emblema del gozo. El gozo de los santos en el cielo está comprendido en estas palabras: Jesús nos eligió, nos amó, nos compró, nos limpió, nos vistió, nos guardó y nos glorificó: estamos aquí únicamente por la mediación de Jesús. Cada uno de estos pensamientos será para ellos semejante aún racimo de uvas de Escol. La luz es además el fundamento de la belleza. No hay belleza cuando no hay luz. Sin luz el zafiro no brilla ni luce la perla. Así también, toda la belleza de los santos que están en el cielo procede de Jesús. Ellos reflejan, como los planetas, la luz del Sol de Justicia; existen como rayos que proceden del astro central. Si él se retira, ellos mueren. Si su gloria se oculta, la de ellos expira.

La luz es también el emblema del conocimiento. En el cielo nuestro conocimiento será perfecto, pero el Señor Jesús será su fuente. La enigmática providencia, que nunca antes hemos entendido, la entenderemos claramente, y todo lo que ahora nos confunde, nos será comprensible con la luz del Cordero. ¡Oh!, qué revelaciones y qué glorificación del amor de Dios habrá allí. La luz también significa manifestación. En el mundo, «aún no se ha manifestado lo que hemos de ser». El pueblo de Dios es un pueblo oculto, pero cuando Cristo lo reciba en el cielo, lo tocará con la vara de su amor y lo cambiará en la imagen de su gloria. Los componentes de este pueblo fueron pobres y desdichados, pero ¡qué transformación! Estuvieron manchados de pecado, pero con un toque de su dedo quedarán tan brillantes como el sol y tan claros como el cristal. ¡Oh!, qué manifestación. Todo esto procede del sublime Cordero de Dios. Jesús será el centro y el alma de cuanto refulgente esplendor haya allí. ¡Oh!, qué será estar presente y verlo en su propia luz, como el Rey de reyes y SEÑOR de señores.» C.Spurgeon


«Y el Cordero es su lumbrera». Apocalipsis 21:23.»

Contempla con tranquilidad al Cordero (Cristo), como la lumbrera del cielo. La luz es en la Biblia emblema del gozo. El gozo de los santos en el cielo está comprendido en estas palabras: Jesús nos eligió, nos amó, nos compró, nos limpió, nos vistió, nos guardó y nos glorificó: estamos aquí únicamente por la mediación de Jesús. Cada uno de estos pensamientos será para ellos semejante aún racimo de uvas de Escol. La luz es además el fundamento de la belleza. No hay belleza cuando no hay luz. Sin luz el zafiro no brilla ni luce la perla. Así también, toda la belleza de los santos que están en el cielo procede de Jesús. Ellos reflejan, como los planetas, la luz del Sol de Justicia; existen como rayos que proceden del astro central. Si él se retira, ellos mueren. Si su gloria se oculta, la de ellos expira.

La luz es también el emblema del conocimiento. En el cielo nuestro conocimiento será perfecto, pero el Señor Jesús será su fuente. La enigmática providencia, que nunca antes hemos entendido, la entenderemos claramente, y todo lo que ahora nos confunde, nos será comprensible con la luz del Cordero. ¡Oh!, qué revelaciones y qué glorificación del amor de Dios habrá allí. La luz también significa manifestación. En el mundo, «aún no se ha manifestado lo que hemos de ser». El pueblo de Dios es un pueblo oculto, pero cuando Cristo lo reciba en el cielo, lo tocará con la vara de su amor y lo cambiará en la imagen de su gloria. Los componentes de este pueblo fueron pobres y desdichados, pero ¡qué transformación! Estuvieron manchados de pecado, pero con un toque de su dedo quedarán tan brillantes como el sol y tan claros como el cristal. ¡Oh!, qué manifestación. Todo esto procede del sublime Cordero de Dios. Jesús será el centro y el alma de cuanto refulgente esplendor haya allí. ¡Oh!, qué será estar presente y verlo en su propia luz, como el Rey de reyes y SEÑOR de señores.» C.Spurgeon


Vengan a mí Todos los que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Mateo 11:28

Vengan a mí, no a un hombre, no a un profeta, no a una ceremonia ni a un ritual por costumbre, aunque estos sean medios que Dios usa para acercarnos a Su Hijo; vengan solo a Cristo en oración, en lectura de la palabra, al asistir a la iglesia, en la mesa de la comunión y al hacerlo tengamos en la mente y en el corazón a Cristo, quien vivió entre nosotros, murió, resucitó y subió a la gloria. Vengan a solo Cristo, quien siendo Dios e igual que el Padre, se despojó de sus glorias y se hizo hombre. Vengan solo a Cristo, a quien Dios designó y ungió para ser nuestro único Salvador, ÉL es el depósito de toda gracia, en quien el Padre ha querido que habite toda la plenitud. Vengan a Cristo donde empieza y se perfecciona la vida espiritual, pues Él es a la vez el Autor y el Consumador de la fe. Vengan a mí Todos no algunos. Todos los que están agotados, débiles, enfermos y al borde de la muerte, en delicados pastos los haré descansar, y junto a aguas de reposo les pastorearé. Salmo 23:2. Vengan a mí Todos los rechazados y deprimidos; vengan a mí que fui «despreciado y desechado por los hombres, varón de dolores y experimentado en sufrimiento». Isaías 53:3 Vengan a mí satisfaré al alma cansada y saciaré a toda alma atribulada. Jeremías 31:25

Vengan a mí Todos los que están cargados por el pecado, los que están atados al yugo por errores del pasado, vengan a mí los que están esclavizados por el odio, los vicios y placeres sin encontrar completa satisfacción en ellos, vengan a mí los esclavos a la ambición de cosas temporales, pasajeras e inestables. Vengan a mí no para condenarlos sino para salvarlos, pues todo aquel que en mi cree tiene vida eterna. Juan 3:36 Vengan a mí, es una invitación a dejar todo aquello en que se ha puesto la confianza y a creer sólo en Cristo; y en cuanto lo hagan Él les dará el descanso. Vengan a mí porque el que a mí viene jamás lo echaré fuera. Juan 6:37

Vengan a mí que soy fuente de descanso y paz. Cuando hay fe solo en Jesucristo un divino refrigerio y reposo se apodera del corazón. ¡Oh, que todos los que creen en Él experimenten esa bendición! ¡Que su reposo y su paz sean muy profundos! ¡Que sea un descanso que resista las pruebas y persecuciones! ¡Que sea un descanso y una paz como un río que nunca deje de correr! ¡Que sea un descanso y una paz segura, no una paz falsa, cuyo fin es la destrucción! ¡Que sea un descanso y una paz que resista durante toda su vida y que al fin se diluya en el reposo de Dios, a Su diestra, por toda la eternidad! ¡Bienaventurados los que descansan así en Cristo…!


«Al que cree todo le es posible.» Marcos 9:23

Esto no quiere decir que simplemente con pedir «Todo es posible,» porque Dios siempre nos está probando para enseñarnos el camino de la fé, y entrenarnos en una vida de fe, en la que aprendemos paciencia, humildad y el valor de la fé; es necesario pasar por muchos estados antes de darnos cuenta de lo que es el fin de la fé; a saber, la Victoria de la fé.La fortaleza espiritual se logra por medio de la prueba de la fé. Cuando has hecho tu petición a Dios y no has recibido respuesta, ¿Qué debes hacer? Creer en la Palabra de Dios. No dejes de creer veas lo que veas y sientas lo que sientas, y permaneciendo firme adquieres una gran experiencia y un mayor poder. El hecho de ver la contradicción aparente de la Palabra de Dios y que tu fé permanece inalterada hace que seas poderoso en todas las demás cosas. Con frecuencia, Dios intencionalmente tarda en contestarnos, para enseñarnos humildad y dependencia absoluta en EL. En las vidas de todos los personajes Bíblicos, Dios obró de esta manera en Abraham, Moisés y Elías no fueron grandes hombres al principio, sino que fueron hechos grandes por medio de la prueba de su fé, y sólo así fueron aptos para el llamado de Dios y ser grandes hombres de fé.

Por ejemplo, en el caso de José a quien el SEÑOR lo estaba preparando para ocupar el trono de Egipto, leemos en el Salmo 105: 19:» La palabra del SEÑOR puso a prueba a José, hasta que se cumplió lo que se le había anunciado.» No fue la vida de la prisión, ni su cama endurecida y la mala alimentación, la verdadera prueba, sino que fue la promesa del SEÑOR la que puso a prueba su corazón, respecto a que tendría honor y estaría por encima de sus hermanos. La promesa de Dios fue la que siempre tuvo delante de sí y los sostuvo en los años de prueba, cuando parecía que esta no se cumpliría, encarcelado siendo inocente y viendo como liberaban a otros que eran verdaderos culpables, mientras él languidecía en el calabozo. Estas fueron horas que probaron su alma, pero horas de crecimiento y fortaleza espiritual, y finalmente cuando la palabra que Dios le había dado se cumplió, llegó a ser gobernador de Egipto, no sólo pudo recibir y ejecutar este cargo de honor con toda sabiduría sino que además estaba capacitado para perdonar a sus perversos hermanos con un amor y paciencia excedidos solamente por Dios.

Así que cuando nuestra fe es probada y Dios dice que va a realizar Sus propósitos y pasan los días sin que estos se cumplan, es muy difícil para nosotros, pero es una prueba de la fé que ha de traernos tal conocimiento de Dios, que nos sería imposible adquirirla de otra manera.


La hierba se seca la flor se marchita; pero la palabra Dios permanece para siempre. Isaías 40:8

«LA BIBLIA es el escrito del Dios viviente, cada letra fue plasmada por el dedo Todopoderoso; cada palabra en ella se derramó de los labios eternos; cada oración fue dictada por el Espíritu Santo. No obstante, aunque Moisés fue usado para escribir sus historias con la valiente pluma, Dios guió la pluma. David tocó el arpa, y dulces Salmos se desprendieron de sus melodías; Dios movió sus manos sobre las cuerdas del arpa dorada. Quizás Salomón entonó Cantares de amor, o pronunció palabras de consumada sabiduría, pero Dios guió sus labios, e hizo elocuente al Predicador. Si sigo el rastro del trueno de Nahum, cuando sus caballos cruzaron las aguas, o a Habacuc, cuando vio las tiendas de Cusán en aflicción; si leo Malaquías, cuando la tierra se vuelve ardiente como un horno; o me vuelvo a las suaves páginas de Juan, que me hablan del amor de Cristo, o a los toscos y duros capítulos de Pedro, donde habla del fuego que devora a los enemigos de Dios; o si me vuelvo a Judas que lanza anatemas sobre los que se oponen a Dios, en todos, encuentro a Dios hablando; es voz de Dios, no del hombre; son palabras de Dios, las palabras del Eterno, el Invisible, el Todopoderoso, el SEÑOR de esta tierra. La Biblia es la Palabra de Dios, y cuando la veo, me parece oír una voz subir de ella, que me dice: «Soy el libro de Dios; léeme. Soy el escrito de Dios; abre mis páginas, pues fue escrita por Dios. Lee la Biblia, porque Dios es mi autor, y lo verás visible y manifiesto en ella… «SEÑOR, Abre mis ojos, para que vea las maravillas de tu ley.» Salmo 119:18

LA BIBLIA contiene la mente de Dios, y la condición del hombre, el camino de la Salvación, el destino de los pecadores y la felicidad de los creyentes. Sus doctrinas son sanas, sus preceptos vinculantes, sus historias son verdad y sus decisiones inmutables. Léala para ser sabio, créela para estar seguro, y practíquela para ser santo. Contiene luz para dirigirle, comida para alimentarle, y consuelo para animarle. Es el mapa del viajero, es el báculo del peregrino, la brújula del piloto, la espada del soldado, y el fuero del cristiano. Aquí vemos el paraíso restaurado, el cielo abierto y las puertas del infierno reveladas. CRISTO es su gran tema, nuestro bien es su propósito y la gloria de Dios su final. Debería llenar la memoria, probar el corazón y guiar los pies. Léalo lentamente, con frecuencia y acompañado de Oración. Es una mina de riqueza, un paraíso de gloria y un río de placer. Se le da a usted en vida, será abierto en el juicio y será recordado para siempre. Incluye la responsabilidad más alta, premia la labor más grande, y condena a todos los que juegan con su contenido sagrado.» Robert Chapman


Como desciende de los cielos LA LLUVIA y la nieve…. Así será MI PALABRA que sale de mi boca…. Isaías 55:10-11

LA LLUVIA es una figura de la obra milagrosa de la Palabra de Dios en la vida espiritual. Caiga como la lluvia mi enseñanza. Deut. 32:2 Tal como la lluvia cae del cielo para dar a la tierra vida y limpieza, la Palabra de Dios es enviada por el Altísimo para producir vida y regenerar con su poder purificador nuestro ser interior. Los efectos de la Palabra en el corazón humano son los mismos que produce la lluvia en la tierra. La lluvia hace germinar la tierra y dar fruto en abundancia, y la Palabra de Dios produce en el corazón frutos espirituales abundantes para salvación y vida eterna. En tiempos de sequía la tierra se agrieta, se seca, endurece y nada puede sembrarse, pues se vuelve impenetrable como una piedra. Así sucede cuando el corazón del creyente deja de recibir la lluvia de la sana doctrina, su corazón se endurece, la fe se debilita, y es llevado por cualquier viento de nueva enseñanza, por astucia de hombres que para engañar emplean las artimañas del error; ya que no se apoyan en Cristo, sino tradiciones de hombres y en los poderes que dominan este mundo. Efe.4:14 Col.2:8 Así, ciego y endurecido, sigue a los falsos maestros que encubiertamente (seducen con retórica y versos bíblicos, disfrazando la Fe que es Cristo, con la confesión positiva, camuflando la codicia y el materialismo como bendición) introduciendo en el corazón del creyente los afanes de este mundo, el engaño de las riquezas y las codicias de otras cosas que ahogan la Palabra. Marcos 4:19

Estas falsas doctrinas son agua contaminada que daña el corazón y mata la vida espiritual, porque se quedan en el plano material y terrenal, no trascienden a lo celestial, alejan de Cristo y de la vida eterna, pues su interés principal está en las cosas del mundo. El creyente afectado pierde su espiritualidad en favor de la religiosidad, desviándose del verdadero Evangelio, el Espíritu Santo es contristado, cesa la lluvia Espiritual y su corazón se resiste a las verdades de la Palabra. En cambio la lluvia de la verdadera enseñanza, es sabiduría que conduce a Cristo y a la Salvación: Conoces las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden dar la Sabiduría que lleva A LA SALVACIÓN mediante la Fe en Cristo Jesús. 2Tim.3:15 Una vez el creyente se vuelve a Cristo que es la Verdad, el Verbo, la Palabra de Dios, Juan 1:1-4, su corazón endurecido se ablanda y es limpiado por la obra sobrenatural del Espíritu Santo, de tal manera que de su interior correrán ríos de agua viva, Juan 7:37. Porque el agua que da el SEÑOR será en él una fuente inagotable que salte para vida eterna. Juan 4:13-14


¿Por qué te abates, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Salmo 42:5

En el sendero del cristiano no siempre brilla el sol; tiene sus tiempos de tinieblas y tempestades. Sí, está escrito en la Palabra de Dios que sus caminos son deleitosos y que todos sus senderos son paz; Prov.3:17. Pero, la experiencia nos enseña que si bien la senda de los justos es como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto, esa luz a veces se eclipsa. Hay períodos en que las nubes cubren el sendero del creyente, y éste camina en tinieblas y no ve la luz.

Hay tantos que han gozado de la presencia de Dios un tiempo; han tenido momentos de consuelo a la luz del sol en las primeras etapas de su carrera cristiana; han caminado por delicados pastos, y junto a aguas de reposo, pero de pronto ven que el cielo se les ha nublado; que en vez de andar por la tierra fértil han estado caminando por el desierto arenoso, y dicen: » Si yo fuera hijo de Dios no me estaría pasando esto.

«¡No digas eso! el mejor de los santos de Dios debe beber vinagre; ¡Su Hijo más Amado, Cristo, tuvo que cargar la Cruz! Al principio el SEÑOR te concedió un camino suave y despejado, porque eras débil y no estabas preparado; pero ahora que tienes una vida espiritual más fuerte debes entrar a las experiencias más duras que Dios tiene para sus hijos más maduros. Necesitamos vientos y tormentas para ejercitar la Fe, para arrancar las ramas apolilladas del ego y la independencia personal y enraizarnos más firmemente en Cristo. El día malo nos revela el valor de nuestro glorioso evangelio.

Si quieres estar más seguro, pasa más tiempo reforzando tus evidencias del cielo que poniéndolas en duda. La gran falta de muchos cristianos es que pasan más tiempo haciendo preguntas que tratando de afianzar sus consuelos. A base de razonamientos acaban en incredulidad, y dicen: «Señor, ¿por qué debo creer?». La incredulidad ciega, hace errar y contempla la obra de Dios en vano. Alma mía espera en Dios, ¡Él es mi Dios y Salvador!.- C.Spurgeon


¿Por qué te abates, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Salmo 42:5

En el sendero del cristiano no siempre brilla el sol; tiene sus tiempos de tinieblas y tempestades. Sí, está escrito en la Palabra de Dios que sus caminos son deleitosos y que todos sus senderos son paz; Prov.3:17. Pero, la experiencia nos enseña que si bien la senda de los justos es como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto, esa luz a veces se eclipsa. Hay períodos en que las nubes cubren el sendero del creyente, y éste camina en tinieblas y no ve la luz.

Hay tantos que han gozado de la presencia de Dios un tiempo; han tenido momentos de consuelo a la luz del sol en las primeras etapas de su carrera cristiana; han caminado por delicados pastos, y junto a aguas de reposo, pero de pronto ven que el cielo se les ha nublado; que en vez de andar por la tierra fértil han estado caminando por el desierto arenoso, y dicen: » Si yo fuera hijo de Dios no me estaría pasando esto.

«¡No digas eso! el mejor de los santos de Dios debe beber vinagre; ¡Su Hijo más Amado, Cristo, tuvo que cargar la Cruz! Al principio el SEÑOR te concedió un camino suave y despejado, porque eras débil y no estabas preparado; pero ahora que tienes una vida espiritual más fuerte debes entrar a las experiencias más duras que Dios tiene para sus hijos más maduros. Necesitamos vientos y tormentas para ejercitar la Fe, para arrancar las ramas apolilladas del ego y la independencia personal y enraizarnos más firmemente en Cristo. El día malo nos revela el valor de nuestro glorioso evangelio.

Si quieres estar más seguro, pasa más tiempo reforzando tus evidencias del cielo que poniéndolas en duda. La gran falta de muchos cristianos es que pasan más tiempo haciendo preguntas que tratando de afianzar sus consuelos. A base de razonamientos acaban en incredulidad, y dicen: «Señor, ¿por qué debo creer?». La incredulidad ciega, hace errar y contempla la obra de Dios en vano. Alma mía espera en Dios, ¡Él es mi Dios y Salvador!.- C.Spurgeon


«Descenderá como la lluvia sobre hierba cortada. Salmo 72:6

Este verso habla de corte o poda. Nuestro Dios posee guadañas con las que corta Sus praderas. El corte es una actividad común y necesaria en el campo, en un tiempo específico, con el fin de obtener cosechas más abundantes, de mejor calidad, más fuertes y más sanas. Aunque «parece» que el sembrado va a morir, es precisamente de los cortes donde saldrán nuevos retoños. Y en nuestra vida debemos enfrentar el corte doloroso de la guadaña de Dios, de las decepciones, tristezas y la hoz de la muerte.

Nuestro Padre Celestial puede quitar de nuestra vida todo lo que nos distraiga o desvíe de sus caminos; cosas que a «nuestro parecer» son flores, cosas buenas o bendiciones. Pueden ser amistades o personas que creemos que fueron enviadas por Dios, pero en realidad las colocamos nosotros sin haberle consultado, oportunidades que según nuestro criterio son enviadas por ÉL, la salud, pérdidas económicas. ¡Cuán doloroso es este procedimiento! Pero, Dios usa la aflicción en la misma forma que usa la lluvia para el pasto.

El resultado del corte es siempre beneficioso; somos convertidos a la imagen de Cristo. Este proceso hace morir al ego, corta toda frondosidad, sinónimo de gloria humana y soberbia, desencadenante de otros pecados, y principal enemiga de la vida cristiana sincera. La guadaña de Dios hace retoñar la humildad, virtud esencial del cristiano; la cual le lleva a entender cuán frágiles y pasajeros somos en esta tierra, pues la Biblia compara al hombre con la hierba, y su gloria con las flores: Nuestros días son como la hierba, florecemos como las flores del campo y sacudidos por el viento desaparecemos sin dejar rastro. Salmo 103:15-16.

El único método con que se puede obtener un césped de hierba aterciopelado, es cortándolo repetidas veces. Cuando la hierba ha sido cortada, y reina la desolación donde habían muchas flores del yo y gloria humana, entonces es el tiempo más favorable para que descienda la lluvia del cielo. ¡Oh, alma mía, una y otra vez el SEÑOR te ha visitado con Su afilada guadaña! No temas al corte, porque seguro será seguido por lluvia de gracia abundante, que esparcirá resplandor y belleza a tu alma, un jardín bien regado de amor, de gozo, paz, fe, humildad, dominio propio, frutos del Espíritu Santo que bendecirán tu vida y la de otros. Anónimo


Dios, Dios mío eres tú; De Madrugada te buscaré….Salmo 63:1″

LA MAÑANA es un tiempo apropiado para encontrarnos con el SEÑOR. La misma palabra Mañana, es como un buen racimo de uvas, extraigamos de él vino sagrado. ¡Por la mañana! Entonces, Dios desea que me encuentre tan fortalecido como me sea posible y con una gran esperanza. No tengo que tropezar con mi debilidad. Por la noche entierro las fatigas del ayer, y por la mañana renuevo mis energías. ¡Dichoso es el día, cuya mañana ha sido santificada! ¡Dichoso es el día cuya primera victoria se ha ganado orando! ¡Santificado es el día cuya aurora te encuentra orando!

Los que han perdido la batalla contra el velar matutino, lo han intentado, pero han quedado vencidos, fíjense y cobren ánimo con el ejemplo de nuestro SEÑOR Jesucristo: Levantándose muy de Mañana, cuando todavía estaba oscuro, salió, y se fue a un lugar solitario, y allí oraba. Marcos 1:35 La Mañana brinda amistad a la devoción. Las personas que invierten tiempo en las mañanas, orando y estudiando la Biblia, siempre son potentes en sus oraciones y exitosas en sus labores. Estos éxitos no siempre se manifiestan materialmente, pero podemos estar seguros que recibirán su recompensa en la eternidad. Dijo un siervo de oración: «Me levanté temprano para estar con Dios y hallé al que ama mi alma.» Cant.3:4 ¿Quién no se levantaría temprano para encontrar tal visita?»

En tanto que el rocío está sobre la hierba y que la gracia descienda sobre el alma, demos a Dios las mañanas de nuestros días y la mañana de nuestras vidas. La Oración ha de ser la clave del día y el cerrojo de la noche. Al despertar procura dar al SEÑOR las primicias de tu corazón y tu voz a ÉL. Es apropiado que estos ojos miren primero hacia el gran Padre de las luces, la fuente de todo bien sobre el cual brilla la luz del sol. El mal es transformado en bien cuando nos lleva a la Oración.» Joseph Parker


Dijo Jesús: «Nadie puede servir a dos señores…Ustedes no pueden servir a Dios y a las riquezas». Mateo 6:24

«No pueden servir a Dios y a Mammón, dios de las riquezas, dios satánico, que incita a los hombres a ser ambiciosos, usureros, avaros, no porque él pueda dar o quitar las riquezas, sino porque los tienta con ellas, y les inspira a su mal uso. Tenemos dos caminos a elegir: El de Dios o el de Mammón. Dios premia la generosidad y la misericordia; Mammón incita a la avaricia. Dios conduce por el camino de la salvación, Mammón por el de la perdición. Dios ofrece la vida eterna, Mammón a la muerte y eterna condenación. Debes elegir a quien serviras.

Enseña el SEÑOR a sus discípulos a huir de la terrible pasión de la codicia que tanto consume a los hombres, la cual lleva siempre al afán por adquirir, y acumular bienes perecederos, sino a buscar y atesorar riquezas eternas por los méritos de Cristo, verdadero tesoro, por cuyo amor y gracia fuimos salvos. Jesucristo no condena de modo absoluto la posesión de los bienes terrenos, más bien nos previene frente al peligro de confundir el orden de valores, de amar y colocar a las criaturas por encima del Creador, diciendo: «Porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o apreciará a uno y menospreciará al otro. No pueden servir a Dios y al dinero.» Mateo 6:24

No puedes amar a Dios y al mismo tiempo al dios dinero. Nada hay tan malo para el hombre como el separarse de Dios por el apego y amor a las riquezas. Porque Raíz de TODOS LOS MALES es el amor (la idolatría) al dinero. 1Tim.6:10, que aparta del amor a Dios, del cielo y nos hace esclavos de cosas materiales, que son la añadidura de Dios, para sus hijos los que buscan primero el reino de Dios y Su Justicia.Mateo 6:32.

Quiso arrancar el SEÑOR de nuestro corazón toda codicia, afán superfluo y amor desordenado por el dinero, cuando dijo: «No se afanen qué han de comer o qué han de beber; ni por su cuerpo, qué han de vestir….El Padre Celestial ya sabe que tienen necesidad de todas estas cosas.» Mateo 6:31. Es decir, no se inquieten por las cosas necesarias para la vida, tengan fe y la absoluta seguridad que el Padre Eterno conoce sus necesidades terrenas y está dispuesto a suplir cada una de ellas. Así lo prometió por medio del salmista diciendo: El SEÑOR es mi pastor y nada me faltará. Salmo 23:1 Los leoncillos se debilitan y tienen hambre, pero a los que buscan al SEÑOR nada les falta. Salmo 34:10 No he visto justo desamparado ni a su descendencia que mendigue pan.» Salmo 37:25.» Ludolphus


Ebenezer: «Hasta aquí nos ha ayudado el SEÑOR». 1 Samuel 7:12

La palabra hasta aquí se parece a una mano señalando el pasado, «hasta aquí nos ayudó el SEÑOR!» En estado de pobreza, en la riqueza, enfermedad, salud; en nuestro país o en el extranjero, en tierra o mar; en la honra y deshonra, en la perplejidad, en la alegría, en la prueba, en el triunfo, en la oración, en la tentación, «hasta aquí nos ayudó el SEÑOR.» ¿No hay en las ramas de más allá algunos pájaros cantando? Con toda seguridad debe de haber muchos y todos cantan acerca de la gloria que «hasta aquí» han recibido.

Pero la palabra también señala hacia adelante. Porque cuando una persona llega hasta un cierto lugar y escribe «hasta aquí,» aún no ha llegado al fin, hay que atravesar otras distancias para ello. Más pruebas, más alegrías, más tentaciones, más triunfos, más oraciones, más victorias, y después viene la enfermedad, la vejez y la muerte. ¿Pero termina aquí todo? ¡No! hay más aún; un despertamiento a la semejanza de Jesús, tronos, arpas, canciones, salmos, vestidos blancos, el rostro de Jesús, la sociedad de los santos, la gloria de Dios, la plenitud de la eternidad, la felicidad sin límites.

Oh, creyente, toma aliento y eleva con confianza y gratitud tu «Ebenezer,» porque «El que hasta aquí te ha ayudado», te ayudará a través de todo el camino. Que perspectiva tan gloriosa y maravillosa ha de revelar a tu ojo agradecido tu «hasta aquí,» cuando lo leas con la luz Celestial. Sí, tan seguramente como Dios nos ayudó hasta aquí hoy, nos ayudará hasta el final. «No te desampararé, ni te dejaré». Ebenezer:«Hasta aquí nos ha ayudado el SEÑOR». – C.Spurgeon.


«Y llamarás su nombre Emanuel, que significa: «Dios con nosotros.» Mateo 1:23.

Los nombres atribuidos al SEÑOR Jesús que aparecen en la Biblia, como regla general, contienen una enseñanza, y este es el caso; Aquí tenemos la primera verdad de nuestra santa fe: «Grande es el misterio de la piedad; Dios fue manifestado en carne». 1Tim.3:16 El que nació en Belén es Dios, y «Dios con nosotros.» Aquí se encuentra el amor y la misericordia. Aquí hay gloria; aquí hay gracia. Este es un hecho maravilloso, el Dios Infinito que hizo todas las cosas, moró en el frágil cuerpo de un niño: «Dios estaba en Cristo.» 2Cor.5:19. «Se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres.»Fil.2:7

«Dios con nosotros;» el Todopoderoso se une al hombre débil y mortal, este polvo de la creación, es tomado en unión con ese Ser puro, maravilloso, inefable y divino. Y como obra maestra de la gracia; ¡Dios, por Su Espíritu, mora en Su pueblo! Después de la encarnación sigue en importancia la habitación del Espíritu Santo en los creyentes. ¡Es nuestro, nos pertenece! ¡Dios habita en nosotros, somos su morada! ¿No saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo?1Cor.6:19. «Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.» Jer.7:23. Como nadie puede decir: Jesús es el SEÑOR, excepto por el Espíritu Santo. Cor.12:3 Así, nadie puede comprender las profundidades y las alturas contenidas en «Dios con nosotros», sino es por la revelación del Espíritu Santo.

«Dios con nosotros;» El Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Isa. 9:6. El primero y el último, el que estuvo muerto y ha vuelto a la vida,Apoc.2:7. El Santo, el Verdadero. «Dios con nosotros;» es Luz para el pueblo que andaba en tinieblas; A los que habitaban en tierra de sombra de muerte, la luz ha resplandecido sobre ellos. Isa. 9:2 ¡Es nuestro Dios, que ha preparado la tierra desde la eternidad, que envía la luz! «Dios con nosotros;» es Jesús, nuestra redención, nuestro Salvador, porque ÉL salvará a su pueblo de sus pecados. Mateo 1:21 «Dios con nosotros;» nuestro amor, nuestro deseo, el más hermoso los hijos de los hombres, el Dios, creador de todas las cosas, que se hizo hombre, el Verbo hecho carne; es la palabra de vida que existió desde el principio; es el Verbo de vida. Juan 1:1-4″

Dios con nosotros» en nuestras aflicciones. No habrá ningún valle estrecho de adversidad tan oscuro, tan profundo, sin posibilidad aparente de poder ser atravesado, en que no descubras las huellas del Crucificado, del «experimentado en sufrimientos.» En los fuegos y en los ríos, en la noche fría y bajo el sol ardiente, Él te dice: «Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo, y si por los ríos, no te anegarán; cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama te abrasará.» Isa.43:2 «Estoy contigo. No desmayes, pues Yo soy tu Dios.» Isa.41:10 Tengan ánimo todos los afligidos, esperen bendiciones grandes y poderosas. ¿Cómo podemos estar intimidados cuando el Dios Todopoderoso está con nosotros? Y ha dicho: «Estaré con ustedes hasta el fin». Mateo 28:20.

«Dios con nosotros» Todo lo que «Dios» significa, la Deidad, el infinito Jehová se ha hecho nuestro hermano; nuestro maestro, nuestro amigo, nuestro médico, nuestro guía, nuestro esposo, nuestro Redentor y nuestra salvación por la eternidad, infinitamente digno de ser adorado. Con razón los ángeles sorprendieron a los pastores con el estallido de sus villancicos, cantando: «¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres «. Lucas 2:14


«…Porque yo confío en Dios que será así como me ha dicho.» Hechos 27:25

Esta es una confesión de Fe en lo que Dios ha prometido. Muchas veces pedimos cosas que no están absolutamente prometidas. Por lo tanto, hasta que no hayamos perseverado por algún tiempo, no estamos seguros si nuestras peticiones están en los planes de Dios o no. Hay otras ocasiones, como lo fue en la vida de Pablo, cuando estamos convencidos por completo de que lo que pedimos está en conformidad con la Palabra de Dios. Por medio de las Escrituras a veces nos sentimos movidos por el Espíritu a pedir por alguna promesa, bajo la impresión especial de que contiene un mensaje para nosotros. En tales ocasiones decimos con la fe que confía: «Sera así como me ha dicho.» No hay necesidad de disputa ni lucha; simplemente lo que tenemos que hacer es presentar el cheque, y pedir el cambio, estos es, señalar la promesa y pedir su cumplimiento; tampoco puede haber duda alguna con respecto a su emisión.

Cada promesa de la Biblia es un escrito de Dios, el cual puede reclamarse delante de Él, con esta razonable súplica: «Yo confío en Dios que será así como me ha dicho.» El Creador no puede engañar a Sus criaturas las cuales dependen de Su verdad; y mucho menos el Padre Celestial no puede faltar a Su palabra con Sus propios hijos. «Yo confío en Dios que será así como me ha dicho»es un reclamo de los más sobresalientes. Es un argumento doble: Es Tu Palabra. ¿Por qué la has dado si no la cumplirás? Tú me has hecho confiar en ella. ¿Frustrarás la esperanza que Tú has engendrado en mí? Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre, para que se arrepienta. ¿Lo ha dicho El, y no lo hará? ¿Ha hablado, y no lo cumplirá? Números 23:19

La fidelidad eterna de Dios es lo que hace la promesa de la Biblia «magnífica y preciosa.» Con mucha frecuencia, las promesas humanas son indignas. El incumplimiento de muchas promesas ha quebrantado muchos corazones. Pero desde la creación del mundo, jamás ha dejado Dios de cumplir una sola promesa que haya hecho a sus Hijos. Es muy triste para un cristiano, el permanecer en la puerta de la promesa durante la noche terrible de la aflicción sin atreverse a llamar a la puerta, cuando debiera entrar valientemente en el refugio, lo mismo que entra el niño en la casa de su padre….»Porque yo confío en Dios que será así como me ha dicho.» Hechos 27:25 .-F. B. Meyer


Cuando mi corazón desmayare, llévame a la ROCA que es más alta que yo. Salmo 61:2

Cuando mi corazón desmayare, llévame a la ROCA que es más alta que yo. Salmo 61:2 David escapando de la persecución de su enemigo, habitó en los peñascos y fortalezas montañosas naturales de Judea, y aquí compara a su SEÑOR y Dios con estos escondederos de refugio y protección. Estaba en extrema necesidad, su corazón débil no soportaba más opresión. La aflicción circunda como una nube, encierra en su espesa oscuridad, sin embargo, la aflicción nos acerca a Dios y acerca a Dios hacia nosotros. Los grandes triunfos de la fe son conseguidos en medio de las pruebas más difíciles.

CRISTO ES LA ROCA: Y la Roca era Cristo. 1Cor.10:3-4 El es la Roca, cuya obra es perfecta….Deut.32:4. Cristo es la Roca que es más alta que yo, por Su origen divino; por Su perfecta obediencia; por Sus sufrimientos supremos; más alto, por Su ascensión a la diestra de poder. ¡Oh que Roca sublime la Roca inconmovible de los siglos, la piedra que desecharon los edificadores, la Roca que vino a derribar todos los reinos!

El creyente afirma su vida sobre esta Roca más alta que él y desde las alturas de esta Roca verá cuán pequeños son el mundo, el hombre en que se apoyas y los problemas. Cuando estamos agobiados, no debemos dejar que la derrota, el desaliento, el temor, la angustia, el rencor ni la amargura invadan nuestra vida, pidamos como David: «Llévame a la Roca que es más alta que yo.» Porque; «El SEÑOR es mi roca, mi amparo, mi libertador, es mi Dios, el peñasco en que me refugio. Es mi escudo, el poder que me salva. ¡Mi más alto escondite!» Salmo 18:2. Acudamos a Cristo nuestra Roca Fuerte, Él nos dará fortaleza, esperanza y seguridad en medio de la angustia y de las situaciones de la vida que nos son adversas en esta vida. Y para la vida futura, Cristo es la Roca de nuestra salvación: «Sólo Él es mi Roca y mi salvación» Salmo 62:2. Nuestra Salvación está segura en Él y nada ni nadie nos moverá de esta convicción, sólo en Cristo hay salvación porque Él es el fundamento en que descansa nuestra vida. Él es la Roca de la eternidad. Confiemos en el SEÑOR para siempre, porque en DIOS el SEÑOR, tenemos una ROCA eterna. Isaías 26:3. ¡¡Amén!!


¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Salmo 73:25″

«¿A quién tengo yo en los cielos sino a Ti?» Con esta pregunta expresa que como resultado de su experiencia, ha entendido que nadie en ninguna parte le puede ayudar, y que no hay otro Salvador. Cuando las cosas le fueron mal, cuando no sabía a dónde ir o a quién recurrir, cuando necesitaba consuelo, fuerza y seguridad, y algo a qué aferrarse, encontró que no hay Nadie aparte de Dios: «¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?». Les diré lo que es el Cielo: Es «estar con CRISTO», y si esto no nos satisface, entonces no conocemos a Cristo en absoluto. «Donde tú estás el cielo es». Sólo mirarle a ÉL es suficiente. «Estar con Cristo» es más que suficiente, es TODO. «¿A quién tengo yo en los cielos, sino a ti?» Hemos tenido experiencias y bendiciones; hay ciertas cosas que ya sabemos, pero esta es la prueba: ¿Anhelamos nada más que estar con EL? ¿Hablar con ÉL? ¿Tenemos sed del Dios vivo y de la intimidad con el SEÑOR Jesucristo? Esta es la verdadera experiencia cristiana. ¿Cuánto tiempo pasamos con Él en oración?…. ¡Cuán pocos son los que mantienen su amor, confianza y vista fijos sólo en Dios! Muchos creyentes admiten solo de labios, que todas las cosas dependen de Dios, sin embargo, están constantemente procurando obtener ayuda, procedente de otra fuente que no es Dios, independientes de ÉL.»

«Y fuera de Ti nada deseo en la tierra». Lo dice, porque la razón de su problema es que deseaba ciertas cosas que otros tenían: «Pues tuve envidia de los arrogantes, viendo la prosperidad de los impíos. Porque no tienen congojas por su muerte, pues su vigor está entero.» Salmo 73:3-4 Deseaba ser como ellos y tener lo que tenían, pero en la presencia de Dios entendió que todo lo que ofrece el mundo es temporal. Jesús lo enseñó así: «Cualquiera de ustedes que no renuncia a todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo.» Luc.14:33. Ser discípulo de Cristo, significa que ÉL debe estar en el centro de mi ser; significa amarle más que a cualquier persona o cosa. ¿Tiene el SEÑOR, el primer lugar en nuestras vidas? Aun antes que nuestros seres queridos, trabajo, éxitos, negocios, El SEÑOR debe ser nuestro supremo deseo. Pablo dijo: «Para mí el vivir es CRISTO…» Fil.1:21 «Y he aprendido a contentarme cualquiera sea mi situación.»Fil.4:11 Aprendió porque otras cosas de este mundo ya no lo controlaban. Esto es vivir sin depender de las circunstancias que nos rodean, es vivir de ÉL, por ÉL y para ÉL; todo lo demás en esta tierra es insignificante.

Un siervo de Dios, en referencia a este verso, dijo acertadamente: «El alma piadosa que sinceramente ama y con fervor anhela al SEÑOR Jesús, busca a su Amado por todas partes. Si lo encuentra, ¿quién es más feliz que él? Si no lo encuentra ¿quién está más desconsolado? ¡Ah!, SEÑOR Jesús: Tú eres el mejor de los amigos, Tú eres el objeto de mi amor; mi alma te busca; mi corazón te anhela. ¿Qué me importa el mundo con todos sus placeres y pompas, su poder y gloria, a menos que Tú estés en él? ¡Qué me importan los banquetes y la compañía más alegre a menos que Tú estés presente y a menos que pueda humedecer mi bocado en tus heridas, endulzar mi bebida con tu gracia y oír tus palabras reconfortantes! Ciertamente, Salvador mío, incluso si yo estuviera en el cielo y no te hallara allí, me parecería que no es el cielo. Por tanto, SEÑOR Jesús, cuando con lágrimas, suspiros y anhelos del corazón y esperanza paciente, te busco, no te escondas de mí, sino permíteme hallarte; porque, ¡SEÑOR!, ¿A quién tengo yo en el cielo sino a Ti? Y fuera de Ti nada deseo en la tierra.» Martin Lloyd Jones


« ¡SEÑOR, sálvanos, que perecemos!» Mateo 8:25

Los discípulos creyeron que la mar enfurecida los separaba de Jesús. Y peor aún, creían que la aflicción en que se encontraban era una señal de que Jesús los había olvidado por completo y no tenía cuidado de ellos. Pero, es ahí donde la aflicción tiene su estímulo, cuando el diablo susurra y dice, «Dios te ha olvidado; Dios te ha abandonado,» cuando tu incrédulo corazón grita como lo hizo el de Gedeón: «Si el SEÑOR está con nosotros. ¿Por qué nos acontece todo esto?»Jueces 6:13 El mal te ha visitado para acercarte más a Dios. El mal no te ha sobrevenido para separarte de Jesús, sino para que te adhieras a Él con más fidelidad, tenacidad y Fe.

«Señor, sálvanos, que perecemos» Jesús reprocha a los discípulos su falta de fe, que les hace incapaces de aceptar el aparente silencio de Dios. ¡Cuántas veces, en medio de las tempestades de la vida, hemos tenido la dolorosa impresión de que Dios estaba adormecido, lejos de nosotros! ¡Cuántas veces nuestras oraciones han volado lejos, sin que tuviéramos respuesta! Tal vez se deba a que tenemos más necesidad de ver milagros, que de tener Fe. Una obsesión, una idolatría, por el don más que por el dador del don. «Dichosos los que no vieron y creyeron.» Jn 20:29 Por Fe andamos y no por vista. Jesús es la misma Fe, y si tenemos nuestra mirada fija en Él, nos dotará de todo lo que necesitamos, para escucharle decir al viento y al mar embravecido: «¡Silencio! ¡Quédate quieto!» y todo quedará en completa calma. Marcos 4:39

Quisiera que nunca hubieran tempestades. Quisiera ser eximido de la lucha. Quisiera un mar siempre sereno con vientos a mi favor y luces que indican el camino. Pero, seguir a Cristo no es una empresa fácil, implica llevar la Cruz. Hemos sido llamados a transitar por la senda escarpada y difícil, a perseverar con Fe en medio de grandes adversidades. Habrá tormentas a las que nos tendremos que enfrentar y sentiremos que el SEÑOR se quedó dormido en la proa de la barca, mientras pensamos que nos hundimos y perdemos la esperanza. Es así, rendidos y despojados de toda facultad propia, que El SEÑOR está esperando nuestro clamor: « ¡SEÑOR, sálvanos, que perecemos!» Y nuestra Fe sabrá despertarle.

Entonces, cesarán los vientos que nos atormentan e iremos con ÉL de victoria en victoria, heridos sí, pero no rendidos, afligidos en todo, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos. 2Cor.4:9 Cuando parece que Dios nos ha abandonado, es cuando debemos confiar más en Él. Regocijémonos en la luz y en el consuelo cuando a Él le place darnos esto, pero no nos aferremos a Sus dádivas, sino a ÉL. El SEÑOR está en la barca, Él sólo basta, puede suceder alrededor lo que ÉL permita; sólo ÉL nos puede librar. Aunque todas las cosas parezcan estar en nuestra contra, sin embargo, Jesucristo está en la barca y no nos dejará perecer…..


¡Oh, profundidad de las riquezas de la sabiduría y del conocimiento de Dios! Rom. 11:33

Debajo de la superficie de la tierra hay grandes profundidades de agua que proveen los arroyos de aguas, de fuentes y hondos manantiales que salen por los valles y por las montañas. Hay verdad física en ello y, sobre todo, verdad espiritual. Porque las profundidades tienen también bendiciones para nosotros. Las cosas profundas de Dios, que traspasan la comprensión del hombre natural: «… Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman.»1Cor. 2.9

¡Qué profundidades son éstas! La profundidad de su presencia y consuelo eterno, la profundidad de su concierto que arroja un arco iris sobre el oscuro misterio del mal, ordenado en todo y seguro, la profundidad de un amor que quisiera descender a la vergüenza y agonía, que quiso mejor cargar con nuestros pecados que perdernos, la profundidad de su maravillosa paciencia que no se cansa en medio de nuestra petulancia molesta y frecuentes apostasías… ¡Ah, qué profundidades son éstas! ¡Hay en que pensar! Cuán insensatos somos así alimentando en sentido exterior, dejando que la visión espiritual se oscurezca por falta de uso; y llegamos a conocer tan poco del gran abismo que llamamos Dios, que nos rodea como el mar de verano lo hace con el islote de coral que flota sobre su superficie. Estas son cosas en que los ángeles desean ver, y se detienen para mirarlas; pero desafortunadamente rehusamos imitarlos, y trocando la actitud del apóstol, miramos las cosas que se ven antes que a las cosas que no se ven y que son eternas…

No debemos esperar que podamos recibir estas profundidades preciosas de Dios, a menos que nos dediquemos a ÉL. Es necesario separarnos de la filosofía del mundo: No viviendo ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambiando nuestra manera de pensar para que así cambie nuestra manera de vivir. Rom.12.2 No preocupados de lo exterior y temporal(fama,amor al dinero, vanagloria), sino cultivando aquel carácter interior, que confiesa que su verdadero hogar está más allá de las estrellas; que su propósito es hacer la voluntad de Dios, y que su ambición más alta es ver la sonrisa del Maestro, cuando dice: «¡Bien hecho, siervo bueno y fiel… Entra en el gozo de tu SEÑOR!».

Y una vez negados a muchas cosas por la única cosa: EL SEÑOR y Dios, no sólo hay una gran paz en el corazón, sino que hay una apreciación creciente de las profundidades de ÉL, que parecen como más grandes, más reales, preciosas, y satisfactorias, tanto, que extasian el alma con su fascinación, separándola aún más de las vanidades pasajeras. Estas dos índoles accionan y reaccionan. Por un lado escogemos la felicidad de vida separada, porque Dios nos manda hacerlo; y por otro lado mientras más sabemos de ella, más nos alejamos de los deleites con que el mundo atrae a sus adoradores, y decimos como el salmista: «SEÑOR, mi corazón no es orgulloso, ni son altivos mis ojos; no busco grandezas desmedidas, ni proezas que excedan a mis fuerzas. Todo lo contrario: he calmado y aquietado mis ansias. Soy como un niño recién amamantado en el regazo de su madre. ¡Mi alma es como un niño recién amamantado!». Salmo 131:1-2. – F.B. Meye




Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Lucas 1:31

El nacimiento de Jesucristo es la aurora de la Biblia. Hacia este punto dirigieron sus aspiraciones los profetas y sus poemas los salmistas, de la misma manera que la corona de flores se orienta hacia el lugar donde nace el sol. Desde este lugar, en forma silenciosa, comenzó a amanecer un nuevo día para la humanidad, día de fe y libertad, día de esperanza y amor. Cuando recordamos el alto significado que ha recibido la vida humana y la clara luz que ha fluido desde el Pesebre de Belén, no nos extraña que la humanidad haya comenzado a contar la historia desde el día del nacimiento de Jesús, a fechar los acontecimientos por los años transcurridos antes o después de su nacimiento.

! Dios creador del universo, Majestad infinita se humilló hasta dejar la compañía de serafines, de querubines y demás órdenes angélicos para bajar a este mundo! Dios se hizo hombre, para hacernos partícipes de su naturaleza divina 1Pedro 1:3 Nació en la carne para hacernos nacer en el espíritu y para que pudiésemos concebirlo en nuestro corazón, verlo, oírlo, hablar y gozar de su presencia. Nació en un pesebre para enseñarnos el desprendimiento y humildad. Estuvo en la tierra para que podamos vivir en el Cielo; no tuvo cabida en las posadas para que tuviéramos moradas en el Cielo. Juan 14:2 Se hizo hombre para darnos la potestad de ser hechos hijos de Dios.Juan 1:12 Por sobretodo, se hizo hombre, sufrió y murió para rescatarnos de nuestros pecados y salvarnos de la muerte y condenación eterna. Para darnos la vida de gracia, la vida de la gloria eterna: En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. 1Juan 4:9

¿Quién no ha de amar con todo el corazón al que nos amó tanto, que quiso ser nuestro hermano y nuestra carne? Al que dijo: Los atraeré y los ataré con cuerdas de amor. 0seas 11:4. Dios amó tanto al mundo, que le entregó a su único Hijo, para que todo el que cree en él no se pierda, sino tenga vida eterna. Juan 3:16 ¡Como no hemos de amar a Dios crucificado por nuestros pecados! Jesucristo ha nacido, adorémosle; entone todo el mundo himnos al SEÑOR; alégrense los cielos y la tierra, lloren por el pecado, pero tengan esperanza porque ÉL vino para dar luz a los que habitan en tinieblas y sombra de muerte; para encaminar nuestros pies por camino de paz. Lucas 1:79


« ¿Qué piensan ustedes del CRISTO?». Mateo 22:42

La gran prueba de la salud espiritual de tu alma está en esta pregunta: « ¿Qué piensas del Cristo?». ¿Es CRISTO para ti «el más hermoso de los hijos de los hombres» (Sal. 45:2), «señalado entre diez mil» (Cnt. 5:10), «todo ÉL codiciable» (Cantares. 5:16)? Donde así se estima a CRISTO, todas las facultades del hombre espiritual se ejercitan con fortaleza.

¿Qué lugar ocupa CRISTO en tu pensamiento, alto o bajo? Si has pensado livianamente de CRISTO; si te has sentido satisfecho con vivir sin su presencia; si su honor te ha importado poco; si has sido negligente con sus leyes, entonces ya sé que tu alma está enferma. ¡Dios quiera que no sea de muerte! Sin embargo, si el primer pensamiento de tu espíritu ha sido cómo honrar a Jesús, si el deseo cotidiano de tu alma ha hallado su expresión en las palabras de Job: «¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios!» (Job 23:3), entonces te digo que, aunque tengas mil debilidades y apenas conozcas si eres realmente un hijo de Dios, estoy persuadido de que, a pesar de todo, te encuentras a salvo, pues tienes a CRISTO en alta estima.

A mí no me importan tus ropajes; lo que me importa es aquello que piensas de Su regio atavío. No me interesan tus heridas -aunque de ellas mane sangre a raudales-; lo que me interesa es qué piensas tú de las heridas de Cristo. ¿Son para ti apreciadas como brillantes rubíes? No te considero inferior porque residas, como Lázaro, en la miseria y los perros te estén lamiendo las heridas. No te juzgo por tu pobreza, sino por lo que piensas del Rey en su hermosura. ¿Tiene CRISTO en tu corazón un trono glorioso y elevado? ¿Lo colocarías más alto si pudieras? ¿No temes morir si con ello lograras añadir solo un sonido de trompeta más a los acordes que proclaman sus alabanzas? ¡Ah, entonces vas bien! Cualquiera que sea el concepto que tengas de ti mismo, si CRISTO es grande para ti, estarás con ÉL en Su gloria eterna. Aunque el mundo entero de mi elección se burle, mi porción será CRISTO. Ningún otro como ÉL me satisface. CRISTO es la plenitud que lo llena Todo en Todo. Efesios 1:23.» -.C. Spurgeon


Porque les ha nacido hoy, en la ciudad de David, un SALVADOR, que es CRISTO EL SEÑOR. Esto les servirá de señal: hallarán a un Niño envuelto en pañales y acostado en un Pesebre». Lucas 2:11-12

¡Quién no ha de admirarse! El Hijo del Omnipotente nace, Dios de Dios, engendrado antes de los siglos; el Verbo niño nace. ¡Quién puede dejar de sorprenderse de tantas maravillas!

Desde el principio del mundo todos los santos y profetas deseaban ardientemente al Mesías prometido. Jacob dijo: ¡Espero tu Salvación, oh SEÑOR!. Gen.49:18 Moisés dijo:¡Ay, SEÑOR! ¡Por favor, envía a quien debes enviar! Éxodo 4:13 David: Oh Dios, restáuranos; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos. Salmo 80:4 El profeta Hageo: Vendrá el Deseado de todas las naciones. Hageo 2:7 Isaías exclamó: «Ustedes, cielos, dejen caer su lluvia; y ustedes, nubes, derramen justicia; y tú, tierra, ábrete y deja que brote la Salvación…» Isaías 45:8 El mundo entero tenía gran necesidad de la venida del Salvador para verse libre de sus pecados. Como la tierra seca desea una lluvia abundante, dulce y fecunda; así durante los cuarenta siglos que precedieron a la venida de Cristo, los justos desearon que el Cielo lo enviase, como lluvia, como un suave rocío, para apagar su sed abrasadora, su sed de Salvación.

«Hallarán a un Niño envuelto en pañales y acostado en un Pesebre.» Cristo fue hallado de los pastores en un establo, nos enseña que si queremos hallarlo es preciso buscarlo con un corazón humilde y sincero. ¡Oh dichoso pesebre! en el que nació Cristo y fue reclinado el Dios omnipotente. Nos predica el Pesebre la humildad y la pobreza de Jesucristo; predica el desprendimiento de las riquezas, de los placeres de este mundo. Escucha la enseñanza que pronuncia Dios hecho hombre desde el Pesebre: «Hijos de hombres, ¿hasta cuándo cambiarán mi honra en deshonra? ¿Hasta cuándo amarán la vanidad y buscarán la mentira?» Salmo 4:2 Vanas son todas las riquezas del mundo, vana su ostentación y sus placeres, y vanos sus honores. Deseen tan sólo los bienes verdaderos. Las verdaderas riquezas, los verdaderos honores, los verdaderos placeres que están en el Cielo al lado del SEÑOR.

Si comprendes y sigues la doctrina de Jesucristo; si eres cristiano, renuncia al amor de las cosas de la tierra, y colócalas para siempre ante el pesebre de Jesucristo… Dice el SEÑOR: » Yo soy la vida…Y el que cree en mí tiene vida eterna. Juan 11:25″ Yo les doy la vida verdadera, la vida celestial, la cual consiste en el deseo y en el amor de los bienes eternos. Elijan pues esta vida y renuncien a la vida mundana, pasajera, pecaminosa que conduce a la muerte y a la condenación.

Jesucristo, el regalo más maravilloso de todos. Adorémosle y llenos de un gozo santo digamos con el profeta Isaías: Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado. Isaías 9:6 Demos como los ángeles Gloria a Dios en las alturas y disfrutaremos en la tierra la paz que con tanto gozo nos anunciaron….


….Se retiró otra vez al monte Él SOLO. Juan 6:15

El poner en práctica una convicción requiere de renuncias y aislamiento que dejan con un sentido extraño de privación y soledad. Pero aquel que se eleve como hace el águila, a los niveles más altos donde el día carece de nubes y vive a la luz del Sol de Justicia, Cristo, deberá contentarse con vivir una vida de soledad. Ningún pájaro vive tan solitario como el águila. Las águilas nunca vuelan en bandadas; a lo sumo solamente se ven una o dos al mismo tiempo. Y la vida que se vive para Dios, aunque se deje la compañía de amigos y conocidos, es sustituida por la compañía Divina.

Dios busca hombres semejantes a las águilas. Ningún hombre que no ha aprendido a estar a solas con Dios, puede darse cuenta de cuáles son las mejores cosas de Dios. A Abraham lo vemos sólo sobre las alturas de Horeb, pero a Lot lo encontramos morando en Sodoma. Moisés, a pesar de ser educado con toda la sabiduría de Egipto, antes de ser el libertador de Israel, tuvo que pasar cuarenta años a solas con Dios en el desierto. Pablo, no obstante su gran conocimiento de la cultura griega y de haberse sentado a los pies de Gamaliel, tuvo que ir a Arabia y aprender con Dios la vida del desierto. Deja que Dios te aparte. En la experiencia de esta soledad con Dios, se desarrolla total dependencia de fe en el SEÑOR, y se deja todo apoyo en el hombre. Bendito es el hombre que confía en el SEÑOR. Será como un árbol plantado junto al agua, No temerá cuando venga el calor, Y sus hojas estarán verdes; En el año de sequía no se angustia ni cesará de dar fruto. Jeremías 17:7-8En el desarrollo de la vida Cristiana, la ayuda e inspiración de los otros miembros es muy necesaria y ocupa su lugar, pero llega un tiempo cuando puede ser un obstáculo directo para el bienestar y la fé individual. Cuando nos rendimos a Dios totalmente, Él sabrá usar circunstancias que propicien nuestro aislamiento. Y una vez haya terminado este proceso, no dependeremos de los que nos rodean. Nos daremos cuenta que Él ha obrado en nosotros de tal manera, que las alas de nuestras almas habrán aprendido a ser batidas por corrientes de aire más elevadas.Debemos atrevernos a estar solos con Dios. Jacob tuvo que estar solo con el Angel de Dios hasta que lo bendijo y pudo decir: «Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.» Gén.32:30; Daniel tuvo que estar a solas para tener las visiones celestiales; Juan tuvo que ser desterrado a Patmos para tener y guardar con firmeza la «impresión del cielo.» – L.B.Cowman


«Yo soy, LA PUERTA; el que por mí entrare será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos». Juan 10:9

Cristo el gran «YO SOY», es la Puerta porque sólo a través de Él, podemos tener acceso a la presencia de Dios. Porque ÉL es el Camino que nos conduce al Padre: YO SOY el Camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:6 Es la Puerta porque Él es la Palabra y la Verdad, porque ÉL es la Vida, y los que entran por ÉL, esto es, que reciben la vida de la Fe, que es la puerta en que está la Vida, porque el justo Vivirá por la Fe. Romanos 1:17.

«El que por mí entrare SERÁ SALVO;» Noé entró por la puerta del arca y estuvo seguro. Nadie que acepte a Dios como la Puerta de fe para su alma se perderá. La entrada a la paz a través de Jesús es la garantía de la entrada por esa misma puerta al Cielo. Jesús es la única puerta: Una puerta abierta, una puerta amplia, una puerta segura. Dichoso el que pone en el Redentor crucificado toda su esperanza de admisión a la gloria: Cree en el SEÑOR Jesús, y serás salvo. Hechos 16:31 Todo creyente verdadero, no falso ni hipócrita, que entre por Cristo y persevere hasta el fin será salvo. Mateo 24:13

«Entrará, y saldrá, y hallará pastos.» La palabra «entrar» se aplica a aquel que se ocupa del hombre interior, espiritual, el que permite que Cristo entre en su corazón y concentra su atención en las cosas de arriba y no en las de la tierra. Col. 3:1-3 Y la palabra «salir» se refiere a aquel que hace morir en Cristo al hombre exterior o terrenal, esto es, saca de su corazón con la ayuda del SEÑOR, toda impureza sexual, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría. Col 3:5, y este es quien hallará pastos, apacentado con los mejores pastos, pastoreado en pastos delicados y junto a aguas de reposo. Habiendo hecho de Jesús su Puerta, su entrada, su salida, su todo, hallará todo en ÉL, y Su alma será como un huerto de riego y como un manantial cuyas aguas nunca faltan. Isa.58:11

¿Y cómo entrar por esta Puerta? Del cielo se esperaba un Pastor que, con gran júbilo, condujera a los pastos de la vida a las ovejas descarriadas y desahuciadas a causa de un alimento letal, el pecado. Dice: Entren por sus Puertas con acción de gracias. La acción de gracias nos permite entrar por la Puerta de la Fe y Cristo es la misma Fe.Heb.12:2 Por sus atrios con alabanzas, bendiciendo su glorioso Nombre. Nombre por el que hemos sido salvados, Nombre ante el cual se dobla toda rodilla en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra, y por el que toda criatura ama al SEÑOR Dios.

¡Con qué amor y qué bondad, Cristo nos abre la puerta del corazón del Padre y nos da sin cesar acceso al tesoro escondido, a las moradas secretas y a la riqueza de esta casa! Nadie puede imaginar y comprender cuán acogedor es Dios, presto para recibir, deseoso, teniendo sed de hacerlo, y cómo va delante de nosotros en cada instante y a cada hora. ¡Oh! Cómo permanecer sordo a esta amorosa invitación. No le hagamos esperar….


Convertiré todos mis Montes en camino…. Isaías 49:11

Dios utilizará los obstáculos para la realización de Sus designios. Todos tenemos que enfrentarnos con dificultades como montañas y terrenos escabrosos en nuestras vidas. Hay personas y cosas que amenazan impedir el progreso de nuestra vida Divina. Por ejemplo; Un trabajo desagradable, problemas en el matrimonio, enfermedad, escasez económica, la espina que llevamos clavada, nuestra cruz cotidiana. Pensamos que si pudiésemos librarnos solamente de estas cosas, podríamos vivir, con más pureza, con más santidad y delicadeza; y a menudo pedimos a Dios que nos libre de estas cosas.

«¡Oh, necio y falto de comprensión!» Estas son precisamente las condiciones de ejecución. Han sido colocadas en nuestras vidas, como medios, para obtener los dones y virtudes por los cuales hemos orado durante tanto tiempo. Tú has orado por paciencia durante mucho tiempo, pero hay algo que te atormenta más de lo que puedes sobrellevar; has huido de ello, lo has evadido, lo has considerado como un obstáculo invencible para obtener lo que deseas y has creído que su desaparición aseguraría tu rescate y victoria inmediata. Pero no es así. Lo único que con esto ganarías, sería que cese la tentación de su impaciencia. Pero esto no sería paciencia.

La paciencia se obtiene solamente por medio de tales pruebas, que ahora nos parecen insoportables. Retrocede, ten paciencia y considera que eres partícipe de la paciencia de Cristo. Haz frente a las pruebas con Él. No hay nada en la vida que nos atormente y cause molestia, que no pueda convertirse en utilidad para los fines más elevados. Son Sus montañas. El las ha colocado en donde están. Pero sabemos que Dios no puede faltar en el cumplimiento de sus promesas. » Dios entiende el camino de ella, y El conoce su lugar, porque El mira hasta los fines de la tierra, y ve debajo de todo el cielo; » y cuando vayamos al pie de las montañas encontraremos el camino…. La vida cómoda hace perder las visiones gloriosas del Calvario y la Cruz. Los caminos ásperos que me hieren los pies, las tribulaciones que encuentro, son peldaños de piedra por los cuales subo a las glorias eternas y sublimes. – F.B.Meyer


«Mira mi aflicción y mi trabajo, y perdona todos mis pecados». Salmo 25:18

Nota las muchas pruebas del creyente; aquí tenemos algunas palabras para describir aflicción: « Angustias, dolor, congojas, trabajos, tribulaciones, penas». Pero también el espíritu sumiso y confiado de un verdadero cristiano; todo lo que pide es: «SEÑOR, mira mi aflicción y mis trabajos.» No pronuncia ni aun expresa una queja; una mirada de Dios le deja contento, y habiendo sido concedida, no pide más.

Aún más notable es la forma en que el creyente bajo la aflicción descubre la verdadera causa de lo que sufre y pone el hacha a la raíz de la misma. «Perdona Todos mis pecados» es el clamor de un alma que está más acongojada por el pecado que por la enfermedad y quiere ser perdonada y luego curada. Bienaventurado el hombre para quien el pecado es más insoportable que la enfermedad; no tardará mucho antes que el SEÑOR le haya perdonado la iniquidad y curado la enfermedad. Los hombres son lentos en darse cuenta de la íntima conexión entre el pecado y la aflicción; solamente un corazón sensible al Espíritu Santo se da cuenta de ello. Es por causa de la enfermedad del alma que Dios nos visita con la enfermedad del cuerpo. Su objetivo es curar el alma al tocar el cuerpo. Y, por tanto, en este caso, cuando Dios nos visita con la enfermedad, deberíamos pensar que nuestra tarea está más bien en el cielo con Dios que entre los hombres y los médicos.

La lección especial del versículo es esta: que nosotros debemos ir al SEÑOR con pesares y pecados en un espíritu recto. Observa que todo lo que David pide para su aflicción es: «Mira mi aflicción y mi trabajo». No obstante, la otra petición es mucho más expresiva, definida, categórica y clara: «Perdona Todos mis pecados». Muchos creyentes se expresan así: «Quita mi aflicción y mi trabajo, y mira mis pecados». Sin embargo, David no habla de ese modo; sino que dice: «SEÑOR, en cuanto a mi aflicción y mi trabajo no daré órdenes a tu sabiduría. Míralos; te los entrego a ti. Será motivo de gozo para mí el ver mi dolor eliminado; pero haz conforme a tu voluntad. En cuanto a mis pecados, necesito que me sean perdonados todos. No puedo resistir un momento más bajo su maldición»

Es beneficioso para nosotros cuando las oraciones por nuestras aflicciones van unidas a las súplicas por el perdón de nuestros pecados; cuando, hallándonos bajo la mano de Dios, no somos completamente absorbidos por nuestros padecimientos, sino que recordamos nuestras ofensas contra ÉL. Es un bien, asimismo, llevar las aflicciones y los pecados al mismo lugar. David llevó su aflicción a Dios, y a ÉL confesó su pecado. – C.Spurgeon


Ciertamente, el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida. Salmo 23:6

El SEÑOR solo puede hacerle Bien a Su amado rebaño. Esto se evidencia en cómo Él cuida y vela por las muchas necesidades de Sus ovejas. Y la «misericordia», es el amor incondicional del Buen Pastor para con sus ovejas, los creyentes. Él los ama con Su amor soberano, eterno, que nunca cambia. Si somos infieles, Él permanece fiel. 2Timoteo 2:13

«Me seguirán» El bien y la misericordia, como dos guardianes protectores siguen al rebaño para protegerlo del enemigo y guiarlo en la dirección correcta. Siguieron a Jonás hasta las profundidades del mar Jonás 2:3. Siguieron a Daniel en el foso de los leones Daniel 6:22. Siguieron a Pablo cuando naufrago en el mar. Hechos 27:24. A Juan en el exilio Apoc.1:1-2 Piensa cuantas veces el bien y la misericordia del SEÑOR, te han sacado de apuros, te han abierto puertas inesperadas, bendiciones de las que no puedes escapar porque te persiguen, y son nuevas cada mañana; grande es Su fidelidad. Lament.3:22-23

Pero, ¿Porqué «me seguirán»? ¿Por qué no dice: «Irán delante de mí»? Porque algunos de mis enemigos van detrás de mí y me atacan. En mi pasado hay enemigos que pueden causarme heridas mortales. ¡Me pueden apuñalar por la espalda! ¡Quién pudiera deshacerme del pasado! Mi culpa me sigue los pasos. Mis pecados están pegados a mis talones. He vuelto el rostro hacia el SEÑOR, pero mi ayer me persigue. Es un enemigo que va detrás de mí.

Pero, ¡Bendito sea su Nombre! Mi Dios Todopoderoso también va detrás de mí. Ningún enemigo puede romper esta defensa. «El bien y la misericordia me seguirán» como si fueran dos guardianes protectores. Entre mi culpa y mi pasado está el amor infinito de nuestro SEÑOR. El SEÑOR amante no permitirá que los errores del pasado destruyan mi alma, mi pasado ha sido sepultado lo mismo que todos mis pecados: Tú volverás a tener misericordia de nosotros, sepultarás nuestras iniquidades, y arrojarás al mar profundo Todos nuestros pecados. Miqueas 7:19″

TODOS los días de mi vida.» Piensa en el futuro: Habrá días de enfermedad, de luto, de soledad, de incertidumbre y escasez económica, días de temor al futuro, días de problemas familiares, etc…Pero, ciertamente, con toda seguridad, «el bien y la misericordia te seguirán todos los días». No importa cuán oscuro sea valle, o cuán profundo sea el barranco, ciertamente este bien y misericordia le pertenecen a las ovejas. La cercana presencia del Pastor con Su tierno amor es una verdad indisputable. El bien porque el SEÑOR provee y suple tus necesidades, y la misericordia porque ÉL perdona. ¡Ni un solo día pasaras sin el bien y sin la misericordia del SEÑOR! – J.H.Jowett