ABRIL 9

«Yo dormía, pero mi corazón velaba.» Cantares 5:2

Estas son palabras de la Esposa, el creyente, a su Esposo Celestial, Jesucristo. Aunque duermo, mi alma está tan impresionada con las excelencias de mi Amado, que son como «un manojito de mirra que reposa toda la noche en mi corazón,» Cant.1:13. Estoy tan unida a Él, que «soy un solo Espíritu con Él», 1Cor.6:17. Todo hijo de Dios tiene una unión maravillosa con Cristo.  ¡Qué bendición es esta unión vital con Cristo, siempre bendita, inmortal, eterna! Y mientras duermo mi corazón está alerta, vigilante, preparado como la lámpara encendida de la virgen prudente que dormitaba, pero necesitó ser despertada por el Esposo. Mateo 25:5-6. -John Trapp

«Porque yo vivo», dice Cristo, «ustedes también vivirán». Un alma que vive en delitos y pecados está muerta; Ef. 2:5, duerme, por lo cual dice: «Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo», Ef.5:14. Así que tu cristiano vives porque Cristo vive; y no puedes morir porque Él vive para siempre. Por eso no puedes dormir como los demás, tu corazón debe vigilar,  porque Él no duerme así. 

 El sueño y la vigilia se excluyen mutuamente, pero aquí, ocurre algo insólito: «Yo dormía, pero mi corazón velaba «Con toda mi alma te anhelo en la noche, y con todo mi espíritu te busco por la mañana» (Is 26,9). Es el sueño de Jacob en Harán con la cabeza recostada sobre una piedra, donde su corazón despierto contempla la escala que une cielo y tierra (Gén 28:10). Es el sueño de Elías bajo la retama del desierto, cuando se le aparece el ángel del SEÑOR y le dice: «Levántate y come que el camino hasta Horeb es largo» (1Re 19:7).

 La esposa, embriagada por el vino del Esposo, cae en el sueño. Los sentidos, con que ha buscado las cosas terrenas, se han cerrado, pero su corazón sigue en vela, a la espera del Amado, según su consejo: «Estén ceñidos sus lomos y las lámparas encendidas, y sean como hombres que esperan a que su SEÑOR vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abren. ¡Dichosos los siervos, a los que su Señor encuentra pendientes de su regreso, les digo que se ajustará la ropa, los hará sentarse a la mesa, y él mismo vendrá a servirles!» (Lc 12:35-37).  

La esposa se asemeja a los ángeles, que aguardan que vuelva el SEÑOR de la boda con los hombres…. El Señor vuelve como rey glorioso al reino de los cielos, donde es acogido con aclamaciones. Vuelve como esposo que sale de su tálamo después de haber celebrado las bodas con la virgen  que, mediante la transformación del SEÑOR por Su Espíritu ha dejado de ser una esposa infiel que va en pos de la idolatría (Ez 16:15). A nosotros, muertos para el mundo, se nos invita a vivir despiertos en los atrios de nuestro santuario interior, esperando el regreso del SEÑOR de gloria. -Gregorio

«Dormía, pero mi corazón velaba». Se despierta su corazón porque escuchan la voz  de su Amado. «Pude escuchar la voz de mi amado» Cantares 5:2  Porque aunque dormida como estaba la esposa, conocía la voz de su esposo, porque esta es una marca permanente del pueblo de Dios. “Mis ovejas escuchan mi voz». «Dormía» sí, pero no olvides agregar, «Mi corazón velaba». Bendice a Dios por cualquier gracia que tengas, aunque sea pequeña. Y asegúrate sobre todo de tener esa fe verdadera que conoce la voz de Jesús. Él dice: “Inclina tu oído y ven a mí; oye, y vivirá tu alma. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy vida eterna ”.  C. Spurgeon.