OCTUBRE 26

Mejor es adquirir sabiduría que oro preciado; y adquirir inteligencia vale más que la plata. Proverbios 16:16

En Cristo y Su Evangelio, están contenidas las ricas minas y los tesoros ocultos de todas las verdades divinas. Col.2:3 Fuera de Cristo no hay verdadera sabiduría o consuelo sólido que se pueda encontrar. ¡Mira, pues, aquí qué tesoros de sabiduría y conocimiento se nos han revelado! Vemos el velo arrancado de delante de nuestros ojos, Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, en consejo, para proporcionar la recuperación del hombre, miríadas de edades antes de su caída: contemplamos al Padre proponiendo depositar nuestras iniquidades en su único Hijo; su Hijo aceptando el cargo de nuestro sustituto; ¡y el Espíritu Santo comprometido en hacer efectivos esos misteriosos planes para la salvación del hombre! ¡No hay nada más maravilloso que esto! ¡Este amor supera todo conocimiento! En este amor hay “un anchura, longitud, altura y profundidad,” que nunca podrán ser exploradas.


La sabiduría, Cristo, puede comprar cosas que el oro no puede. La sabiduría implica una mente que presta atención a Dios y un corazón que se rinde ante Él y que atrae el favor divino, su gracia perdonadora, su poder para resguardarnos, su guía para dirigirnos y su conocimiento para inspirarnos. También trae su gloria para coronarnos. La sabiduría nos asegura una riqueza al lado de la cual los tesoros del mundo palidecen, penetra donde el oro no puede hacerlo. Ella lleva el perdón y la paz a los rincones más profundos de nuestro espíritu, mientras que el oro no puede hacer otra cosa que engalanar nuestros cuerpos y hogares.

La sabiduría,Cristo, nos da una fuerte y tierna influencia sobre otros, mientras que el oro no puede eliminar sus dolores ni contestar sus dudas. Ella nos eleva en comunión con el Altísimo Dios, el oro no tiene poder para guiarnos a ese país que está más allá de las estrellas.Además, la sabiduría perdura cuando el oro ya ha desaparecido. Las riquezas de este mundo toman alas y huyen. Casi cada día vemos nuevos ejemplos de lo pasajeras y perecederas que son. Sin embargo, la sabiduría nos da posesiones que no envejecen, que nunca nos quitan, que son ciertas a través de la vida, la muerte y la eternidad para alegrar nuestras almas. -Alexander Smellie