No fijando la vista en lo que se ve, sino en lo que no se ve, ya que las cosas que se ven son pasajeras, pero las que No se ven son eternas. 2 Corintios 4:18
"Las cosas que se ven" de este mundo: las riquezas, los honores, los placeres, las ganancias, etc...son temporales y cuando el afecto, el disfrute de ellos son el único objetivo del hombre, no se puede decir que las aflicciones producen en ellos un eterno peso de gloria 1 Cor.4:17. "Las cosas que no se ven" con el sentido de la vista y la razón mundana; sino con el ojo de la Fe, que es la convicción de lo que "no se ve" Heb.11:1. Vivir por fe, es vivir por encima de lo terrenal y temporal; para vivir viendo lo invisible, eterno y celestial.
"Mirando lo que no se ve", esta es la clave del éxito del cristiano: Moisés se mantuvo firme como viendo al Invisible, Heb.11:27. Puestos los ojos en Cristo Nuestro Salvador, porque nuestra salvación está solamente en sus méritos. Así pasamos de lo perecedero a lo eterno, y de lo carnal a lo espiritual. No miremos lo temporal, miremos a Cristo y apropiémonos de sus promesas que dan vida eterna. "Persigue las cosas eternas (Cristo, el cielo) con la mente centrada en ellas. Haz de las cosas eternas la meta de tu vida a toda hora...Hazlas aquello por lo que planeas, aquello en lo que piensas, aquello por lo que vives y actúas, arroja todo tu ser hacia las cosas eternas. - C.Spurgeon
¿Para qué tantos intentos y luchas de ser alguien o tener algo en un lugar que es transitorio? Esta lucha por las vanidades pasajeras es como la espuma y las burbujas que batallan en la rápida corriente de un arroyo. ¡Se van en un momento! Nos olvidamos de que hoy estamos aquí, pero podemos irnos mañana. ¡Es vergonzoso pensar tanto en estos días pasajeros y tan poco en la eternidad! Volvamos la vista a las generaciones pasadas. ¡Cuán pocos de los fallecidos con los que tuvimos trato son recordados! y, ¡cuán pronto seremos olvidados nosotros también como ellos!
¡Qué frágil es nuestra vida! ¡Es como un montón de hierba, como una hoja marchita, como pasto seco, como una flor que se desvanece, un suspiro, frágil arcilla, carne que se arruga! ¡Qué rápido se va nuestra vida! es como un águila, un barco o un viento que pasa. ¡Qué corta es nuestra vida! se asemeja a un momento, a un suspiro. Desde luego, no tenemos por qué angustiarnos por una vida tan corta, por un estado tan incierto, por un mundo tan vano en el que solo somos extranjeros, peregrinos y viajeros que pronto dejarán todo atrás.
Que el mundo siga su curso. No es algo que deba atormentarnos, porque diariamente estamos pasando a través del mundo y, en poco tiempo, saldremos completamente de él para nunca regresar. ¿Cómo entonces pasaremos esta corta vida, estos momentos alados que se nos han asignado? Seguramente no hay nada mejor que pasarlos buscando y haciendo tesoros para la eternidad. -James Meikle.