El creyente, la esposa de Cristo, ¡se regocija y expresa con toda seguridad por la fe, que ella es propiedad de Jesús! Soy de Cristo, porque Dios mi Padre me lo ha dado. El mismo Jesús me amó de tal manera que se entregó a sí mismo por mí Gál.2:20; y el Espíritu Santo lo confirmó vivificándome y uniéndome a Él para siempre. "Porque el que se une al SEÑOR, un Espíritu es con Él", 1 Cor.6:17. "Yo soy de mi Amado", porque Jesús me compró con Su sangre. Dios Padre lo dió a la iglesia, para darle vida eterna desde la eternidad. Y Dios Espíritu me ha hecho suyo por las conquistas de su gracia sobre mi corazón.
"Yo soy de mi Amado, Cristo." Se refiere a la comunión que la iglesia, el alma de cada creyente, humildemente desea con Cristo. Camina con Él, así puedes recibir consejo, instrucción y consuelo de Él; y puedes darle a conocer tus deseos y quejas, con libertad y sin interrupción. La comunión con Cristo es lo que todos los santificados respiran fervientemente. Y aquellos que conversen con Cristo, deben guardarse de lo mundano y efímero para estar con Él. Por eso dijo Jesús:"No te pido que los quites del mundo, sino que los protejas del maligno". Jn 17:15. Por tanto, debemos comenzar cada día con Él, buscarlo temprano y diligentemente. Un alma creyente puede adaptarse a los lugares más pobres, si puede tener comunión con el SEÑOR en ellos; pero los lugares más encantadores no le darán satisfacción, a menos que el Amado esté allí.
Dios nos ha creado para vivir en comunión con Él, sólo en Él encontramos la verdadera satisfacción y gozo que nuestras almas ansían. Él es la fuente de nuestra felicidad y meta de nuestro apetito. La felicidad consiste en amar, conocer y poseer a Dios, y como resultado se corrige el alma; por eso, de rodillas, pido a Dios como el salmista: “Crea en mí oh Dios, un corazón limpio, y renueva dentro de mí un espíritu recto” Sal 51:10. Ten presente que ningún objeto terrenal como el dinero, bienes materiales y placeres te darán plenitud, excepto en la comunión y unión con nuestro SEÑOR y Salvador.
¡Oh, que puedas contemplar estas verdades eternas cada día! Que Su Espíritu Santo te las revele, y así puedas decir como la esposa del Cantar: "Yo soy de mi Amado". ¡Jesús es Todo para mí, y no existen palabras que puedan expresar todo lo que Él es! "El que tiene a Dios lo tiene todo; el que tiene todo menos a Dios no tiene nada. ¡Nos hiciste para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti! Me llamaste y clamaste, y quebraste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera; emanaste tu perfume, y lo aspiré, y ahora te anhelo; gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me tocaste, y deseo con ansia la paz que procede de ti" .- Agustín
Pongo mi alma en tus manos. Te la doy, Dios mío, con todo el amor del que soy capaz. Porque para mí amarte es darme, entregarme en tus manos sin medida, con infinita confianza, porque Tú eres mi Padre. Amén. -Charles de Foucault