Vuelve, alma mía, a tu reposo, Porque el SEÑOR te ha colmado de bienes. Salmo 116:7
Las muchas aflicciones del salmista habían agitado su alma y sacudido su confianza en Dios. Había estado atado por las cuerdas de la muerte. La angustia y el dolor fueron el descubrimiento de su búsqueda del bien. Sus enemigos lo habían superado y lo habían agotado. En medio de su aflicción se le había concedido ayuda milagrosa. El SEÑOR lo salvó, y ahora vuelve al reposo de la gozosa confianza en Dios que calma para siempre la agitación de su alma. El alma sólo puede estar en reposo cuando su anclaje está en Dios. Solo cuando podemos decir con Pablo, cuando se dirigía a Roma y el barco fue sacudido por la tormenta: "Yo confío en Dios" Hec.27:25, podemos tener paz.
Vuelve, alma mía, a tu reposo. Tal como el pájaro vuela a su nido, vuela mi alma a su Dios. Cuando un hijo de Dios, aunque sea sÛlo un momento, pierde la paz del ·nimo, debe procurar hallarla de nuevo, no buscándola en el mundo o en su propia experiencia, sino sólo en el SEÑOR. Cuando el creyente ora y el SEÑOR inclina su oído, la ruta al antigüo descanso está delante de Él, que no tarde en seguirla. C.Spurgeon
Regresa al descanso que Cristo da a los que están fatigados y cargados, con su fe reposando en Dios, su voluntad gobernada por Dios y su obra dirigida por Dios, se realiza plenamente la promesa: "Yo los haré descansar". Mateo 11:28. Regresa a tu Noé, cuyo nombre significa reposo, como la paloma no halló reposo y regresó al arca. No conozco una palabra más apropiada para cerrar los ojos por la noche, cuando voy a dormir, que esta: "Vuelve, alma mía, a tu reposo". Matthew Henry
Vuelve, alma mía, a tu reposo. Desde todos los puntos de vista, ¡estas son palabras realmente dulces! Jesús es el reposo con el que hará descansar al cansado; él es su refrigerio; y todas las invitaciones de Jesús son en este sentido, que viniendo a Él, encontraremos descanso para nuestras almas. "Éste es el reposo; hagan reposar a los cansados. Aquí hay descanso" Isaías 28:12.