AGOSTO 22

"Angustiado está mi corazón dentro de mí", Salmo 55:4


Oh, hijo que sufres, sé paciente. Tu soberano Dios no te ha dejado de lado ni te ha olvidado. Aquel que alimenta a los gorriones también te proveerá todo lo necesario. No te entregues al desánimo. ¡Confía eternamente! Usa las armas de la fe contra los vendavales de problemas y al final tus enemigos serán vencidos y acabará tu sufrimiento. "Echa toda tu ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de ti.1 Ped.5:7 Sus ojos están fijos en ti, su corazón se conduele por tu sufrimiento y su mano omnipotente no dejará de brindarte ayuda. Incluso la más oscura nube de tormenta se derramará en lluvias de misericordia y la más oscura noche dará paso al sol de la mañana. Si eres miembro de su divina familia, él vendará y sanará tu corazón herido.


Nunca pongas en duda la gracia de Dios por causa de los problemas que hay en tu vida, sino cree que él te ama muchísimo, tanto en momentos de dificultad como en los momentos felices. ¡Qué tranquila y pacífica sería tu vida si tan solo le dejaras al Dios de la providencia la tarea de proveedor! Con tan solo "un puñado de harina en la vasija y un poco de aceite en la tinaja" Rey. 17:12, Elías sobrevivió la hambruna ¡y tú harás lo mismo! Si Dios cuida de ti, ¿por qué vas a preocuparte? Si confías en Él con toda tu alma, ¿acaso no puedes confiarle tu cuerpo? Él jamás se ha negado a llevar tus cargas, ni tampoco ha desmayado bajo su peso. ¡Deja ya de inquietarte, deja todo en las manos de Dios, que está lleno de gracia. —Charles Spurgeon

Cuando Dios golpea, busca que temblemos; cuando Su mano se alza alto, busca que nuestros corazones desciendan bajo; cuando tiene la vara en Su mano, busca que tengamos lágrimas en nuestros ojos, como pueden ver al comparar estas porciones de las Escrituras juntas: "Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera, ando enlutado todo el día" Sal. 38:6. " Cuando esperaba yo el bien, entonces vino el mal; y cuando esperaba luz, vino la oscuridad. Job 30:26 Estamos más inclinados a llorar bajo la aflicción. "Apártense de mí, todos los que hacen iniquidad, Porque el SEÑOR ha oído la voz de mi llanto" Sal.6:8. Grita en voz alta, no con tus palabras, sino con tus lágrimas; porque esa es la Oración que hace la entrada más fuerte a los oídos del gran Dios del cielo. -Thomas Brooks

ORACIÓN: Puesto que estoy entregado a Tu voluntad, he aprendido a decir amén a cada aflicción y dolor. Tú tienes más interés en mí que yo en mí mismo y, por lo tanto, me entrego a Ti, estoy dispuesto a estar a tu disposición y estoy listo para recibir cualquier impresión que imprimas en mí. ¡Oh, bendito SEÑOR! Me has dicho una y otra vez como una vez el rey de Israel dijo al rey de Siria: "Yo soy tuyo, y todo lo que tengo" 1 Rey 20:4. Me dices: “¡Soy tuyo, oh alma! ¡Tuyo para salvarte! ¡Mi misericordia es tuya para perdonarte! ¡Mi sangre es tuya para limpiarte! ¡Mis méritos son tuyos para justificarte! ¡Mi justicia es tuya para vestirte! ¡Mi Espíritu es tuyo para guiarte! ¡Mi gracia es tuya para enriquecerte! ¡Mi gloria es tuya para recompensarte!" -M.L.