JULIO 8

"Graben, pues, estas mis palabras en su corazón y en su alma". Deuteronomio 11:18  

Nuestro Creador, Benefactor, Redentor, Legislador y Juez, nos ordena solemnemente que tengamos Sus Palabras en nuestros corazones, como un sello impreso en nuestra memoria. Con frecuencia el SEÑOR nos exhorta a impedir el olvido de la Ley Divina y de las Divinas misericordias: “Hijo mío, no olvides Mi Ley” Prov. 3:1 y Deut.6-6. Deben depositarse en nuestros corazones, para que nuestros pensamientos puedan emplearse diariamente en ellas. Almacenarlas en nuestra mente como un agricultor almacena su grano, teniendolas siempre presentes ante nosotros, convirtiéndolas en los temas conversación y ejercitandonos en ellas. Son para uso, meditación y memoria; como conservas de frutos preciosos, recogidos en tiempo de abundancia para ser comidos en tiempo de escasez invernal; de María, la madre de nuestro SEÑOR, leemos: “Ella guardaba todas estas palabras y las meditaba en su corazón”, no por obligación sino por amor.


" La obediencia sigue siendo la única condición para la verdadera prosperidad y el éxito en Dios. En realidad, nada podía ser más sencillo, ni más precioso. No era un pesado yugo el que se les imponía, sino el dulce privilegio de atesorar en su corazón los preciosos mandamientos del SEÑOR su Dios, y respirar la atmósfera de su santa Palabra. Todo dependía de esto. Todas las bendiciones de la tierra de Canaán, la buena tierra, la tierra altamente favorecida, la tierra que fluía leche y miel, tierra sobre la cual los ojos del SEÑOR estaban constantemente fijos con amoroso interés y tiernos cuidados, todos sus preciosos frutos y todos sus raros privilegios habían de ser de ellos a perpetuidad, con la simple condición de una amante obediencia a la palabra del Dios del pacto. Todo ello asegurado sobre la base de una obediencia reverente y afectuosa a unos preciosos estatutos y decretos como jamás se hayan dirigido al corazón humano, cada uno de los cuales era la propia voz de su Libertador lleno de gracia y de verdad. C. Mackintosh


Para concluir, comparto algunas frases que darán razones para leer, estudiar, meditar y "grabar, las palabras de Dios en tu corazón y en tu alma": "La Biblia es la suma de las palabras con las que Dios ha hablado al ser humano para que el ser humano lo conozca." "Creo que la Biblia es el mejor regalo que Dios ha dado al hombre. Todo el bien que el Salvador del mundo nos proporcionó se nos comunica en este libro y si no fuera por él, no sabríamos la diferencia entre el bien y el mal. Toda cosa provechosa al hombre está contenido en la Biblia” -Abraham Lincoln. “Cristo es el poder de Dios y la sabiduría de Dios, y el que no conoce las Escrituras no conoce el poder de Dios ni su sabiduría, de ahí se sigue que desconocer las Escrituras es desconocer a Cristo". - Jerónimo.

"La Palabra de Dios es como un río de agua viva que sacia nuestra sed espiritual." Anónimo "Lea la Biblia para ser sabio, crea en ella para ser salvo y póngala en práctica para ser santo. Contiene luz para guiarte, alimento para sustentarte y consuelo para animarte" -John MacArthur "¡Qué atención, entonces, se debe prestar a la Biblia! Es la palabra del Rey de reyes. También contiene tesoros que valen más que miles de mundos, incluso el Evangelio de salvación para los pecadores que perecen. Sin embargo, ¡ay! nada, en general, se descuida más que la Biblia. O es leída de una manera formal, como un deber rutinario para realizar una supuesta obra de justicia".- C. Simeon