"Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara." Éxodo 15:23
Habían caminado tres días por el desierto sin hallar agua; y al tercer día, cuando llegaron a una fuente, descubrieron con gran decepción ¡que era amarga, no era potable! Beber agua era esencial para ellos o morirían, pero si bebían esa agua enfermarían de gravedad. Así también las pruebas del cristiano tocan asuntos vitales. Los mayores triunfos de la vida pueden ser seguidos por los más molestos inconvenientes. ¡Qué rápidas son las transiciones de la vida! ¡Hoy el canto de la victoria, mañana los amargos pozos de Marah, y el próximo la sombra de las palmas de Elim! Exo.15:27. En un momento estamos cantando la alegre canción de la victoria en las orillas del Mar Rojo, y luego, por un cambio repentino, nos encontramos de pie junto a las aguas de Mara del dolor y la decepción.
Las aguas de Mara eran amargas; Hay una razón por la cual las misericordias terrenales que suplen nuestras necesidades se tornan amargas, porque el sabor de la tierra que contienen nos hará recordar que somos extranjeros y peregrinos en el desierto de este mundo y que todo aquí es temporal y pasajero. Sin embargo, aprendemos más de Dios en Mara que en el oasis de Elim; porque nos revela el árbol de la Cruz. Fue allí donde nuestro SEÑOR entregó Su voluntad absolutamente al Padre. "Él llevó nuestros pecados en Su propio cuerpo sobre el madero, Heb.10:5. Ahora, para nosotros, sólo hay una manera de soportar el dolor y extraer su dulzura. Debemos entregar nuestra voluntad a Dios; debemos aceptar lo que Él permite; debemos hacer lo que Él manda. Así logramos saber que los desencuentros son Sus citas. -FB Meyer
"Den gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para ustedes en Cristo Jesús". 1 Tes.5:18 Recuerda que el gozo que te fortalece no viene de las circunstancias que vives, sino de Su Santo Espíritu. ¡Alégrate con el SEÑOR! No presumas de la posesión del bien presente. En la hora de calma y paz no olvides la preparación para una posible tormenta. Confía en Dios con mano firme, tanto a la luz del sol como a la sombra. Aunque Dios nos permite pasar por dificultades y tentaciones, no estamos condenados a vivir allí. En cada prueba debemos poner nuestra ansiedad y temor sobre el SEÑOR y derramar nuestros corazones ante Él. Entonces descubriremos que una voluntad sumisa, una conciencia pacífica y los consuelos del Espíritu Santo, harán que la prueba más amarga sea tolerable. Y si usamos la medicina de la obediencia a la Palabra de Dios hoy, mañana estaremos junto a las doce fuentes de aguas y bajo la sombra del Oasis de Elim. -Benson.
Sí, las aguas pueden ser amargas; pero el SEÑOR destila dulces arroyos de allí para fortalecer y refrescar tu alma. Luego te conduce a la hermosa Elim, con sus manantiales y palmeras, en medio de todas tus alternancias de gozo y dolor habrá, si eres fiel a tu Dios, una corriente clara, una ganancia progresiva, y será aún mejor más allá del sol. "Dichoso el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el SEÑOR ha prometido a los que lo aman." Sant.1:12