MARZO 9

"Amo al SEÑOR, porque oye Mi voz y mis súplicas". Salmo 116:1

La razón de amar al SEÑOR, es porque había escuchado sus oraciones. Nada agrada y enciende el fuego del amor por Él en el corazón, como las respuestas a la oración. Tenemos muchas razones para amar al SEÑOR, pero su bondad amorosa nos afecta de manera especial más cuando somos liberados de una profunda angustia. Cuando un pobre pecador se despierta y descubre su estado, teme que pronto se hunda bajo la justa ira de Dios, entonces siente dolor y tristeza. Pero si invoca al SEÑOR para que libere su alma, experimenta que Dios es amable y fiel a su promesa. Ni la ignorancia ni la culpa obstaculizará su salvación cuando deposite su confianza en el SEÑOR.

"Que todos los que están cansados y cargados vengan al SEÑOR, para que puedan hallar descanso para sus almas Mat.11:28; y si se salen de su descanso, que se apresuren a regresar, recordando cuán generosamente el SEÑOR ha tratado con ellos y permanezcan en Su presencia. Es una gran misericordia que Dios nos sostenga por la mano derecha, para que no seamos vencidos y derrotados por una tentación. Pero cuando entremos en el descanso celestial, la liberación del pecado y la tristeza estará completa; Contemplaremos la gloria del SEÑOR y caminaremos en Su presencia con el deleite que ahora no podemos concebir.- Mathew Henry


" Oye Mi voz y mis súplicas". La verdadera oración no es solo palabras, sino la que brota del corazón en unión con El SEÑOR, como un solo espíritu con Él, esta es la oración conforme a Su voluntad. Por eso dijo el SEÑOR: "Este pueblo se acerca a mí con su boca; pero su corazón está lejos de mí" Mat.15:8. La oración no consiste en expresiones fluidas o elocuentes, sino en ardientes deseos del alma: y se puede pronunciar tanto con suspiros y gemidos, como con las palabras que el corazón puede pronunciar. Ningún hombre puede obtener seguridad en la oración sino aquel que hace que el corazón trabaje en ello. Cuando el corazón de un hombre está en sus oraciones, entonces grandes y dulces serán sus retornos del cielo. No hay oración reconocida, aprobada, aceptada, registrada o recompensada por Dios, sino aquella en la que el corazón es sincero.

Las mejores y más dulces flores del Paraíso que Dios regala a Sus hijos lo hace cuando oran. Las oraciones frías exigen una negación. Sea ferviente, sea cálido, sea importuno, constante con Dios en todos sus deberes y actuaciones íntimas. Ciertamente, todas esas frases habituales de llanto y lucha con Dios, que están esparcidas en las Escrituras, muestran claramente esa importunidad que los santos de la antigüedad han expresado en sus oraciones a Dios. -Thomas Brooks “Oh hermanos, permitan que cada respuesta a la Oración los lleve de regreso más rápidamente al trono de la gracia; y cada comunicación de bendiciones a sus almas los haga más constantes y fervientes para recibir más bendiciones, hasta que “su copa rebose” y estén “llenos de toda la plenitud de Dios”. "Por tanto, al Rey eterno, inmortal, invisible, único Dios, a Él sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén." 1 Tim.1:17