¿Habla el llanto? Pues en esta lengua universal que es conocida y entendida en toda la tierra, incluso en los cielos arriba. El llanto es la elocuencia del dolor manifestado sin palabras. Cuando estés cansado de usar palabras, sólo llora. Aprendamos a pensar en las lágrimas como oraciones líquidas, y en el llanto como una intercesión constante e insistente que se abrirá paso directamente hasta el mismo corazón de la misericordia, a pesar de las dificultades y obstaculos que se interpongan en su camino. C. H. S.
Las oraciones de David no eran mudas, sino que tenían voz, no estaban secas sino llenas de lágrimas: Sean aceptadas ante Dios esas oraciones que no proceden de un corazón árido y seco, sino de un corazón bien regado por las nubes del cielo.... Una madre no discernirá la voz, sino mucho más el llanto de su propio hijo, y la oveja discernirá el balido de su propio cordero entre mil; ¿Y no considerará Dios que la oración de su propio hijo está en aflicción? - A B Simpson ¡Bienaventurados los que lloran!
Las lágrimas tienen voz. Las lágrimas de un hombre arrepentido son embajadoras divinas, que nunca regresan del trono de la gracia sin respuestas de gracia. Muchas veces el hombre verdaderamente arrepentido es mejor llorando que hablando, sus lágrimas tienen voz y son oraciones ante Dios. Pedro no dijo nada, pero salió y lloró amargamente y obtuvo misericordia y María Magdalena mucho se le perdonó y mucho lloró. El perfume que derramó María para ungir los pies de Cristo era precioso; pero las lágrimas, con las que le lavó los pies, tenÌan más valor que el nardo.- Abraham Wright Nunca el rostro de un pecador brilla tan hermoso como cuando está bañado de lágrimas de verdadero arrepentimiento.- Thomas Brooks
Las lágrimas son una especie de oraciones silenciosas que finalmente prevalecerán pidiendo misericordia. Cuando Ana lloró amargamente fuera del templo del Señor, Dios lo notó y se acordó de ella (1 Sam 1:10, 17). Cuando David se cansó de gemir, Dios no se cansó de escucharlo (Sal. 6:6–9). "He oído tu oración; he visto tus lágrimas," Isaías 38:5, dijo el SEÑOR a Ezequías en respuesta a su oración, cuando enfermó de gravedad y estaba a punto de morir, añadió 15 años a su vida. Mientras Jesús estuvo aquí en la tierra, ofreció oraciones y súplicas con gran clamor y lágrimas…” Heb. 5:7. Cada gota de agonía y sufrimiento desciende a la tierra como una semilla y espera brotar como un árbol de risas. “La lágrima que hoy desciende por mi mejilla, mañana será la joya que adornará la corona que gozoso pondré a Sus pies”. A.D.
ORACIÓN: Amado SEÑOR, mi Salvador, cuando la copa de oro con mis gemidos, lágrimas y súplicas, Apoc.5:8, hayan fertilizado y abonado la tierra de mi aflicción, cosecharé respuestas en todas las áreas de mi vida, entonces diré con el salmista: "El SEÑOR ha oído la voz de mi llanto." Salmo 6:8