Hijitos, ésta es la hora última. Ustedes han oído que viene el Anticristo.... 1 Juan 2:18
En la actualidad los acontecimientos suceden con rapidez. Cada día los medios de comunicación nos bombardean con nueva información. Pero estas numerosas historias de terror no corresponden todavía a los acontecimientos de Apocalipsis, más bien, son sus precursores. Son los truenos y relámpagos de la tormenta apocalíptica que se acerca cada vez más. Son indicaciones de los acontecimientos venideros y allanan el camino para el Anticristo. Si bien es verdad que las guerras que amenazan con extenderse a otros países, hambrunas, cambios climáticos extremos, pandemias, Mat.24:6-7, estos acontecimientos son solo un “anticipo” de lo que pronto sucederá. Y son eventos que ayudarán al Anticristo a llegar al poder.
A primera vista, parecerá que el Anticristo resolverá los problemas de las naciones Dan. 11:36, pero su sistema será el de la seducción Apoc. 13:11-18. Será tan eficaz en esto que los pueblos le ayudarán voluntaria y democráticamente a llegar al poder Apoc. 17:13. Muchos verán en él su redentor; no el redentor de sus pecados, sino de sus problemas económicos, políticos y sociales. Lo aceptarán, como predijo Jesús, Jn 5:43. Junto con su compañero, un líder político de Europa, formará una entidad diabólica, equipada con el poder de satanás Apoc. 13:4, para instigar a los pueblos contra Dios y Cristo.
La historia nos muestra cómo puede ocurrir algo así. En 1933, Adolfo Hitler llegó al poder; fue elegido democráticamente. Los factores que ayudaron y contribuyeron a su victoria fueron: una inflación galopante, desempleo masivo, conflictos políticos, pobreza, hambre y epidemias, y un ministro de Propaganda que dominaba todos los medios de manipulación y seducción.
El rumbo está marcado. El tren del fin de los tiempos ha tomado velocidad y vemos con asombro cómo se cumple la Palabra de Dios. No debemos temer, al contrario, "cuando estas cosas empiecen a suceder, anímense y levanten la cabeza, porque su redención estará cerca", Luc. 21:28. Que podamos esperar a Jesucristo cada día . Aprovechemos el tiempo que nos queda, reconciliémonos con Dios a través de su Hijo. Maranatha, ¡ven pronto, SEÑOR Jesús. -Samuel Rindlisbacher