MARZO 16

Pues traes a nuestros oídos "cosas extrañas". Queremos, pues, saber qué quiere decir esto” Hechos 17:20

“Un cristiano es, en realidad, un ser extraño. Siente un amor supremo por Alguien a quien nunca ha visto. Habla diariamente en términos familiares con Alguien a quien no puede ver; espera ir al Cielo por el poder de otro; se vacía para poder llenarse; admite sus errores para poder ser declarado justo, cae para levantarse. Es más fuerte cuando es más débil, más rico cuando es más pobre, y más feliz cuando se siente peor. Muere para poder vivir; renuncia para poder tener; suelta para poder conservar; ve lo que no se ve, oye lo que no se oye, y sabe lo que sobrepasa el conocimiento”. - A. W. Tozer

La Biblia nos dice que la Iglesia de Jesús es un objeto de enseñanza para el mundo invisible. Por medio de ella se da a conocer la multiforme sabiduría de Dios Ef. 3:10. Por ejemplo, los ángeles se maravillan de lo que Dios ha hecho de miserables y perdidos pecadores por medio de Jesucristo —han recibido Su Espíritu, caminan en obediencia, se apartan del mal, oran, cantan, testifican y soportan el sufrimiento aferrándose a la Fe viva—. Pedro de estas cosas extrañas dice: “a quien aman sin haberle visto, a quien ahora no ven, pero creen en Él, y se alegran con gozo inefable y glorioso” 1 Ped. 1:8.

¿Por qué el cristiano puede tener tal seguridad? Únicamente porque Jesús, el Crucificado y Resucitado, es la seguridad en persona; Heb. 11:6. Un cristiano no cree nada fantasioso, nebuloso o improbable, sino que cree en lo más seguro que existe. Y el Dios invisible le confirma desde la Eternidad esta seguridad absoluta, que también llamamos seguridad de salvación. Un cristiano cree en las Escrituras y ve al Eterno a través de ellas. Se aferra a las promesas de salvación y las experimenta. Para el discípulo, la Biblia es una guía firme y segura. Un cristiano ve más de lo que cualquier persona no creyente puede ver.

Un creyente en Jesús es capaz de sufrir la muerte a causa de su Fe, porque por medio de ella ve el futuro invisible. Puede soportar el sufrimiento, porque mira la gloria que vendrá; es consolado con consuelo eterno, porque está anclado en Dios a través de Jesucristo. Muchas señales seguras confirman la verdad transmitida por nuestro SEÑOR y su resurrección, y nos dan seguridad en la Fe. Los que proclamaron a Jesús lo habían visto con sus propios ojos: “…a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas convincentes, apareciéndose durante 40 días y hablándoles acerca del reino de Dios” Hch. 1:3.

Con tal fundamento seguro, el cristiano, en realidad, no es para nada un ser extraño, pero ciertamente ya no cabe en este mundo. Por eso, los atenienses le dijeron a Pablo: “Pues traes a nuestros oídos "cosas extrañas". Queremos, pues, saber qué quiere decir esto” ¡Que podamos ocuparnos mucho en las “cosas extrañas” de Dios y disfrutar de la seguridad que Él nos da en Cristo!