¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo tan fugaces? Porque se harán como alas de águila, y volarán. Proverbios 23:5
En otras palabras dice el SEÑOR: ¿pondrás tu mirada en lo que no es? Lo que el mundo designa como lo más importante, el SEÑOR lo llama "lo que no es", esto es, lo que es temporal y no tiene existencia sólida. "Pongan su mirada en las cosas de arriba. Porque ustedes han muerto, y su vida está escondida con Cristo en Dios". Col.3:1-3 Como el cielo y la tierra son contrarios el uno al otro, ambos no pueden seguir juntos; porque el afecto de uno debilitará y disminuirá el afecto del otro. Estar muerto, entonces, significa esto, que aquellos que tienen el Espíritu Santo, mortificando dentro de ellos las lujurias de la carne, son capaces de despreciar las cosas terrenales, y desear las celestiales. Cristo vive en el creyente por su Espíritu, y vive para Cristo en todo lo que hace.- Matthew Henry
No es que Dios prohíba el trabajo que es necesario para suplir las necesidades personales diarias. Pero, la clase de trabajo que aquí se desaprueba, es evidentemente la búsqueda desordenada de la riqueza que todo lo absorbe y que suprime de perseguir "las cosas de arriba, donde está Cristo a la diestra de Dios".Col.3:1 Cuando los hombres hacen del oro su dios en lugar de su esclavo, se pasa la línea fronteriza de lo que es legítimo, y se ingresa a la desaprobada por Dios en este proverbio. Es cierto que Dios ha creado el mundo para el hombre, con la intención de que use todos los bienes terrenos, pero no que los disfrute como si fueran su último fin. Hay mucha diferencia entre usar las riquezas y apegarse a ellas: usar de ellas, según su estado y condición, es una cosa permitida cuando se hace cómo se debe; pero convertirlas en ídolos es lo que Dios condena. Hay creyentes que tienen un apego tan grande a lo que poseen, que es una especie de idolatría. Otros son tan egoístas que se aferran a lo que es suyo y por nada del mundo quisieran soltarlo. Por eso, tener apegos y guardar, en la vida de fe y devoción es el impedimento más grande que podemos encontrar. ¿Por qué? Porque la avaricia es precisamente todo lo contrario a lo que el SEÑOR nos enseñó.
Y como la avaricia suele tentar con frecuencia la vida piadosa, EL SEÑOR nos da un precepto y un ejemplo para combatir esta pasión; por eso cuando dice: "Entonces le dijo uno del pueblo: Maestro, di a mi hermano que me dé la parte que me toca de la herencia". Por esta causa es rechazado con razón aquel hermano que procuraba ocupar al Dispensador de las gracias celestiales en las cosas corruptibles, cuando entre hermanos no debe ser el juez, sino el amor, el que medie en la partición del patrimonio. Y los hombres han de mirar más al patrimonio de la inmortalidad que al de las riquezas.- Ambrosio
Si un creyente compra, vende y obtiene ganancias con una referencia constante a la voluntad de Dios, y dependiendo de Él, no trabajará para ser rico; en otras palabras, con Pablo, aprenderá a estar contento en cualquier estado en el que se encuentre, y sabrá cumplir los deberes que vienen con la abundancia y exhibir las gracias que sólo se manifiestan en la pobreza. El alma del hombre está hecha para algo más elevado y duradero que cualquier bien terrenal, y de todo lo que los hombres llaman bueno y estiman precioso, no hay nada que tenga menos para satisfacer los deseos del alma que la mera riqueza material, que es fugaz, se puede perder fácilmente. Por lo tanto, la única forma de obtener alguna satisfacción presente y de protegerse contra futuras decepciones, es seguir el mandato apostólico y " no confiar en las riquezas inciertas, sino en el Dios vivo ". 1 Timoteo 6:17-T. Adams
Por todo esto, es necesario estar familiarizados con nuestro Creador, el SEÑOR Dios Todopoderoso; porque las cosas exteriores no son riqueza duradera, porque tienen alas y volarán; y así, seamos como peregrinos y extranjeros en el mundo, y en todas las cosas mundanas, creadas y visibles, para que podáis reinar sobre la tierra, como reyes y sacerdotes de Dios, para que podamos conocer una morada en dios, y las riquezas de su gracia y vida, que son eternas, y que no se desvanecen, son verdaderas riquezas que no tienen alas, que no son engañosas, que son duraderas y verdaderas. Porque los hombres que confían en las riquezas y cosas exteriores, verán que les fallarán, que tienen alas y huirán de ellos. Piensan como si fueran a quedarse para siempre en este mundo y no estan en él sino para alcanzar bienes temporales. Ciertamente que no hemos sido creados para eso.Por tanto, seamos como extranjeros y peregrinos en el mundo, y todo lo que hay en él debemos poseerlo como si no lo hiciéramos; debe buscar con fervor las riquezas celestiales y la herencia de la vida eterna. - George Fox