NOVIEMBRE 30

¿Cómo podemos quejarnos, si sufrimos por nuestros pecados? Examinemos nuestra conducta; busquemos al SEÑOR y volvámonos a Él. Lamentaciones 3:39-40

Estamos aptos, en tiempos de calamidad, a reflexionar sobre los caminos de otras personas y culparlos; pero nuestro deber es buscar y probar nuestros propios caminos, para que podamos pasar del mal a Dios. Nuestros corazones deben ir con nuestras oraciones. Si las impresiones internas no responden a las expresiones externas, nos burlamos de Dios y nos engañamos a nosotros mismos.- Mathew Henry

Aquel a quien todavía se le ha prestado la vida tiene poca razón para quejarse. Por grande que sea su aflicción, aún vive; por lo tanto, puede buscar y hallar misericordia para obtener vida eterna. Recuerda: Esa pérdida y dolor son necesarios porque por medio de ellas examinamos nuestros caminos, volvemos al SEÑOR con arrepentimiento de nuestros pecados y ¡alcanzamos la Salvación eterna!" Conozco SEÑOR que conforme a tu fidelidad me afligiste". Salmo 119:75 Este es el reconocimiento del cristiano, completamente satisfecho con la dispensación de Dios. El hijo de Dios bajo el castigo más severo debe reconocer la justicia de Dios. La recompensa que tenemos por gracia es siempre mayor: "Nuestro castigo es siempre menor que lo que nuestras iniquidades merecen"Job 11:6. ¿Porque te quejas? ¡Por cierto, porque estás en dificultades! Si te quejas, que no sea de Dios, sino de ti mismo y de tus propias decisiones desacertadas.

¡Fruto bendito de la aflicción! cuando podemos de esta manera ver que "el propósito del SEÑOR es muy misericordioso y piadoso" y que sus "pensamientos que tiene de nosotros, son pensamientos de paz, y no de mal " Jer. 29:11. "La paciencia y la fe de los santos nos enseñan esta difícil pero muy consoladora lección para descifrar las líneas misteriosas de la providencia y fidelidad de Dios. Cuando la obra dolorosa del SEÑOR nos separa de nuestro pecado, nos aparta del mundo y nos acerca más a Él, solo nos queda, reconocer con gratitud Su justicia y Su verdad.- Charles Bridges

Dios despoja a su pueblo de sus más queridas bendiciones, para trabajar en sus corazones para una más estricta y diligente búsqueda y examen de sus propios caminos, para que puedan decir: "Examinemos nuestra conducta; busquemos al SEÑOR y volvámonos a Él". Cuando la mano de Dios y Su vara está sobre nuestras espaldas, nuestras manos deben estar sobre nuestros corazones, y debemos clamar con lágrimas: "¡Hemos hecho muy mal! ¡Hemos hecho muy mal!. Cuando la tormenta golpea con fuerza sobre nosotros, necesitamos ver que Jonás está durmiendo en el fondo de nuestras almas, para que, al ser descubierto y arrojado por la borda, nuestras almas estén a salvo, porque en el ahogamiento de nuestros pecados está la seguridad de nuestras almas.- Thomas Brooks

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