¡Alabemos al SEÑOR, porque él es bueno; porque su misericordia permanece para siempre! Salmo 118:1
Los corazones agradecidos alaban a Dios y usan su voz para la gloria de Dios. Nunca hemos de tolerar un instante de incredulidad en cuanto a la bondad del SEÑOR; todo lo demás puede ser discutible, pero esto es absolutamente cierto, que el SEÑOR es bueno; sus dispensaciones pueden variar, pero su naturaleza es siempre la misma y siempre buena. No es sólo que Él fue bueno y será bueno, sino que Él es bueno; sean cuales sean sus disposiciones y providencias. Por tanto, demos gracias a Su nombre, aunque en el momento presente los cielos estén sombríos y nublados.
¿Cómo? Alabar y dar gracias a Dios por todo, suceda lo que suceda, por negras que sean las nubes SÌ, da gracias a Dios por todo, porque te guía fielmente, de la mano, hasta tu patria bendita. ¿Cómo? Dar gracias por esta senda solitaria que me ha dado; por un camino que cada día parece alejarse del cielo? Sí, alaba y da gracias a Dios porque te guía de la mano hasta tu patria bendita. Te resguarda de todo daño con su escudo si la ruta es empinada, te sostiene con su brazo y te preserva seguro, aunque tú no lo entiendas, hasta que llegues a tu patria. ¡Qué bendición será que El, que conoce lo que es bueno para ti, te proteja en el camino del mal mientras vas avanzando por él. Confía, pues, en Él, y no dejes su mano, mientras te guía hacia tu patria.
Porque para siempre es su misericordia. La misericordia es una gran parte de su bondad, y nos afecta a nosotros más que cualquier otro porque somos pecadores y tenemos necesidad de misericordia. Los ángeles pueden decir que El es bueno, pero no necesitan su misericordia, y no pueden, por tanto, deleitarse de modo igual en ella; la creación inanimada declara que es bueno, pero no puede sentir su misericordia porque nunca ha transgredido; pero el hombre, profundamente culpable y perdonado por la gracia de Dios, contempla la misericordia como el mismo foco y centro de la bondad del SEÑOR. C. Spurgeon. La bondad, la misericordia y la compasión del SEÑOR hacia los pobres pecadores caídos, es Cristo y Su salvación. Jehová Dios ha proclamado Su nombre en Jesús, y ha hecho pasar toda su bondad delante de nosotros. Su presencia estará con nosotros hasta el final. Mat.28:20
La misericordia de Dios es una fuente que nunca se seca. Así como la gracia es desde el comienzo del mundo Sal. 25:6, y persiste hasta el fin del mundo, generación tras generación. La salvación no es algo temporal; la gracia no va unida a estaciones. Noé tuvo parte en esta salvación lo mismo que Abel; Moisés igual que Jacob; JeremÌas igual que David; Pablo igual que Simeón. Los propósitos de Gracia de Dios no los ahogó el diluvio, el humo de Sinaí no los sofocó, la cautividad no los terminó, el fin del mundo, según Pablo, no los determina. Porque Cristo, por quien la tenemos, fue inmolado desde el principio según nos dice Juan. Apoc.13:8 Cristo fue antes que Adan; Él mismo lo dice. Juan 1:1 La sangre de los animales bajo la ley era un tipo de Cristo. Y las cicatrices de sus heridas se ven todavía, y siempre, hasta que El venga para juicio. El apóstol dice: "Cristo es el mismo ayer y hoy y para siempre". Heb.13:8 - Richard Clerke